Opinion · El repartidor de periódicos

Arcadi Espada, sus feministas labores

elmundo.750Acostumbra el ilustre columnista de El Mundo Arcadi Espada a referirse siempre a la alcaldesa de Madrid como «Manuela Carmena, sus labores». Arcadi dice «Manuela Carmena, sus labores» y ya el resto del artículo le sale escrito, para envidia de los demás, y las academias y las nóminas lo aclaman y celebran en ese juego floral del columnismo donde tanto abundamos los desflorables capullos. Cada vez que Arcadi Espada escribe «Manuela Carmena, sus labores», y lo hace casi cada día, un halo de luz de ingenio nos ensombrece a todos, y el Parnaso se enche de voz de Arcadi Espada sin dejar lugar a susurro de ningún otro poeta.

Jamás, hasta que leyó a Arcadi Espada con denuedo y atención, había uno reparado en lo denigrable que es para una alcaldesa dedicarse a «sus labores». Para cualquier mujer. Con su manera de referirse a la alcaldesa de Madrid, «Manuela Carmena, sus labores», Arcadi invoca también los nombres y apellidos de 3,5 millones de mujeres españolas (encuesta de la EPA) que siguen ensombrecidas y sin ningún tipo de cobertura haciendo la plancha, la colada y todas esas tareas poco alcaldables que denigra nuestro vate resumiéndolas en «sus labores».

Uno podría alegar aquí que Manuela Carmena es jueza, que fundó aquel despacho laboralista de Atocha que tirotearon los fascistas, que contribuyó a crear Jueces para la Democracia o que recibió el Premio Nacional de Derechos Humanos. Nada de todo eso me parece más ni menos admirable que dedicarse a «sus labores».

Yo no sé si la madre de Arcadi Espada se dedicaría a la física cuántica, a la astronáutica en la NASA, al estudio del pentámetro yámbico shakespereano o a «sus labores», como Manuela Carmena. Mi madre se dedicó a «sus labores» durante muchos años para dar caldo y cultura a cinco hijos. Una vez destetados los mastuerzos, se hizo su carrera, y la ejerció con notable éxito, ya madura. «María Engracia Malvar, sus labores», escribiría el feminista Arcadi Espada en plan denostador.

«Sus labores» puede ser título mucho más universitario, honrado y vital que una carrerilla de periodismo, que la saca cualquiera, y utilizar tal expresión como insulto solo muestra que el viejo machismo sigue vigente en nuestra joven España.

Arcadi Espada, sus feministas labores, es el moderno Alfonso Ussía, pero con menos estilo y más pelo.

abc.750El ABC se excomulga

Andaba yo poco católico estos días, y pensé que era cosa de la salud. Mas no. Era cuestión de fe. Anda la fe como fallando estos días a todo el mundo, y debe de ser cosa de las altas temperaturas, que nos obnubilan y tal. Voy a narrar mi particular caso, por si sirve como ejemplo a los jóvenes o a las almas descarriadas de cualquier edad y condición. Caminaba yo por los kioskos con la arrogancia de los que creemos firmemente que no creemos cuando, el 14 de julio, me compré el ABC. Dirá el avezado lector que fue desvarío o locura tal gesto, y no lo he de negar, pero como los periódicos digitales nos pagan a los periodistas nuestras fortunas en calderilla, a veces es necesario vaciar algo los bolsillos y malgastar en cualquier producto cultural ese montón de hierro, sobre todo con este calor. Si no malgastas un poco, se te pueden quedar los cojones como la fragua de Vulcano.

El caso es que caminaba yo por Núñez de Balboa con el ABC bajo el brazo cuando, de pronto, el ABC saltó hacia el aire, abrió sus páginas y empezó a revolotear sobre mí. Tuve miedo a quedarme preñado sin haber conocido varón, pues, cuando tienes fe, esos preñes suelen ser habituales.

Paralizado por el terror, y por lo costoso que puede ser abortar con las modernas legislaturas, observé cómo el ABC, cual palomo, se me abría ante los ojos por su página 16 de opinión.

Bendición al populismo, se titulaba el breve artículo. Y rezaba, nunca peor dicho, así:

«De regreso de Asunción, y a bordo del avión que lo trasladó a Roma, el Papa se refirió ayer al acuerdo alcanzado por Grecia y sus acreedores, un rescate que, pese al esfuerzo y la solidaridad de los socios de la Eurozona, tiene para el Santo Padre un único protagonista: Alexis Tsipras. Los elogios del Papa Francisco al primer ministro heleno, al que califica de hombre «justo», pasan por alto los sacrificios del resto de Europa para sacar del pozo a una Grecia a la que no ha dejado de ayudar y de esperar».

Que Alexis Tsipras haya conseguido que el ABC cuestione la infalibilidad del Papa es más que un milagro, pensé para mis adentros. Que el periódico siguiera aleteando por los aires de Núñez de Balboa me pareció, ya, consuetudinario. Esa tarde comprendí que es cierto. Que la fe mueve montañas. Que la fe mueve montañas de dinero. ¿A quién le tiene miedo el casto espíritu de don Torcuato Luca de Tena como para blasfemar contra su infalible papa Francisco así?

Beatus ille qui procul negotiis,
ut prisca gens mortalium,
paterna rura bobus exercet suis solutus omni fenore,
neque excitatur classico miles truci neque horret iratum mare
forumque vitat et superba civium potentiorum limina.

(Que os lo traduzca el evadido José Ignacio Wert con su/nuestra/vuestra ley de educación).

elpais.750La Pitonisa Lola

Esta semana, también en ABC, le han atribuido un premio Nobel a la Pitonisa Lola. La Pitonisa Lola, para quien no se lea las rayas de la mano ni se haga echar las cartas del tarot, es un señor de 62 años llamado Paul Krugman que, aparte de su Nobel, tiene el Príncipe de Asturias de Economía, escribe desde hace casi siglos en The New York Times, y adolece de una ingente obra que se estudia y analiza en millardos de universidades de todo el mundo.

Pero aquí somos todos muy españoles, muy gitanos y muy toreros. Y Jesús Lillo, con su nombre de primo hermano de un entrenador del Real Zaragoza como todo currículum, osa escribir lo siguiente: «Lo penúltimo que nos quedaba por leer sobre el rescate griego era lo de «la venganza pura y la destrucción completa de la soberanía nacional» a las que ayer se refería un premio Nobel, la Pitonisa Lola del mundo financiero».

Viene al caso el artículo de Lillo por otro texto publicado en El País por la Pitonisa Lola, alias Krugman. Y que arranca de este jaez atando crines: «Esta lista de exigencias del Eurogrupo es una locura. La etiqueta de Twitter ThisIsACoup [esto es un golpe… de Estado: el encorchetado es mío] es exactamente correcta. Esto va más allá de la venganza pura, la destrucción completa de la soberanía nacional y la falta de esperanza de alivio. Probablemente pretende ser una oferta que Grecia no pueda aceptar; pero aun así, es una traición grotesca de todo lo que el proyecto europeo se suponía que representa».

Ay, Jesús (Lillo). Qué tonterías tiene la Pitonisa Lola.