Pato confinado

El mejor afrodisíaco para subir la libido y pasar un verano del amor

Foto: Pixabay.

Spoiler: Que sepamos hoy, solo hay una dieta (y está al final de este texto) que te ayuda a ser el mejor o la mejor de los amantes. No obstante, la humanidad lleva siglos en busca de alimentos que multipliquen el deseo sexual...

... Y en esa búsqueda para multiplicar el placer hemos probado de todo: toxinas de sapo, amargas infusiones de raíces llegadas de islas lejanas, hasta cuernos de rinoceronte (exterminando a un animal magnífico) o alas de mosca española (cantáridas) trituradas en polvo.

Una obsesión universal que han padecido europeos, chinos, africanos, aztecas, romanos, griegos y los pueblos perdidos de la Amazonía. En todos los continentes y épocas. Llevamos milenios intentando encontrar el secreto, la fuente del deseo universal. Las primeras menciones de esta búsqueda ya aparecen en los papiros del Antiguo Egipto.

Seguimos convencidos que ciertos alimentos y algunas sustancias tienen superpoderes. Que despiertan fuerzas en las regiones del cerebro más inflamables, en las zonas del sexo. Y a esos alimentos y sustancias les dimos el calificativo de una diosa del amor: Afrodita. Y desde entonces los llamamos afrodisíacos. Y desde entonces también atrapan nuestra atención siempre que aparecen en un titular.

En verano su mito recobra fuerza, son como sirenas y sirénidos semidesnudos en la playa. Cualquier ayuda, en este sueño lúbrico de la noche de verano, es bien recibida. El problema es que en la mayoría de los casos los afrodisiacos son solo eso, un mito. En muchos casos, no hay constatación científica y sólida sobre sus efectos, pero no deja de ser curioso cómo la humanidad sigue dándole atributos a unas ostras, por ejemplo, o al picante, o el chocolate.

Se trata de alimentos que han sido usados con estos fines desde hace siglos. Desde los tiempos de Noé o Calígula, desde el mismo Génesis -donde ya se cita la menta- hemos utilizado plantas, ungüentos, vegetales y frutos, para potenciar el deseo o asegurar la fertilidad.

Pero los alimentos que fueron considerados de tal manera en el pasado han ido cambiando según las modas y las tendencias. Antes, por ejemplo, eran los más difíciles de conseguir, los más exclusivos, como el foie gras, las trufas, o el caviar beluga. En la Edad Media se creía que las cebollas prolongaban la erección. Una ensalada de langostinos, foie y trufa era como una invitación "a lo que surja..."

La ciencia continúa estudiando estos compuestos para determinar si contienen micronutrientes o elementos que los hagan distintos del resto alimentos, pero de momento seguimos sin sacar nada en claro.

A veces, por ejemplo, se ha explorado la presencia de colesterol, por si podría tener relación con el ímpetu amatorio; se ha buscado también si eran precursores de la dopamina (neurotransmisor relacionado con la conducta sexual y la gratificación).

De momento, aunque en algunos casos existe eso que los científicos llaman ‘datos emergentes’, no tenemos pruebas concluyentes. Por mucho que se haya dicho que Casanova tomara cincuenta ostras en el desayuno, no parece que sus supuestas proezas tuvieran nada que ver con los bivalvos.

Se sabe que algunos de estos alimentos pueden ayudar a la circulación sanguínea, relajando los vasos y mejorando por tanto el flujo de sangre en los genitales, cosa que, si se padece algún trastorno, podría ayudar. Pero esto no implica un aumento del deseo sexual, que es en lo que uno piensa cuando se menciona el afrodisíaco.

Esperamos algo más: que nos arda el cuerpo, que se despierte una fuerza sobrenatural, un motor que parecía dormido o atascado, el ardor de un orangután en ropa interior... Pero ni siquiera el más célebre de todos afrodisíacos, como es el caso del cacao, ha llegado a demostrar un efecto destacado en las investigaciones.

Por el momento parece ser que solo han demostrado efecto la yohimbina (un alcaloide que se encuentra en la corteza de un árbol de hoja perenne del Oeste de África) y la cantaridina (un compuesto químico que producen cierta clase de coleópteros), pues podrían despertar la erección; el problema es que también presentan riesgos para la salud y han causado muertes a lo largo de la historia.

No obstante, sí está demostrado que existe el efecto placebo, así que contra la fe no hay nada escrito. Si estás convencido de que el guaraná te va a convertir en un joven castor del estanque del amor, seguro que será de ayuda en tu piscina.

Alimentos muy calientes

Estos son algunos de los alimentos y plantas considerados históricamente como afrodisíacos.

Las ostras

No es casualidad que la Venus de la pintura de Botticelli (la diosa Afrodita para los romanos) nazca de una concha. Tachadas como afrodisíaco natural desde los tiempos de Nerón, sus efectos tienen, no obstante, poca evidencia científica.

Se ha intentando relacionar su supuesto poder con el zinc, mineral que se ha vinculado a su vez a la testosterona. También se ha investigado el ácido D-aspártico que contienen, por su relación con la misma hormona, pero sin resultados destacables. No obstante, comer ostras puede considerarse una actividad desde luego sensual, siempre que te guste la persona que tienes enfrente (de lo contrario es un horror).

El chocolate

El cacao es una golosina con antecedentes prehispánicos. Fue un alimento de lujo e incluso moneda de cambio. Pero le ocurre algo parecido que a las ostras: la ciencia no ha encontrado todavía su supuesto poder sexual. Es rico en triptófano, el aminoácido precursor de la serotonina, que se relaciona con el placer y el buen humor. Pero la sola presencia del triptófano no parece que tenga un efecto directo. También se ha investigado la presencia de la feniletilamina, un estimulante que facilita la liberación de la serotonina y que predispone a la relajación.

El ginseng y otras plantas

Planta ancestral de la medicina asiática, recomendación para multiplicar la potencia sexual por los médicos ambulantes de la antigüedad, el ginseng es un estimulante que sigue bajo investigación. Desde hace más de 2.000 años se usa como tónico, afrodisíaco y elixir de la longevidad. Aunque los datos son limitados, algunos estudios apuntan que podría tener alguna influencia en el vigor sexual.

Estos datos, no concluyentes y escasos, también han sido hallados en otras plantas, como la maca (planta herbácea del Perú), el tribulus (planta que crece en el Sur de Europa, África y Asia) y el ginkgo (especie de árbol nativo de China), según una revisión de artículos publicada en 2015.

Se ha hablado igualmente del jengibre y del azafrán, utilizados como afrodisíaco por asirios, griegos y fenicios (sin conclusiones). La canela también tiene fama desde antiguo, pero no se ha obtenido ningún dato cierto al respecto.

La comida picante

Es otro de los alimentos más estudiados, pero sigue sin aportar fiabilidad. Se cree que podría estimular el vigor sexual al calentar el cuerpo y facilitar la vasodilatación gracias a los efectos de la capsaicina. Se ha dicho que estimula la segregación de endorfinas y que mejora el estado de ánimo, aunque con poca base científica.

Los antiafrodisíacos

Donde hay un afrodisíaco siempre encontramos a su antagonista, el malo de la película, los alimentos que bajan la libido. En este campo están las comidas copiosas, el exceso del alcohol (en dosis pequeñas se lo considera, en cambio, un estimulante sexual), las grasas saturadas, las carnes rojas, las bebidas azucaradas, y las comidas procesadas.

Si se los tacha de antiafrodisíacos es por su efecto general en la salud. Básicamente, todo alimento que afecte al corazón y a la circulación arterial puede tener un efecto en el ejercicio sexual. Una mala dieta está relacionada con enfermedades degenerativas y crónicas que pueden acabar teniendo un impacto notable en el deseo y en la capacidad amatoria.

La auténtica dieta del amor

Donde sí la ciencia ha encontrado una relación positiva es en la combinación de una dieta saludable, ejercicio físico y sobre todo en una menor presencia de estrés. Ese parece ser por el momento el afrodisíaco ideal, la fuerza que aumenta el deseo.

Los expertos determinan que todo alimento que sea bueno para la salud lo será también para la respuesta sexual. Lógico. Nada de cuernos africanos y potingues de hechiceros peruanos. Unas buenas lentejas y una dieta saludable y equilibrada...

Así que si este verano buscas aumentar tu poder sexual, mejor olvídate de las alitas de esos insectos que merecen vivir tranquilos entre las hojas. Aliméntate bien, de manera saludable, relájate, y ponte un pelín en forma. Eso es lo que dice la ciencia y seguro que también opina lo mismo la pobre ostra.