Opinion · El repartidor de periódicos

Todos somos Salvador Sostres

 

sostresEl nuevo director de El Mundo, David Jiménez, comenzó la semana e inauguró su cargo echando al columnista Salvador Sostres. No se habla de otra cosa en la Villa y Corte. Sobre todo entre las jovencitas. Sostres, más conocido por su glamour erótico que por su capacidad analítica, fue inmediatamente fichado por ABC, según desveló el digital VozPópuli hace unas calendas. Y es que no puede España sobrevivir –al menos íntegra– sin las prosas de este señor.

Se tilda a Sostres de «polémico escritor barcelonés» en el periódico de mi admirado Jesús Cacho, y yo creo que lo de barcelonés debe de ser cierto. Pero no lo ve este cronista ni tan escritor ni tan polémico. Lo que es Sostres es un pedazo de macho. Un pata negra del erotismo. El Brad Pitt del columnismo y de las tertulias calientes de España.

Sostres se hizo muy famoso en 2010 por unas declaraciones fuera de onda en Telemadrid, la cadena de la pluralidad ideológica por excelencia. Allí desveló, ante menores de edad de Podemos infiltrados entre el público, su amor por «las chicas jóvenes en su punto mágico de tensión sexual […]. Esa tensión de la carne, esas vaginas que aun no huelen a ácido úrico, que están limpias, que tienen ese olor a santidad de primer rasurado, que aun no pican». Isabel San Sebastián, presentadora del programa y una estrecha, le recordó que había menores en las gradas.

–Hay niños, Salvador.

–Son de Rabat, no te preocupes, ahí llevan todo suelto.

Sostres es el Houellebecq español, pero en más proto-vaginal. Y por eso no se entiende que ningún periódico ose prescindir de su fina prosa. Esta semana, todos somos Salvador Sostres.

adaPor suerte Bieito Rubido, director de ABC, ha plantado cara a la feroz distopía y ya Sostres empieza este domingo en el monárquico papel a destilar sus prosas de ácido úrico. Es natural. Entre otras cosas, Rubido y Sostres comparten un amor desmesurado por la libertad de expresión y la palabra elegante y comedida. Así arrancaba el pope abecero su billete de segunda (página) este martes: «El pensamiento de Ada Colau, de cuya formación intelectual sólo conocemos el desierto, ha quedado bien expresado en su afirmación de que, si hay que incumplir la ley, se incumple. Es muy revelador acerca de un modo de ver el mundo que nos devolvería a la selva, y que en cierto modo entronca con las actitudes que laten tras la pitada de este sábado: la falta de respeto a los derechos ajenos; es decir, el totalitarismo rampante».

Como de la formación intelectual de Ada Colau solo conocemos el desierto, ignoramos qué olor es el que prefiere la alcaldable barcelonesa para las vaginas de menores. Por otro lado, parece normal esa llamada a cumplir a rajatabla las leyes por parte del director gallego. En un país gobernado por un partido tan observante de la ética y la legalidad, otra actitud sería considerada excéntrica. Por mucho que la Unión Europea, que son todos (también) de Podemos, le haya repetido una y otra vez a España que nuestra ley de desahucios es abusiva y atenta contra la carta de derechos humanos. Que esa sí que huele a ácido úrico una barbaridad.

Sobre lo de «las actitudes que laten tras la pitada de este sábado» (partido Barça-Bilbao) ya ni dan ganas de pronunciarse. Está más que claro que deberíamos detener y torturar a Messi. No es de recibo silbar en un campo de fútbol un himno cuando, en sede parlamentaria, puedes expresar un «que se jodan» contra la oposición y contra el obrero en plan gratis. Es que, de verdad, estos rojos de mierda están sacando de quicio las puertas cerradas de nuestra libertad.

Descalificando a esta nueva izquierda que se nos echa encima, mi querido Pedro G. Cuartango es mucho más elegante. Perdona, compañero, pero tu carta del lunes (El Mundo) en plan abuelito de Heidi merece su glosa. Como todos los textos que se glosan solos: «»Yo era en 1977 como es hoy Pablo Iglesias. Y me temo que Pablo Iglesias será como yo dentro de diez ó 15 años porque el cambio se acelera. Pero la experiencia es intransferible, lo mismo que el conocimiento del pasado. Le deseo que no sufra mucho cuando todas sus expectativas se vean defraudadas y la realidad le aseste un duro golpe que le despierte de su sueño dogmático».

Yo conozco a gente que hace 50 años era como Pablo Iglesias y hoy, con 70, lo sigue siendo, Pedro. Y gente que con 20 años era como Pablo Iglesias, después dejó de ser como Pablo Iglesias porque le nombraron CEO de una empresa corrupta y explotadora que le pagaba un buen sueldo, y hoy, a los 55, vota a Podemos porque está en la calle, sus hijos arquitectos currelan de pizzeros en los arrabales de Londres, y su mujer enferma no puede acceder a los medicamentos que necesita gracias al sistema corrompido por los que no son como Pablo Iglesias. No es cuestión de populismo y utopía. Es una mera cuestión de cambio. Sin demagogias: lo malo por conocer, tal y como están las cosas, parece mucho mejor que lo bueno conocido. Entre otras razones, porque lo bueno conocido está, o tendría que estar, en la cárcel.

elmundo.750 (1)El Mundo sigue igual

Con o sin David Jiménez en la mancheta, El Mundo sigue igual en algunas cosas. Como Julio Iglesias por su perfil bueno. Lo de la ETA es que les tiene en un sinvivir. Segundo editorial de este lunes: «En otro intento de presentar a ETA como una víctima en los foros internacionales, la izquierda nacionalista ha maniobrado para que la Asamblea Nacional francesa ceda sus instalaciones para hacer de altavoz a las reivindicaciones de la banda terrorista. La organización abertzale Bake Bidea escenificará el día 11 un acto al que ha denominado Conferencia Humanitaria por la Paz en el País Vasco y que, como es habitual, utiliza el falaz argumento de que existe un conflicto no resuelto entre los Estados francés y español y la banda. Una representación tramposa que insulta de nuevo a las víctimas y al resto de la sociedad española, que durante décadas han sufrido el terror de ETA […]. Sorprende que en este nuevo acto de propaganda participen actores internacionales como la Cruz Roja o la Fundación Chirac, que deberían ser respetuosos con la política antiterrorista llevada a cabo por el Gobierno español. Habría que preguntarse también por qué la Asamblea Nacional francesa se presta al juego de la banda terrorista, ya que Francia, aunque ha tenido que lamentar menos muertos que España, ha sido igualmente víctima y testigo de décadas de crímenes y extorsión».

En páginas interiores, Ángeles Escrivá llama «crédulos» a los impulsores de esta Conferencia Humanitaria por la Paz: «Entre ellos están, a menos que se vuelvan atrás después de haber sido muy receptivos hasta ahora, Pierre Joxe –ex ministro del Interior galo–, Raymond Kendal –ex secretario general de Interpol–, Marc Gentilium –presidente Honorario de la Cruz Roja francesa–, Claude Chirac –hija del que fuera presidente de la República y vicepresidenta de la Fundación que lleva su nombre– y, por el momento, las parlamentarias Frèderique Espagnac (socialista muy cercana a los asesores del presidente Hollande), Colette Capdevielle y Sylviane Alaux […]. El patrocinio está corriendo a cargo de la Liga de los Derechos Humanos, la Cruz Roja Francesa, la Fundación Chirac y una institución dedicada a la resolución de conflictos denominada Fundación Berghof, no gubernamental y con sede en Alemania, que lleva mucho tiempo dedicada al asunto vasco aunque su función no ha trascendido públicamente. En el acto convocado en el Parlamento galo podrían intervenir el presidente de Honor de la Liga de Derechos Humanos, Michel Turbiana, Anaïs Funosas por Bake Bidea, Brian Currin y Max Brisson, del UMP, miembro del Consejo de Desarrollo General de los Pirineos Atlánticos». Solo falta Aznar, o sea. Pero toda esta gente está equivocada. En las Vascongadas lo que hay que hacer es fumigar con el ácido úrico de Sostres. Solo así se conseguirá la paz. Aunque algunos vendan menos periódicos.

larazonEl odio

Amanecíase esta mañana La Razón con un breve texto en la tres que me llenó de desasosiego. Que Francisco Marhuenda piense que Podemos es ETA nos parece normal a todos. Otra cosa es que el diario de Planeta nos lo cuente con poesía. «Desasosiega al más templado la visión, desnuda, de la doblez moral del líder de Podemos, Pablo Iglesias, capaz de arremeter contra las víctimas del terrorismo, enlodándolas con falsas acusaciones de corrupción e incoando juicio de intenciones, como ha hecho con la edil de UPN María Caballero, hija de un concejal asesinado por la banda etarra, para justificar el apoyo a Bildu para la alcaldía de Pamplona. Ni en la fría matemática de poder se podía esperar algo así. La extrema izquierda que solo odia en estado puro».

Nobleza obliga

Antepongo mi respeto a Ángela María Téllez Girón y a sus familiares, que estarán dolidos. Pero no comprendo muy bien la necrológica de primero de junio en El Mundo glosando las andanzas vitales de esta noble señora. No la reproduzco por «odio en estado puro», pues no soy tan taimado como Pablo Iglesias. Pero, la verdad, preferiría leer la loa necrológica a cualquier obrero que esta sucesión de nadeces sobre tan «noble española, portadora de cinco grandezas», y que era duquesa de Osuna. «Ángela María Téllez-Girón fue XVI duquesa de Osuna y era una de las grandes de España. De hecho, era portadora de cinco grandezas. Era hija única de Mariano Téllez-Girón y Fernández de Córdoba, XV duque de Osuna, y de Petra Duque de Estrada y Moreno, de los marqueses de Villapanés. Integrante y uno de los últimos iconos de una generación de familias nobiliarias. Nació en Málaga en 1925, pero residía en Sevilla desde hacía muchos años. Entre sus numerosos títulos, se encuentran los de duquesa de Arcos, duquesa de Gandía, duquesa de Medina de Rioseco, duquesa de Uceda, condesa de Oropesa y condesa de Peñaranda de Bracamonte. Madre de cuatro hijas, se casó en dos ocasiones. Primero en 1946, año en el que contrajo matrimonio con Pedro de Solís-Beaumont y Lasso de la Vega, de los marqueses de Valencina y de los marqueses de las Torres de la Presa. En 1959 quedó viuda y el 6 de diciembre de 1963 se casó en segundas nupcias con José María de la Torre y Montalvo, VI marqués de Montemuzo y VIII marqués de Alcántara del Cuervo».

En resumen: una biografía que firmaría cualquier republicano y cualquier feminista, y de la que todos deberíamos tomar ejemplo. Pero es que los sans-culottes no nos podemos permitir la honra de portar seis grandezas de España. Faltaría. Sinceramente, si cruzamos esta vida para que nos relaten nuestra biografía así, mejor casi no haber muerto.