Pato confinado

Receta de repollo rehogado con ajos fritos y pimentón

Repollo rehogado.
Repollo rehogado.

La receta de repollo rehogado es sencilla y muy efectiva. Como el Quijote, soluciona muchos entuertos en la cocina, viene a socorrernos en esas comidas y cenas sin ganas de demasiado lío, cuando queremos verdura rápida pero sin renunciar al sabor. Es una forma tradicional de darle color a la hortaliza, de nutrirla con pocos ingredientes: el ajo y el pimentón dulce. Cocina de abuelas, recetario austero de gentes de campo, traslación práctica de aquella máxima que desde los tiempos de Aristóteles puede aplicarse a casi todo: menos es más. La misma fórmula puede emplearse además con otras hortalizas, como la coliflor, las acelgas, las judías verdes o el brócoli. El único peligro es que el pimentón y los ajos se quemen en el aceite caliente y entonces todo se vaya a hacer gastronómicas puñetas. Teniendo esto claro, con esta receta los vegetales entran en la boca como si fueran una comparsa de Carnaval. Alegría, alegría… que buena falta nos hace.

Receta de repollo rehogado con ajos y pimentón

Ingredientes 4 personas:

  • 1 repollo mediano.
  • 4-5 dientes de ajo.
  • 1 cucharada de pimentón dulce de calidad.
  • Un chorro de vinagre.
  • Aceite de oliva virgen.
  • Sal.

Elaboración:

Tan sencillo como abrir la nevera. Debes cocer la verdura hasta que esté muy tierna y después la pasas por una fritada de ajos y pimentón. Límpiala recortando el tallo y sacando las hojas más verdes y frágiles del exterior. El pimentón solo debe estar unos minuto al fuego (bajo) antes de añadir la verdura, pues si se quema te quedas sin su delicioso sabor ahumado. Mientras rehogues el repollo añade sal y un pelín más de aceite si fuera necesario. Muchos cocineros le echan un chorrito de vinagre para contrastar el sabor, y hasta una cucharadita de comino. El vinagre no debe comerse nunca el sabor del repollo, pero sí que se note su presencia. Lo mismo con las especias.

1. Cuece el repollo y prepara la fritada:

Recorta el repollo, córtalo en trozos gruesos y lávalo. En una olla grande cuécelo con la tapa. Tenlo en ebullición hasta que esté muy tierno (alrededor de 20 minutos). Cuélalo bien. En una sartén amplia, donde puedas rehogar la hortaliza con comodidad, añade un buen chorro de aceite de oliva y echa los ajos pelados y cortados en láminas. Caliéntalo a fuego medio-fuerte hasta que los ajos empiecen a dorarse.

2. Rehoga el repollo en el aceite de pimentón:

Añade una cucharada de pimentón en la fritada de ajos. Puedes echar primero media y después, al rehogarlo, valorar si necesita más. Remueve el pimentón con una cuchara de madera y echa un chorrito de vinagre. Inmediatamente, añade los trozos de repollo (puedes tenerlos ya cortados en trozos más pequeños o ir partiéndolos con la cuchara mientras lo rehogas). Remueve con suavidad integrando bien el aceite de pimentón con la verdura. Dale un punto de sal. Sírvelo caliente.

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