La transacción

Fueron fusilados los tres miembros del FRAP y dos de ETA, el 27 de Septiembre de 1975; hace 34 años de aquella muestra del sanguinario régimen de Franco. Esos luchadores antifranquistas, por la libertad y la democracia, han sido olvidados en la historia reciente, pero nunca por aquellos que en aquella época exigíamos “Libertad – Amnistía – Estatuto de Autonomía”; esos mismos han sido con el paso del tiempo sustituidos por profesionales de la política y advenedizos que la denigran. A estas últimas víctimas se  les debe un reconocimiento por parte de los gobernantes demócratas, como mártires de la Libertad.

JOSÉ ENRIQUE CENTÉN MARTÍN. SIETEIGLESIAS (MADRID)

No dudo que usted exigiera en 1975 Estatutos de Autonomía, aunque he oído que era más corriente exigir una República federal. Su idea me parece estupenda. Como García Márquez, no sólo estoy en contra de la pena de muerte, sino contra la muerte misma. La cuestión es qué le parecerá a la Audiencia Nacional. ¿Se puede rendir homenaje a etarras? Quizá sí, siempre que pertenecieran a ETA bajo la dictadura y no ahora, donde las armas no son admisibles, puesto que existe la vía política y, si los vascos (sólo es un ejemplo) quieren celebrar una consulta popular, no se les pone ningún obstáculo.  

Me pregunto si no obligaría a mirar hacia atrás, por encima de la versión de la Transición que nos han contado. Pienso lo mismo de la Ley de Memoria: me parece bien (aunque insuficiente), pero lleva a preguntar si no entra en colisión frontal con la Ley de Amnistía y, por tanto, con uno de los pilares básicos del tinglado transaccional (o transicional).   

Si tiramos del hilo de ETA y de la lucha anti-terrorista, ¿no acabaremos enredados en un incómodo ovillo que sigue devanándose hasta hoy mismo? O no: quizá la versión oficial satisfaga todas las dudas. ETA era un grupo de idealistas demócratas, bajo el franquismo. Una vez alcanzados en la Transición todos los objetivos de la lucha antifranquista, ETA, como es lógico, se disolvió. En esto apareció una banda de asesinos que de improviso ocupo su lugar. Pero tienen los días contados gracias a la fortaleza de nuestro Estado de Derecho.