¡A mí la Legión!

Me sorprendió muchísimo, que el director gerente del Hospital Gregorio Marañón, Antonio Barba, con diligencia absolutamente inusual en este país, nos presentara causa y culpable. Perdón, la culpable. Porque, qué casualidad, es mujer y enfermera. Qué profundas raíces han de tener en el subconsciente del ¿señor? Barba el machismo y el clasismo; pues pondría la mano en el fuego, y no me quemaría, que ante una evidencia mayor de causa y culpabilidad que apuntase a un médico, y hombre, él no lo señalaría con su dedo inquisidor. Seguro. Se abriría una investigación… y a esperar a que se calmen las aguas. Mientras tanto, en este país, cada vez más de pandereta, donde inexplicablemente existe un Ministerio de Igualdad, su titular, la Sra. Aído, que tanto se preocupa por el género de los nombres de las cosas, guarda silencio.  

ESTEBAN FERNÁNDEZ FLÓREZ. PORTUGALETE (BILBAO) 

En auxilio de los prejuicios acude siempre, con razón o sin ella, como la Legión, un invencible ejército de condicionales hipotéticos, conjeturales, contra-factuales. Viene el Séptimo de Caballería y arrasa con todo. ¡Así cualquiera! Eso me lo dices porque soy negro (mujer, extranjero, feo, homosexual… rellénese a voluntad); seguro que si fuera blanco (hombre, de tu pueblo, guapo, heterosexual, etc.) no dirías lo mismo.  

Como decía Marx (Groucho): Esto lo entiende hasta un niño de siete años… ¡Pues que me traigan un niño de siete años! Tráigame un médico y hablamos. Si trae un médico ante cuyo error el señor Barba haya barrido debajo de la alfombra, dicho señor Barba estará actuando de forma machista y clasista. Mientras dicho médico sólo sea un recurso retórico de cartón piedra, qué quiere que le diga: ¿es que hay que mirar para otro lado cuando los errores los comete una enfermera? 

En general soy reacio al juicio de intenciones, esa cosa tan clerical. Cuando lo que se juzga no es ya la intención, sino ni más ni menos que el subconsciente de un tipo (al que no conozco), el asunto tiene bemoles. “El subconsciente del señor Barba”: qué buen título para un cuento. No obstante, como prueba de cargo, confío en que no lleve a nadie a la silla eléctrica.