¿Héroe o villano?

Al profesor Jess Neira se le ha visto el plumero. No tiene el menor inconveniente en declarar que vota al PP para echar del Gobierno al actual presidente,  porque los españoles no nos merecemos a un ser tan mediocre. Todos estos datos son muy esclarecedores. La propia novia del agresor se ha cansado de repetir que en ningún momento se sintió agredida por su novio. Así que tenemos que creer que el profesor Neira ha salvado la vida de la mujer, únicamente escuchando su testimonio. No me creo nada. Independientemente de que la agresión es de todo punto inaceptable, el profesor Jess Neira es un fantasma. Y lo mantengo delante del mismísimo Tribunal Supremo. 

MARIO LÓPEZ SELLÉS. MADRID 

No recuerdo ninguna carta suya (ni de nadie) parecida. Creo que la recordaría, porque la busqué en vano para expresar mis propias dudas  (como hice, sin mencionar a Neira, pero aludiendo a él, con el título “Héroes voluntarios”).  

Cuando no eran conocidas sus ideas políticas, Neira era un héroe. Dudar de Neira era pecado y anatema machista. Había que llamarle “profesor”. La novia que negaba la agresión era una avarienta garganta que sólo quería sacar dinero. Todos éramos Neira, el ministerio de Igualdad se personó en la causa y la propia ministra Aído pontificó (antes de cualquier sentencia, cómo no), con un trémolo de solemnidad en la voz: “Neira no sólo defendió a una mujer maltratada, defendió también nuestra dignidad como sociedad”. De pronto, qué sorpresa, este hombre resulta que es un facha. Acabáramos. ¡La cagamos! En ese caso, su acción debe examinarse a una nueva luz: ahora es sólo un chuleta que intervino en una simple pelea de novios. Tuvo mala suerte y salió trasquilado, pero fue culpa suya: ¡por meterse donde no le llaman!   

¿Hasta dónde vamos a llegar? Para dictar sentencia, basta con que el juez pregunte, como en los pueblos: niño, tú ¿de quién eres? Ya veo los titulares: “Absuelto por presunta violación a una menor al comprobarse que la menor, no sólo era de derechas, sino que hasta negaba el cambio climático. Ante cinismo tan precoz, el tribunal ha internado a la menor en un centro de reeducación”.