Pato confinado

Receta de hamburguesa de pollo casera

Hamburguesa de pollo casera.
Hamburguesa de pollo. Foto: www.freepik.com Timolina.

La hamburguesa tiene mala fama. Demasiada grasa, carne roja, sal y, si no es casera, conservantes espurios. Es por esta razón que se han puesto de moda los sucedáneos de esta preparación clásica, los que usan pescado o pollo, o solo vegetales. Materias primas con menos grasas e igualmente sabrosas.

En realidad, esta ecuación tiene sentido si te haces tú mismo la hamburguesa en casa, porque vete a saber qué lleva una hamburguesa prefabricada, aunque diga pollo o sea completamente veggie.

El caso es que hacer una hamburguesa de pollo casera es muy sencillo. Solo necesitas pechuga picada, especias al gusto, y un poco de aceite de oliva.

Pide al carnicero que te pique la pechuga, como si fueras a hacer albóndigas. Luego pones las manos en la masa: solo hay una forma de hacer una tortilla o una hamburguesa, en este caso.

En cuanto a las especias, mejor que salga bastante especiada porque la carne de pollo es insípida. Puedes hacerla clásica (con romero, tomillo, orégano, ajo granulado), o más exótica (mezclando la carne con curry o cúrcuma y algo de picante).

Receta de hamburguesa de pollo casera

Ingredientes 2 personas:

  • 250 gr. de pechuga picada.
  • Pimienta negra.
  • Ajo en polvo.
  • Perejil seco o fresco muy bien picado.
  • Orégano o tomillo.
  • 1 huevo.
  • Pan rallado.
  • Aceite de oliva.
  • Sal.

1. Mezcla la carne con las especias:

Pon la carne picada en un bol. Añade una cucharadita de ajo en polvo, un poco de pimienta negra, una cucharadita de perejil seco (o fresco muy picado) y sal. Agrega un huevo y mézclalo bien.  Echa un poco de pan rallado (media cucharada), lo justo para que tome consistencia mientras vas mezclando. Deja que repose al menos cinco minutos.

2. Fríe las hamburguesas de pollo caseras:

Una vez reposada la mezcla, haz bolas con ellas y después aplánalas dándole forma de hamburguesa. Si la quieres más perfecta, usa un molde de cocina. Después, barnízalas con un poco de aceite de oliva y pásalas por la parrilla sin necesidad de añadir más grasa. Hazlas por los dos lados, hasta que estén bien hechas por dentro y doraditas por fuera.

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