El caudillo planetario

Supongo  que, en el fondo. estamos todos deseando que alguien gane al Madrid o al Barcelona. Ojo, con Obama no podemos jugar a lo mismo. Su derrota será nuestro entierro. Está haciendo maravillas y sobre todo se alza como un  convencido  en luchar con urgencia contra el Co2. Parece que es un líder mundial que se da cuenta del abismo que el calentamiento abre ante nuestros pies. En la ONU se muestra como el  cimiento  que necesita nuestro futuro sostenible . Nos quedan 10 años  para invertir la tendencia; razón de más  para no admitir demoras y para que  ningún humano habitante de este planeta  se permita poner trabas al Providencial Obama. Y menos los que tienen mucho poder. Sigo pensando que hace falta cuanto antes un Gobierno Mundial para poder con ellos.  

PABLO OSÉS AZCONA. FUENGIROLA (MÁLAGA) 

Como expuso en este diario Vicenç Navarro, Estados Unidos “es uno de los sistemas menos democráticos de los hoy existentes en la OCDE”. La norteamericana es una democracia de mercado, en la que se privatizan las campañas electorales. Para ser presidente hace falta mucha pasta. Como preguntaría Plá: ¿Quién paga todo esto? La candidatura de Obama la pagaron las grandes empresas, entre ellas las de seguros (que dieron seis millones de dólares). Ya están pasando la factura, como es natural: Obama (lo detallaba Navarro) no para de ceder en su reforma sanitaria.  ¿Cree usted que las grandes empresas van a enternecerse con el calentamiento? Yo no. A mí me parece que es un empleado: le han puesto en la silla las grandes empresas y ahora suda tinta para obedecer y al mismo tiempo templar gaitas con los votantes.  

Por otra parte, en mi infancia el hombre providencial era Franco, el Caudillo. Habla usted de Obama como de un nuevo caudillo. Como comprenderá, no siento gran simpatía hacia su consigna de que “ningún habitante de este planeta se permita poner trabas al Providencial Obama”.  

¿Un Gobierno mundial? ¿Cómo Hitler o Napoleón? Ni hablar. Ya sólo en una presidencia europea, los socialistas españoles acaban votando ¡a Barroso! No quiero ni imaginarme qué clase de individuo ocuparía ese sillón de Gran Hermano planetario.