Opinion · El repartidor de periódicos

Woodward y Bernstein eran unos piernas

elmundoDía de pre-reflexión, si es que hay algo que pre-reflexionar. Pedro Sánchez desperdicia tres páginas de El Mundo en una entrevista con Casimiro García Abadillo en la que uno no pregunta nada y el otro responde menos. Se resume el secretario general del PSOE con una frase que da mucho juego semántico y sintáctico: «Si yo soy algo es que soy radicalmente moderado». Radicalmente moderado. O sea, súper total. El arte de la paradoja no es el fuerte de Sánchez. ‘Moderadamente radical’ hubiera sonado hasta mejor. Siendo una vulgaridad también.

Otra joya de los asesores de Sánchez. Debería despedirlos o enseñarles a escribir: ‘Podemos es Veremos‘ (risas enlatadas).

Los jueguecitos de palabras no cesan hasta la columna 14, a la altura de la cual los demócratas del Ibex 35 se han dormido de aburrimiento y PS ya puede invertir en socialismo: «Es evidente que hoy las grandes empresas tienen una mayor capacidad de influencia en las decisiones políticas que la que pueda tener la mayoría social de este país. Eso es algo que tenemos que resolver en una democracia, que tenemos que refundar en España».

Pero el tema del día ha sido, cómo no, Esperanza. La futura alcaldesa de Madrid (Aguirre no está en esto para perder elecciones y, si las pierde, las tamayaza y ya) está muy indignada porque Infolibre ha publicado su declaración de la renta de 2013. La inminente alcaldesa, en aquel año suyo de retiro político como cazatalentos de la firma Seeliger&Conde, cobró la modesta cantidad de 369.000 euros. Se conoce que en este breve espacio ya cazó a todos los talentos que había, y por eso regresó a la política activa. «Esto es lo peor que le podía pasar a un país», ha dicho la lideresa, menos pizpireta que otras veces. Uno, que no es agente de movilidad patrullando en Gran Vía, no tiene inclinación a contradecir a las condesas consortes. Pero de ahí a admitir que la filtración de la declaración de Aguirre es lo peor que le puede suceder a un país va un trecho.

abcEn el tendido hay división de opiniones. Bieito Rubido, desde su billete de ABC, embiste contra el digital de Jesús Maraña por publicar la cosa o asunto más o menos quizá turbio, por ser prudentes, que hay señoras delante. «La instrumentalización aviesa de la declaración de la renta de Esperanza Aguirre correspondiente a 2013 constituye una inadmisible trampa en el juego democrático […]. ¿Y qué periodismo es el que aprovecha y se ufana de una vulneración así del secreto fiscal, que es un derecho de todos los ciudadanos?». El Mundo, por su parte, prefiere no matar a Rosencrantz y Guildenstern. «Hace bien la candidata a la alcaldía de Madrid al pedir a la Fiscalía general del Estado que investigue quién ha filtrado los datos de su declaración de la renta y no arremeter contra Infolibre, el medio de comunicación que en su ejercicio del derecho a informar ha decidido publicar la información». Chapeau, Casimiro. También El País hace gala de fineza: «El medio de comunicación cumple con su tarea de informar, nada de reprochable hay en ello». Lo único que extraña es que no se acuerden de restregarle a Esperanza Aguirre las arrobas de informaciones falsas que ha ido largando por ahí contra sus rivales políticos. Ay, Carmena, ay carmena, por ejemplo. Podemos es ETA y tal… Por lo menos esto de la declaración es veraz y documentado. Y no sé por qué nos asustamos de que la lideresa se coja un añito sabático para cazar talentos a 369.000 euros anuales. Es que, cazando talentos, esta mujer es un hacha. Vean su segundo, Francisco Granados, dónde está. Las cárceles españolas están plagadas de talentos captados por Aguirre.

Entre la prensa diestra el único que se atreve contra la lideresa es David Gistau, que la acusa veladamente de soborno. Fue Aguirre a un parque a arengar a los incómodos votantes, y al terminar intentó regalarle una piruleta a un niño. El niño rechazó la piruleta. Ese niño era el hijo de David Gistau. Para que luego digan que el periodismo está corrupto.

abccomunionPero la noticia de la semana ha sido, sin duda, la primera comunión de la princesa Leonor, hija de Felipe y Letizia. Como todos ustedes y la Historia ya saben, la niña es la hija de Felipe y Letizia, esa pareja ideal y trabajadora. ABC dio la noticia como se merece. A toda portada. A la familia real al completo ya se la puede meter en una sola portada. No sé por qué me da la impresión de que antes no cabían y había que publicarlos en desplegable. Serán impresiones mías.

El caso es que la noticia, su titular y todo destilaba interés y profundidad informativos. Prepárense, ignaros lectores. Esto es periodismo de investigación y lo demás son gaitas: «La heredera de la corona recibe el sacramento muy nerviosa y alegre, vestida de uniforme escolar y junto a otras 19 niñas. «Lo voy a celebrar en casa», desveló al salir de la parroquia de Madrid». Woodward y Bernstein eran unos piernas.