No nos dejéis solos

Lo de “Fumando espero…”,  con la prohibición de fumar en casi todas partes que se avecina, el que quiera hacerlo en el futuro  tendrá que salir a  la calle, con el riesgo, por supuesto, de pillar la Gripe A, que, según la Ministra de Sanidad, no es grave pero sí lo es, aunque no tanto. 

ROBERTO JUSMET CASSI. BARCELONA 

Es evidente que en nada perjudica a los que no fuman que haya salas o locales para fumadores. Siempre que estén aislados, ¿qué les importa a ellos? Suelen responder que, si se permitiera fumar en los bares, nadie abriría bares para no fumadores y entonces ellos perderían el derecho efectivo a ir a un bar. Solución: prohibir fumar en todos sitios. No vale la pena ni comentar la intolerancia y despotismo de esta “solución final”. 

El problema no es ése. En Madrid sobran bares en los que se prohíbe fumar: ¿por qué no están llenos de alegres puritanos regocijándose? Pues porque no es eso lo que en realidad quieren. Lo único que quieren es que los fumadores vayamos con ellos, pero sin fumar: ¡no quieren quedarse solos! ¿Acaso les perjudica en algo que en un aeropuerto haya un cómodo y amplio bar para fumadores? En nada. Sólo en una cosa: se quedarían solos, rodeados de otros abstinentes igual de aburridos. Comprendo que tal perspectiva se les antoje (como a mí o a cualquiera) una auténtica pesadilla, pero ¡qué culpa tenemos los demás! 

No me parecería mal que hubiera por ley, cada equis metros, un local con prohibiciones, y pagado con los (excesivos) impuestos del tabaco. Pero estoy seguro de no les parecería suficiente, porque tendrían que quedarse allí ellos solos, mientras los demás estamos en el bar de al lado. Puede que oyeran las risas a través de la pared. Eso es lo que les aterra, que no les hagamos compañía. No fumarán, pero saben de sobra que los que fuman son más atractivos, más divertidos, tienen más conversación y mucho mejor humor. Lo de la salud es un cuento, por supuesto: una sala aislada no les perjudica en nada. Lo que quieren es que estemos a su lado, pero eso sí, prohibiéndonos fumar. Lo que les da pánico es quedarse solos o, peor aún: con tipos como ellos. ¡Menuda tropa!