Pato confinado

Receta de albóndigas de bacalao en salsa de vino blanco

Albóndigas de bacalao.
Albóndigas de bacalao. Foto: Ion68. Pixabay.

Tú di "albóndiga" y te vendrá a la cabeza la imagen mental de la carne picada. "¡Albóndiga!" ¿Ves? Tu hipotálamo está cubierto por esas pelotas rojas de pasión y tradición. Nuestra cultura mediterránea así lo establece, gracias a su delicioso deje árabe. Pero las albóndigas de pescado no dejan de ser por ello igual o incluso más suculentas que las pelotas obtenidas de la res o el cerdo. "¡Bacalao!". Sí, cambia la cosa... la imagen mental es otra. Empieza la revolución.

Las albóndigas de bacalao en salsa blanca son un plato digno de un día de fiesta. Domingo lascivo. Mediodía con néctar marino. Cremosas, suaves, doradas. Su modo de elaboración es casi idéntico al usado con la carne. Se trata de desmenuzar el pescado y de mezclarlo con huevo y migas de pan mojadas en leche. Después se sofríen con harina y se integran en la salsa. El sabor del pescado se eleva con gracia en esta mezcla, atrayendo al paladar como si fuera una red de arrastre. En esta receta también puedes utilizar carne de merluza en vez de bacalao.

Receta de albóndigas de bacalao en salsa blanca

Ingredientes 4 personas:

  • 800 gr. de bacalao desmigado.
  • 1 cebolla.
  • 1 huevo.
  • Harina de trigo.
  • Un chorrito de leche.
  • 50 gr. de miga de pan.
  • Caldo de pescado.
  • Perejil fresco.
  • 2 dientes de ajo.
  • Pimienta negra molida.
  • Pan rallado.
  • Vino blanco de cierta calidad.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Sal.

1. Prepara las albóndigas:

Corta el bacalao con un cuchillo, pícalo como si fuera carne. Echa el pescado en un bol junto al perejil picado, un diente de ajo muy picado, miga de pan remojada en leche, y huevo batido. Remueve hasta que se forme una masa. Si la ves muy líquida, añade un poco de pan rallado o más miga. Echa un pelín de sal y de pimienta negra. Forma unas bolas no demasiado grandes con la mezcla.

2. Fríe las albóndigas y prepara la salsa:

Pasa las bolas por harina y sofríelas en aceite muy caliente. Retíralas y ponlas sobre papel absorbente para que pierdan parte de su grasa. Resérvalas. En una sartén amplia pon a pochar la cebolla picada, o cortada en juliana, junto a un diente de ajo también picado. Hazlo a fuego bajo. Cuando estén hechos, añade el perejil y deja que se sofría durante un minuto. Agrega luego una cucharada de harina. Cuando la harina empiece a dorarse, echa un vaso de vino blanco y un chorro del caldo de pescado. Deja que se cocine hasta que se reduzca un poco. Pasa la salsa por la batidora. Retórnala a la sartén y añade las albóndigas. Echa una pizca de sal y espera a que se cocine y se integren los sabores (removiendo de vez en cuando). Cuando la salsa esté espesa, apaga el fuego y deja que repose antes de servirlo.

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