Tontos y listillos

Cuando en 1985 Felipe González, decidió realizar un minicrucero por las costas portuguesas en el yate Azor, uno de los emblemas del franquismo, fuimos muchos los que censuramos el hecho por lo que aquel barco representaba. Ahora, por invitación de Berlusconi, Rodríguez Zapatero ha visitado Villa Certosa, que simboliza la degeneración de la política y el imperio de unos valores  contra los que la mujer sobre todo ha venido luchando a lo largo del tiempo. Como tengo a Rodríguez Zapatero por persona de firmes convicciones, cuidadoso con los símbolos, le pregunto: ¿Qué hacía un hombre como usted visitando un sitio como ese? 

ENRIQUE CHICOTE SERNA. ARGANDA DEL REY (MADRID) 

Pues qué iba a hacer: chicolear y soltar risotadas (¡por cortesía!) ante los chistes verdes del amigo Silvio. Estas cosas pasan, pero si vas, aguanta que se rían de ti. Anda que no nos hemos reído todos de que Aznar fuera al rancho de Bush. Hay una diferencia, sin embargo: ni Aznar ni Felipe ni tantos otros lo hicieron a escondidas. O “de tapadillo”, como dice la prensa. Lo más llamativo es la imbecilidad manifiesta. Una visita clandestina, de la que no informa, sin fotos… ¿no imaginaba el muy ganso (ni ninguno de sus gaznápiros consejeros áulicos) que la prensa italiana lo iba a sacar a toda página, que le invitaban precisamente para eso? Así que, días después, tiene que acabar admitiéndolo. Menuda cabeza de chorlito. 

Usted tiene a Zapatero “por persona de firmes convicciones”. Yo no tanto, aunque sí creo que atesora la firme convicción de que siempre puede nadar y guardar la ropa, sin quedar nunca mal con nadie. Subir impuestos sin que se note, prometer 400 euros y luego no darlos, “pilotar en persona” un pacto social que no existe, etc. Siempre igual. Lo grave es que esa convicción es tan firme porque está blindada con otra previa: somos todos tontos.  

Si no pensara que somos tontos, ¿cómo se le iba a ocurrir la idea de hacer esa visita sin que nadie se entere? En este caso era menester que fuéramos tontos, no sólo los españoles (como de costumbre), sino también Berlusconi, la prensa italiana, etc. Tontos vale, pero ¿todos menos él? ¿Y tan de remate?