Vos tenés razón

Sólo quiero hacer un comentario sobre la opinión que una vez más se envía a la sociedad (en las aulas y fuera parece decir el PP), de que el usted o el tutear modifica el respeto a las personas. Señora Aguirre, mire usted, a mi madre la tuteo y a mi suegra la trato de usted, y no por eso le tengo más respeto a mi suegra ni menos aprecio a mi madre. 

Mª JOSÉ IZQUIERDO BORAO. TERUEL 

Nada bueno vendrá de las procelosas entrañas del sulfúrico PP. Por lo que recuerdo, sin embargo, el usted, lo recuperó el PSOE en cuanto se acomodaron en las poltronas (perdón: asumieron responsabilidades). Quizá se debía a que eran demasiado jóvenes y querían hacerse respetar (aunque a Peces-Barba se le haya olvidado ya). Es famosa la anécdota de la entrevista con Javier Solana: se había vuelto de pronto ministro y el periodista, viejo amigo, le preguntó si se tuteaban en la entrevista. “Como usted prefiera”, respondió. Tampoco he olvidado la risa que daba aquella tele de los ochenta en la que notorios compinches se usteaban con solemnidad. Luego vino la corbata y dejaron las chaquetas de pana en el guardarropa, aunque siempre conservaron en naftalina una cazadora de cuero, disponible para cuando hubiera mitin.  

Las muestras de respeto son signos convencionales: no veo la diferencia entre el tratamiento de usted (que ahora reclama el PP) y la exigencia de corbata o pantalón largo en verano (que todavía exigen socialistas como José Bono). Como es obvio, puesto que son convenciones, no tienen por qué ser sinceras: se puede ir de punta en blanco al Congreso sin ningún respeto a la institución, como le pasa a usted con su suegra.

En sí misma supongo que ninguna convención es preferible a otra, y todas ridículas, pero sí creo que algún sistema de signos convencionales tendremos siempre. Para decidir de cuáles debemos prescindir hay muchos criterios. Uno es: si el PP lo promueve, será algo diabólico. Pues bueno, pues vale. Tampoco tengo ningún criterio mejor, salvo quizá el de la riqueza lingüística. A mí me entristece que mi hija no sepa usar el usted y, si por mi fuera, debería aprender a tutear, ustear y vosear con soltura.