Opinion · El repartidor de periódicos

Las dos (o tres) españas

larazon.750Cristóbal Montoro nos ha convencido. A nosotros, a los europeos y a La Razón, que relata la magia española esta misma mañana bajo el editorial En la vanguardia económica, en el que el lector reconocerá el espejo del país una vez que haya desatado al perro de la longaniza. «A pocos meses de que expire una de las legislaturas más duras y complicadas que se recuerdan en la reciente historia de la democracia española, conviene no olvidar de dónde venimos para ponderar con justicia cómo nos encontramos. De los años de la recesión, de una crisis durísima, que resquebrajó las costuras del Estado del Bienestar, de los sacrificios necesarios, y de, en definitiva, un túnel negro que parecía interminable, en el que lo único que crecían eran las cifras de parados y los números rojos de las administraciones, las empresas y las familias. Hoy, aquello ha quedado definitivamente atrás y, aunque parezca lejano, en realidad, no lo es tanto. En Europa se ha comenzado a hablar de una suerte de milagro español que ha permitido a nuestro país pasar de ser la mayor fábrica de desempleados de Europa al liderazgo en el crecimiento económico».

El hecho de que en Europa no se hable de otra cosa que del milagro económico español no sale en los periódicos europeos, pero eso es cosa del contubernio judeomasónico. El caso es que nuestro debate de los presupuestos nos ha cambiado el seso a los españoles receptivos. Ya no convivimos una España que muere y otra España que bosteza. Tenemos una España que miente y otra España que nos hace bostezar, la oposición. Fuera del hemiciclo, sin embargo, da la impresión de que quizá suceden otras cosas…

elpais.750Al milagroso PP lo corrije un poco el amanecer de este día de Venus El País en su portada. Qué empeño este de la izquierda de desenterrar a los muertos de la Guerra Civil y de reabrir las cuentas de Mariano. El relevo en las autonomías saca a la luz una deuda impagable, titula el papel de Prisa. Y después esboza el guión de una película de terror en la que Nosferatu recuerda las facciones de Montoro: «Los Gobiernos autonómicos que cambiaron de manos tras las elecciones del pasado 24 de mayo han descubierto que el PP les ha dejado una situación financiera insostenible. Los desajustes presupuestarios heredados de los Ejecutivos populares y la necesidad de cumplir con el objetivo de déficit fijado por el Gobierno central están llevando a la asfixia económica a los Gabinetes de Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Extremadura, Aragón y Cantabria —todos ellos del PSOE, menos este último, regionalista—. La Comunidad Valenciana es, de largo, la que sufre los peores apuros. En el primer trimestre del año, la deuda acumulada sumaba 37.615 millones de euros; el 30 de junio, en el ecuador del ejercicio, la Generalitat de Alberto Fabra ya había ejecutado el 81% del presupuesto regional. El nuevo Ejecutivo del socialista Ximo Puig insiste en que, si no se cambia el sistema de financiación autonómica, la Generalitat no podrá funcionar. En Castilla-La Mancha, el Gobierno que preside Emiliano García-Page ha heredado de la popular María Dolores de Cospedal una deuda de 13.146 millones de euros. Esta cifra duplica a la existente en junio de 2011. El consejero de Hacienda, Juan Alfonso Ruiz Molina, denunció ayer en las Cortes de Toledo que el Ejecutivo anterior ha dejado 37.000 facturas sin pagar e inflado el presupuesto regional de ingresos hasta hacerlo imposible de cumplir».

El milagro español del que se habla en Europa –según La Razón— quizá sea este. La posibilidad de conjugar simultáneamente dos realidades. Y de creernos las dos. Las dos españas otra vez, o sea.

Lo interpretaba perfectamente este martes en ABC la columnista Edurne Uriarte, de paseo cultural. Acercóse Edurne a una librería una mañana y descubrió que existían, oh horror, librerías de izquierdas: «Es una de las librerías más bellas de Madrid, suelos de madera, sabor y olor de vieja biblioteca, colores cálidos, recovecos inesperados, y hasta una cafetería para prolongar la visita rodeada de amantes de los libros de papel. Si te quedan ganas, claro está, después del recorrido por esta librería llamada La Central. Porque su encanto se diluye cuando empiezas a buscar en las estanterías y descubres con más asombro que irritación que se trata de una librería de izquierdas, que tal anacronismo existe, como aquellas librerías feministas de mi juventud. Que es real, que no es una recreación humorística aunque lo parezca, que está en pleno centro de una ciudad moderna y desarrollada como Madrid, en la calle comercial de alquileres más caros, de hecho. Y que no has sido atrapada en una máquina del tiempo que te ha devuelto a tus años de estudiante de los ochenta. ¿Algo así como restaurantes sólo para morenos? ¿O autobuses para altos? ¿O trenes para bajos? No, mucho peor, porque la aspiración al conocimiento sin corsés ideológicos es la razón de ser de una librería. La librería de izquierdas me hace pensar más bien en una escuela de pintura donde sólo se utilizan los negros y los marrones».

Da gusto ver a nuestra derecha descubrir las librerías. Pena que no haya visitado Edurne una librería católica, o neonazi, o ecológica, o pornográfica o especializada en fitness. «La aspiración al conocimiento sin corsés ideológicos es la razón de ser de una librería», dice la turista intelectual con desparpajo. Eso se solucionaría, Edurne, si en España hubiera más de una librería. Que quizás. Pero tampoco pidamos a los columnistas pasear más por Madrid, no nos descubran otros terribles horrores como una librería ¡de izquierdas!

abc.750Mariano, ataca

Tras la espantada de nuestro amado líder del debate de presupuestos (otra vez), delegando en bellas vicetiples cual Montoro, el director abecero Bieito Rubido se atreve a sugerirle a Mariano Rajoy que se arroje, lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor, a la reconquista de España: «La mejor defensa es un buen ataque. Lo es en el fútbol, en la guerra y en la política española de los últimos tiempos. Mariano Rajoy todavía se sorprende de los ataques extemporáneos de Pedro Sánchez, un político más inconsistente que Zapatero –que ya es decir– y a quien no se le conoce más aporte intelectual que la supresión del Ministerio de Defensa, además de sus furibundos ataques a la figura de Rajoy. Hace bien el presidente cuando no le responde. Pero en política no todo es preocuparse por la oposición. Sobre todo cuando se gobierna. Hay dos o tres poderes fácticos que no han ayudado en nada al actual Gobierno. Más bien al contrario. Han sido decisivos en el deterioro de su imagen. Uno de ellos amenaza con ofrecerle un otoño caliente a Rajoy. Presumen además de ello. Pues ya sabe presidente, recurra a la esencia del pensamiento de Alfredo Di Stéfano«.

«Pues ya sabe, presidente», dice Rubido. El periodismo marianista hooligan está llegando al delirio en las linotipias de ABC, que cada vez más intenta competir en estupefaciencia con La Razón y con El Jueves. Un director de periódico escribiendo «pues ya sabe, presidente» es el epítome de este tiempo, de esta España, de este nosotros y de esta imparcialidad informativa. Tampoco se habla de otra cosa en Europa. Ay, Europa.