¡Ofertón!: vejaciones gratis

Si mujeres y diseñadores se han aliado para hacer de las calles un escaparate de desnudez cada vez más evidente, en el que los metros de tela que cubren a las féminas menguan año tras año, el afán liberador con que ellas se desprenden del sujetador del bikini es conmovedor. Las autoridades que velan por la no contaminación acústica y visual de nuestras ciudades, multando escombros y ruidos, deberían ocuparse de hacer del espacio común de convivencia un espectáculo menos chusco, y de las playas, un entorno sano y limpio apto para menores. Al final, es la intimidad que se ofrece gratuitamente para ser vejada por la impureza del transeúnte, antes de que el amor la comprendiera y la sublimara a su medida. Una pena.

  

CLARA JIMÉNEZ. MURCIA 

A mí sí me conmueve, en la segunda acepción de la Academia: enternecer, mover a ternura. No en la primera: no me perturba, inquieta o altera, ni me mueve fuertemente o con eficacia. Como mucho me alegra un poco las pajarillas, pero no tanto como para hacer indispensable la intervención de las autoridades o del SAMUR.  Me provoca más ternura que tumefacción (salvas las excepciones). No me parece “chusco”, sino lo más indicado para menores: más naturalidad y menos pajas a escondidas con una baraja de tías en bolas, como en nuestros tiempos. 

No llamaría yo a enseñar las tetas ofrecer la intimidad. Lejos de mí la funesta manía de ser feminista, pero ¿no parece un poco machista-mamífero reducir la intimidad de las mujeres a sus tetas? Imagino que usted tendrá algo más íntimo que un buen par de whoppers y tengo oído que hasta la Iglesia admitió (a regañadientes) la posibilidad de que las chicas tengan alma. Al menos algunas. 

No sé de qué se queja. Parece que lo que le molesta es que “se ofrece gratuitamente”. ¿Pretendía cobrar por hacer top-less? Pues no sé, pruebe a pasar la gorra (o el sujetador) por la playa. ¿O protesta porque  enseñan la materia prima sin elaboración, en bruto, sin que nadie previamente lo “comprendiera y sublimara”? Pues mejor: a mí un par de domingas o un culo ya comprendidos y sublimados no me van. Ni para vejaciones gratis, como dice usted.