¡Todos nos odian!

Bien podría ser cierto que se haya puesto de moda la práctica del acoso y derribo a Barcelona. La publicación de fotos de mujeres ejerciendo la prostitución ha tenido unos efectos contrarios a aquellos que debería de fomentar una sociedad democrática con una opinión pública responsable. Mientras que el debate sobre la prostitución debería de ser enfocado en profundidad, parece que la opinión publicable se ha centrado en el dibujo gratuito de una Barcelona con una realidad social crítica, decadente, que languidece al borde de la fracturación y que carece de propuesta de transformación social alguna. No nos podemos sentir ni mucho menos de acuerdo con la imagen que se proyecta de la ciudad condal. El orgullo de pertenecer a una comunidad como la barcelonesa viene acompañado del disfrute de unas políticas sociales sin parangón en el resto del Estado, de una vida cultural capital en el sur de Europa y de una economía que lucha contra la crisis con la nueva receta del I+D+i. No nos tragamos el derrotismo promovido por algunos medios de comunicación. Sencillamente no nos lo creemos.

JULIO JIMÉNEZ NOVELLA. BARCELONA 

Pues maten al mensajero, oiga. Si salen fotos feas, será que quieren “proyectar una imagen” y obedecen a infames consignas, turbios intereses y ese odio generalizado que les tienen los demás: pura envidia, claro. Todo promovido por la mano negra.  

A todos nos gusta nuestro pueblo, pero exhibir el orgullo de ser de Barcelona me parece tan risible como presumir de ser de París o de Albacete. Unos tienen la plaza porticada más grande al oeste del meridiano de Greenwich (o en el sur de Europa) y otros unos tomates que no los hay en Madrid. Vale, pero eso de “sin parangón en el resto” y “la ciudad condal” parece del No-Do. ¿Y la nueva receta esa? ¿Tienen allí un médico de cabecera que les receta píldoras del Dr. Andreu de I+D+i? 

Yo no andaría diciendo estas cosas por ahí. Es inevitable que suenen a fantochadas provincianas. La prostitución merece un debate en serio: no estas bobadas de que en mi pueblo hacen los mejores pinchos del hemisferio y en el de al lado no saben cortar la carne, y la estropean.