Opinion · El repartidor de periódicos

Félix de Azúa y nosotros, los estúpidos

elpais.750

Nada puedo esperar de una mano
capaz de señalar al justo y al perverso

Estos versos los escribió el poeta y académico Félix de Azúa, capaz también de redactar este día 7, en El País, las siguientes prosas: «Es interesante advertir que un nuevo tipo de político ha hecho irrupción en el exiguo panorama de la democracia española. Un político que suele etiquetarse de populista, pero que en realidad es un demagogo insolentemente cínico. Cuando Iglesias dice que Rivera les quiere subir los impuestos a los parapléjicos sabe que habla para gente rabiosa, ese tipo de político que se ha formado en el botellón y la quema de cajeros. Nunca, ni en los peores momentos de Alianza Popular, habíamos oído argumentos tan estúpidos dirigidos a gente tan estúpida. Nunca habíamos visto concejales y concejalas tan zafios como los que han emergido gracias a Podemos. Debemos agradecer a este movimiento que nos abra los ojos sobre el estado comatoso en que se encuentra ese segmento de la población que se supone más o menos universitaria y de clase media».

Nada puedo esperar de una mano
capaz de señalar al justo y al perverso,
escribió Félix de Azúa

Estoy de acuerdo en que nada puedo esperar de una mano capaz de señalar al justo y al perverso, al rabioso y al botellonero, al quemacajeros, al estúpido y al zafio, al comatoso. Lo que Natura no da, tu Real Academia no lo presta.

Al venerable académico Félix de Azúa, lo primero que habría que enseñarle es el diccionario de su Academia. Pues arranca el erudito con sintagma bastante mal machihembrado cual «exiguo panorama». Según tal diccionario de la RAE, exiguo significa «insuficiente, escaso», y panorama se define como «paisaje muy dilatado». Y yo no he conocido jamás «paisaje muy dilatado insuficiente o escaso». Da la impresión de que el académico utiliza las palabras de oídas.

«Panorama exiguo», escribe el académico Félix de Azúa. «Panorama exiguo» no es un tropo ni un rubeniano heliotropo. Es, sencillamente, falta de conocimiento de la lengua castellana. «Paisaje muy dilatado insuficiente o escaso» suena a porno anal. Por largar aquí cierta fineza.

Se quejan las academias de que los periodistas escribimos mal. Eso suele ser cierto hasta que un académico escribe. Quod erat demonstrandum.

Yo renuncio a ser académico, pues ni saben insultar. Me conformo con juglarear mis cantigas de escarnio y maldicer sin más boato.

abc.750 (1)A fuer de buen izquierdoso, gústame más ser insultado por académicos cual Luis María Anson, que al menos conocen el significado de sus palabras. «No contaba con la biografía de muchos de los que se encaramaron en los puestos de poder y que han desbaratado la imagen podemita, desde la concejala meona hasta el dirigente antisemita cantor de las glorias etarras. Para colmo, en lugar de esperar al triunfo de Podemos en España, el chuleta Tsipras y el impresentable Varoufakis, con su cara de matón de taberna barata, en solo unos meses han encerrado a Grecia en un corralito atroz».

Al académico Anson, aun usando el insulto con semántico criterio, le pierde el espejo. Varoufakis tiene «cara de matón de taberna barata». OK. Espejito, espejito, ¿de qué tiene cara Luis María Anson? Yo he realizado una encuesta fiable entre las mujeres sinceras que conozco, que son como muchísimas.

–¿Y usted, señora, con quién se queda, con Anson o Varoufakis?

–Con el apolíneo Anson, no le quepa la menor duda. Pero qué preguntas me hace usted. Varoufakis tiene cara de matón de taberna barata. Anson es académico.

Y así el 100% de las encuestadas.

Con un margen de error, como en todos los sondeos, de un 5%. Pero ni una caspa más.

abc.750Ay Carmena, ay Carmena

Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, ha dicho este jueves que el ayuntamiento no va a realojar a los desahuciados en hoteles de tres y cuatro estrellas. Manuel Carmena, alcaldesa de Madrid, ha tenido que pronunciar esta almodovariana frase por culpa de un periódico. «Yo no sé de dónde ha salido eso», ha añadido la alcaldesa. Y es que el diario El Mundo amanecía este jueves con un reportaje en Mundo Madrid titulado Carmena busca hotel para desahuciados. El texto explica: «Las víctimas de los desahucios en Madrid serán reubicadas temporalmente en hoteles de tres y cuatro estrellas […]. Los hoteles seleccionados tendrán que tener un salón de actos con medios audiovisuales y telemáticos adecuados para dar soporte a la gestión de una posible situación de emergencia. Además, debe disponer de personal con conocimiento de idiomas y de bebida y restauración ligera (sandwhiches, frutas, dulces…) para los primeros momentos de la acogida […]. Las prestaciones de alojamiento y alimentación, con las correspondientes variantes de menús tanto para el desayuno como almuerzo y cena, serán las que la entidad tenga establecidas».

Sé que lo que voy a escribir ahora, con todo lo que están pasando muchos compañeros de la calle, es una guillermo-zapatada. Pero, leyendo este reportaje de El Mundo, a más de uno le tienen que entrar ganas de ser desahuciado. Idiomas, bebidas, tres y cuatro estrellas, sandwiches, restauración, cosas telemáticas y audiovisuales… El valhalla para un hipotecado con los hijos muertos de hambre, en resumen.

«Como máximo se pagarán 63,8 euros por las habitaciones individuales, 88 por las dobles y 93,5 por las triples», explicita el reportaje, eso sí, casi al final.

–Yo no sé de dónde ha salido eso –dice Carmena.

A un servidor le parece todo muy barato para tanto lujo en Madrid. Pero si El Mundo lo dice, ellos son más viajados…

El nazismo de los gais y de Cifuentes

El facherío español anda tan desquiciado que hasta se devora a sí mismo. El ABC dedicaba un paginón este día 8 a Cristina Cifuentes, poniéndola a parir por engalanar la Real Casa de Correos, sede de la presidencia madrileña, con la bandera arcoíris el día del orgullo gay. Lo firma el abogado Benigno Blanco, quien nos razona con prosa sensata y amena lo siguiente: «Cristina Cifuentes aprovechó sus primeras horas como presidenta para engalanar la sede de la presidencia con la bandera arcoíris del colectivo autodenominado LGTBI […]. Merece la pena reflexionar sobre estos hechos que pueden parecer meramente festivos y anecdóticos, pero que reflejan algo mucho más preocupante y de largo recorrido: el lento crecimiento del nuevo totalitarismo de género. Convertir en enseña cuasi-oficial la bandera de una ideología particular es algo que hasta ahora solo habíamos visto en los momentos previos a la toma del poder por parte de partidos totalitarios o nacionalistas […]. Eso sucedió con la hoz y el martillo y con la cruz gamada en determinados países y épocas […]. Igual de ilegítimo y totalitario sería vestir a nuestra democracia con la hoz y el martillo como lo es vestirla con el arcoíris de la ideología de género. Cifuentes y quienes actúan como ella minan nuestro sistema democrático al institucionalizar simbólicamente una ideología que nadie puede obligar a identificar con las instituciones de todos».

No sé si es risa o miedo lo que me impide añadir glosa o comentario. Si lo supiera, dormiría más tranquilo.

La calle es mía

Por mucho que la alcaldesa de Madrid se empeñe en decir que va a repartir 100.000 comidas este verano entre los niños madrileños en peligro de malnutrición, todos sabemos que lo que anhela Manuela Carmena, en el fondo, es quitarle una calle a Manolete y cambiarle el nombre al Santiago Bernabéu. Por franquistas.

Editorializa el ABC, Vuelven las heridas de la Memoria Histórica: «Poco han tardado los gobiernos populistas en resucitar el revanchismo en algunos ayuntamientos a cuenta de la memoria histórica. La alcaldesa de Madrid va a revisar el callejero para eliminar todo «estigma» del franquismo, y ha anunciado que levantará un «museo de la paz y la memoria» en el solar de la antigua cárcel de Carabanchel […]. Empeñarse en mirar al pasado desde el comunismo como credo es condenarse a no ver el futuro. Perforar cicatrices es una vieja obsesión de la izquierda más dogmática y destructiva».

Reconvertir una vieja cárcel en museo de la paz y la memoria es «dogmático y destructivo». Acabáramos.

Federico Jiménez Losantos, a quien deberían nombrar también académico, o más, tampoco quiere comprar una nueva guía de Madrid. Y así lo explica hoy en El Mundo: «El Ayuntamiento de Carmena, con la pasividad del PP y C´s, quiere quitarles a esas víctimas del único acto de verdadero genocidio de la Guerra Civil [Paracuellos, of course] hasta la calle que conmemora su martirio. Y enarbolando la infame Ley de Memoria Histórica, que firmó el corrupto Campechano I y no ha anulado el Cobardísimo Rajoy, también quieren quitarles las calles a los que la lista de un tristoriador de IU proscribe como «franquistas», entre ellos políticos e intelectuales de derechas víctimas del terror rojo antes de que Franco ganara la guerra (Calvo Sotelo, Muñoz Seca, Ramiro de Maeztu), o que, como media España, apoyaron al bando nacional: Dalí, Pla, Turina, Mihura, Jardiel, Gerardo Diego, D´Ors… y Gómez de la Serna, el mejor cronista de Madrid».

Editorializa el asunto también el periódico de la bola, por mucho que Manuela Carmena insistiera ayer en que cambiar el callejero no es una de sus prioridades. Y dale con las 100.000 raciones veraniegas para los niños madrileños malnutridos. Qué monsergas nos ha salido esta mujer. «El anuncio realizado por el equipo de la nueva alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, de que va a cambiar los nombres de las calles y plazas dedicadas a figuras de la Guerra Civil y del franquismo tiene mucho que ver con ese empeño en politizar nuestra Historia y en agitar permanentemente dolorosos fantasmas en vez de mirar hacia adelante. Es cierto que Podemos llevaba esta medida en su programa electoral y también lo es que la Ley de Memoria Histórica aprobada por el Gobierno de Zapatero en 2007 insta a las administraciones a retirar escudos o placas de exaltación de la dictadura. Pero, más allá de que no parece ésta una prioridad del Ayuntamiento, la misma ley ofrece margen de discrecionalidad suficiente como para que los poderes públicos actúen, sobre todo, con racionalidad. Y la inmensa mayoría de las calles que aún tienen reminiscencias franquistas no sólo no carecen de connotaciones políticas para los ciudadanos –mucho menos de exaltación–, sino que están asumidas con absoluta naturalidad».

Pues yo pensaba que lo malo era eso. Que fueran asumidas con absoluta naturalidad. ¿No?