Opinion · El repartidor de periódicos

Muera el aborto, viva el CIS

abc.750Vaya agosto. Antes, en agosto los periódicos eran una balsa de glamour, entrevistas ligeras, posados de Isabel Preysler y hasta mucha cosa cultural. Los estíos han cambiado para mal. En el bochorno ya no solo cantan las cigarras. Va Pedro Sánchez y destituye a Antonio Miguel Carmona; Artur Mas convoca sus elecciones ordaguescas; el CIS se convierte en un trago de red-bull para el bipartidismo y Mariano Rajoy presenta su programa electoral en forma de presupuestos generales.

Pero siempre nos quedará Juan Manuel de Prada. El escritor ultracatólico y algo arcaizante también en su estilo literario, sin embargo, tiene más altas miras y ocupaciones mucho más enjundiosas que estas banalidades políticas. A De Prada lo que le importa es el derecho universal al trabajo digno y, pensado que te pienso, ha descubierto que la culpa de la explotación universal del obrero la tiene la veleidad pro-abortista de Hillary Clinton, la bruja Hilaria, la llama. En su artículo del lunes en ABC, La economía del bolo, nos lo explica cristalinamente: «Y para que los pobres diablos que trabajan en la economía del bolo no echen de menos ese dinero que ellos sólo ven en forma de migaja se les hace creer que todos los derechos que les han sido arrebatados (derecho a un empleo estable, derecho a un salario digno, derecho a formar una familia, derecho a alimentar y educar a sus hijos) son muchísimo menos importantes que el derecho a no tener hijos, que es el único derecho que los felones como la bruja Hilaria garantizan plenamente a las masas cretinizadas que les votan. Y es que estos felones saben bien que el mejor modo de que los trabajadores no luchen por los derechos que les han sido arrebatados es privarlos de la prole por la que en otros tiempos lucharon hasta la muerte; pues dejando a un trabajador sin hijos, lo has convertido ya en un cretino capón, en un pobre zascandil dispuesto a arrastrarse en los bolos más indignos y peor remunerados, en un trapo al que se puede arrojar alegremente a la máquina trituradora de esta economía del futuro, tan innovadora y emocionante».

Desconozco si De Prada conocerá a alguna mujer, pero yo tenía entendido que precisamente muchas se ven obligadas a abortar porque sus trabajos precarios les impiden mantener un niño; o porque las empresas no tienen demasiados remilgos ni problemas judiciales a la hora de aprovechar la baja de maternidad para enviarte un despido; o porque hay muchas ofertas de trabajo en las que el hecho de estar casada y tener prole, o la posibilidad de quedarte embarazada, te cierra inmediatamente las puertas… Podría seguir enumerando circunstancias pero le resultarían engorrosas a De Prada e indignantes a mis mujeres lectoras, que las hay.

Uno pensaba que el cuarto gran problema de la iglesia –tras la violencia, la avaricia y la pederastia– era la incultura de sus mensajeros. Pero De Prada, el gran intelectual católico español de hogaño, es hombre leído y cinéfilo, y he oído que hasta gasta secretario, con el lustre neuronal que eso te otorga. Y nos defiende un lunes que el derecho al aborto clintoniano –por otra parte de mínimos– es la causa de la pobreza del trabajador en el mundo. Ahora que se celebra el quinto centenario de la gran poeta Teresa de Ávila, Santa Teresa de Jesús, sería recomendable que De Prada cambiara de camello espiritual y se ciñera a las plantas alucinógenas que ingería la mística para sus arrebatos líricos. De tan alta belleza.

Veis aquí mi corazón,
Yo le pongo en vuestra palma
Mi cuerpo, mi vida y alma,
Mis entrañas y afición;
Dulce Esposo y redención,
Pues por vuestra me ofrecí
¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme muerte, dadme vida:
Dad salud o enfermedad,
Honra o deshonra me dad,
Dadme guerra o paz cumplida,
Flaqueza o fuerza a mi vida,
Que a todo digo que sí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme riqueza o pobreza,
Dadme consuelo o desconsuelo,
Dadme alegría o tristeza,
Dadme infierno o dadme cielo,
Vida dulce, sol sin velo,
Pues del todo me rendí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Insisto en lo del camello, Juan Manuel.

larazon.750Presupuestos y CIS a la carta

La prensa palmera sostiene las tesis de Mariano Rajoy sobre las bondades de su presupuesto/programa electoral, y asegura que las críticas tienen un culpable. Y es… la televisión. Luis Ventoso (este jueves en ABC) le sugiere al presidente, incluso, que se compre una televisión. No una de plasma. Una entera. Se conoce que Luis Ventoso todavía no se ha enterado de que Rajoy ya tiene un Piruli: «Un 77,8% de los españoles afirman que la economía está «igual o peor» que hace un año. ¿Cómo llegan a esa conclusión contraria a los hechos? Una pista: dedicamos cuatro horas al día a la televisión, y en ella la realidad se cuenta de aquella manera, merced al mapa televisivo que trazó de manera naif este Gobierno. Añádase el bochorno de la corrupción y ya se entiende por qué el PP trastabilla. Una economía en manos de Pedro y Pablo sería una verbena con resaca de las crudas. A Rajoy solo le queda esa carta: «O yo, o ya saben…». Si cala, seguirá. Pero para ello necesita más llegada audiovisual y un empresariado a la inglesa, valiente y comprometido con el que mal que bien es ya el único partido pro negocios». Pues eso, Mariano, a meter a un británico al frente de TVE1. Que nuestros millardos de parados, de dependientes, de pobres de pedir y de obreros precarios entenderán mucho mejor las bondades de tu gobierno en inglés.

No es Ventoso el único que sostiene la teoría catódica. También su jefe, Bieito Rubido, en su habitual estilo presuntamente sugeridor, apunta a esa idea: «En el país que más crece de la OCDE a base de bajar el paro e incrementar el consumo, el 77,8% de los encuestados creen que el panorama económico es hoy igual o incluso peor que hace un año. Esto solo se explica por el hecho de que alguien inoculó una visión pesimista que contradice los datos objetivos hasta volverlos invisibles. La otra pregunta es ¿quién tiene en la España de hoy capacidad para llegar masivamente a la gente a base de tanta negatividad? Seguro que usted conoce la respuesta… Mariano Rajoy, también».

Y hasta el aristocrático e insultante Alfono Ussía da a entender lo mismo en La Razón, como si ambos periódicos gozaran de telequinesia ideológica a través, quizá, de Luis María Anson. Eso sí, Ussía lo saca a colación de la defenestración de Carmona en el PSOE madrileño. No todo iban a ser coincidencias. El artículo se publicó el miércoles y se titula La O por la E: «Carmona es un personaje muy complicado de conocer. Florece y pincha, como las rosas. Forma parte del submundo de las tertulias de las cadenas de televisión que tanto han contribuido al desbarajuste actual».

Entre que el aborto es la causa de la precarización laboral y el pesimismo televisivo la causa de que los españoles no seamos más felices con Rajoy, no sé qué idea quedarme. Quizá por eso no soy católico ni marianista.

elpais.750El que se pone bravo con Rajoy es El País. Particularmente, José Carlos Díez este jueves (Pensiones amenazadas): «El Gobierno de Mariano Rajoy desde 2012 ha inflado sistemáticamente los ingresos en los presupuestos. Esa ha sido una de las causas principales para incumplir los objetivos de déficit todos los años de la legislatura y de que la deuda pública supere la psicológica cifra del billón de euros. Pero lo de 2016 no tiene precedentes en la historia de la democracia. Hasta Syriza hace presupuestos más creíbles que Rajoy. El agujero más preocupante está en la Seguridad Social, fuente de la que se nutre el pago de pensiones del que dependen nueve millones de españoles. Para 2015 el Gobierno presupuestó un crecimiento del 7% de las cotizaciones sociales que supondrían una recaudación de 110.000 millones. Entre enero y julio los ingresos han crecido un anémico 0,8% y cerrarán el año con una recaudación próxima a los 100.000 millones de euros […]. Rajoy mantiene su previsión y como los ludópatas en el casino ha doblado la apuesta anticipando unos ingresos en 2016 de 117.000 millones de euros. Cuando Rajoy llegó a la Moncloa se encontró 70.000 millones en la hucha de las pensiones. Cuando abone la paga extra de diciembre cerrará 2015 por debajo de 40.000 millones. El déficit de la Seguridad Social supera los 30.000 millones y a la hucha le queda un año. ¿Y después?». Pues eso.

Granados también para todos

Curioso tratamiento le da ABC a la comparecencia ante el juez de la Púnica de Nieves Alarcón, esposa de Francisco Granados. El juez Velasco acorraló a la mujer de Granados, titula en página par y faldón inferior el día 6. El periódico de los Tena le da tan poca importancia al asunto Púnica que ni mandó redactor, y se ciñó a la nota de Efe para extraer tan ambiguo titular. Va a resultar que el juez es el malo y acorrala inocentes señoras en el banquillo. Tan inocente que fue nombrada consejera de Caja Madrid y de Bankia por invocación divina: «No supo decir quién la designó; solo que le pidieron el currículum y la llamaron para entrevistas ante consejeros «del PP, PSOE, IU, sindicatos y el banco»». También la acorralaron entonces, se conoce. Pobrecita.

elmundo.750El sobrino de Carmena

Mucho juego le está dando a la prensa carpetovetónica el nombramiento de Luis Cueto como director de Ifema. Dos páginas le dedica hoy La Razón en la sección Punto de mira. También ayer, Amilibia, en su Diario de un yayoflauta, hacía glosa del sobrino de Manuela Carmena: «Enumerar las competencias que ya acapara el sobrinísimo de la alcaldesa Carmena, tía muy familiar, es tanto como recitar la totalidad de los títulos de la Casa de Alba […]. Ahora que están de moda las herencias recibidas (Pujol, Granados) quizá Manuela esté forjando en Luis Cueto su heredero». En lo que coinciden todos los cronistas y columnistas del periódico es en obviar que Cueto no cobrará nada, y que sustituye al popular Álvarez del Manzano, ex alcalde de Madrid, que se llevaba 120.000 euros anuales. Pero, ¿a quién le importa eso?

La gran exclusiva de este viernes nos viene de la pluma de El Mundo, por hablar bien de algo: «El juez remite el caso Rato a la Audiencia por blanqueo». Resulta que hay indicios de que el ministro más glamuroso de la era Aznar blanqueaba «capitales procedentes de corrupción entre particulares y delitos fiscales». Si es que son como niños, los jueces, y se pasan muy gustosamente la pelota mientras el tiempo transcurre, transcurre… y Rodrigo Rato toma el sol en un yatecito. Qué menos.