Son pláticas de familia

Cualquier persona independiente y desapasionada percibe que el principal objetivo del PP es desgastar al gobierno de Zapatero; y el principal objetivo del PSOE es hacer de oposición de la oposición y desprestigiar al PP. Con tales actitudes, no sólo hacen más difícil o casi  imposible el necesario Pacto de Estado sobre la educación, la justicia, la crisis o el futuro de las pensiones, entre otros problemas que nos aquejan, sino que además desaprovechan muchas energías y recursos que deberían utilizar para promover el bien común; que ese sí que es el principal fin de toda acción política. Pero por lo visto no se han enterado ni unos ni otros. 

JOSÉ PAUNER SALA. EL PRAT DE LLOBREGAT (BARCELONA) 

Le parecerá estrambótico, pero hay quien sostiene que “el principal fin de toda acción política” es tomar el poder. ¿Y luego? Bueno, luego ya veremos: por descontado “promover el bien común” y esas cosas. Faltaría más. Pero lo indispensable es conseguir poder o conservarlo. Si hay partidos que representan distintos intereses (de clase, de distintos grupos de poder, nacionalistas, etc.), se enfrentarán de forma más o menos comprensible. Los partidos que, en realidad, defienden más o menos lo mismo, ¿qué motivo exhibirán para luchar por el poder? Pues como en una discusión matrimonial.  

X es malo si lo dicen los malos, que son los de tu familia. Todo se vuelve “y tú más” o “ay va, lo que ha dicho ése” o “pues anda que tu hermana”. Los de tu familia son como son, malos; nosotros somos de otra pasta, etc. Para el Gobierno, la oposición son los parientes de la mujer: tienen la culpa de todo. Sólo quieren chinchar. Y Aznar es la suegra antipática. Para el PP, el PSOE son los parientes pobres, los cuñados caraduras: ¡qué se habrán creído! Una cosa es que nosotros apandemos cargos y comisiones, negociemos con tránsfugas o mintamos con descaro: pero no es lo mismo, nosotros somos unos señores. ¡En cambio tus hermanos! 

No se preocupe: esto es puro costumbrismo. Esos matrimonios que tanto discuten, al final siguen juntos. No sólo porque se necesitan, sino porque tienen demasiados intereses comunes y los dos viven del mismo negocio familiar.