Opinion · El repartidor de periódicos

Diada y «masas cretinizadas»

image_content_3605159_20150910235503Feliz Diada, Catalunya. Todo apunta a que el ministro Pedro Morenés no la enturbiará con sus tanques para recordaros que el 11 de septiembre es el aniversario de la caída de Barcelona bajo las tropas borbonas en 1714. A La Razón, como no podía ser de otra manera, la idea de Morenés de mandar las tropas les parece de lo más razonable y normal. De hecho, le afean a Alberto Garzón su crítica al ministro en su sección Las caras de la noticia: «El todavía candidato de IU dijo que las palabras de Morenés son ‘una amenaza’ a los catalanes para que no voten libremente el 27-S. Garzón sabe que miente».

En la misma línea se pronuncia Alfonso Ussía desde la última: «El ministro Morenés no ha dicho ninguna barbaridad, ni ha amenazado, ni coaccionado, ni pretendido asustar a nadie […]. Y le han dicho golpista, fascista, energúmeno y demás lindezas». Cómo le gusta a la intelectualidad de nuestra derecha amazacotar la tinta con que escriben disolviendo pólvora. Ya en 2012, Ussía, sobrino del general golpista Milans del Bosch (23-F y tal), propuso desplegar las tropas contra Euskadi sin cortarse un sable: «Tenemos a nuestros soldados en Afganistán y en el Líbano, allá donde son enviados, cumpliendo con un espíritu insuperable, cuando en realidad donde nos harían falta es en Guipúzcoa. Y eso es lo que quería decir y que nadie se atreve. Ya hemos cumplido con Afganistán. Vamos a cumplir con España, y a ver que tal».

Un poco menos bélico, aunque también cruento, amaneció hoy Ignacio Ruiz-Quintano en la última de ABC: «Es bueno que la Diada, hoy, suceda al Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que fue ayer. Cataluña, pues, no se suicidará: el separatismo es narcisismo, y no se sabe de ningún narciso que se haya matado ante el espejo».

La Diada la quiso alegrar nuestro ministro de Exteriores, García-Margallo, proponiendo ayer un cambio constitucional para encajar «el hecho catalán». «Probablemente el problema pasa por una reforma constitucional y por un sistema de financiación autonómica diferente», reza textualmente el margallazo. Lo esconde El Mundo en un faldón bajo las proyecciones del CIS sobre intención de voto en Catalunya, y el ABC lo aliña asegurando que «las palabras de García Margallo provocaron cierto malestar en las filas populares», sin cortarse el redactor a la hora de calificar las ministeriales aseveraciones como «salida de tono». Objetividad periodística en estado puro.

La Razón de hoy, como era de esperar, no decepciona. Para celebrar la Diada y analizar la realidad política, social, cultural, económica y sociológica de Catalunya entrevistan… ¡a un torero! Francisco Marhuenda en esencia pura. Serafín Martín se llama el diestro, y lanza una grave acusación sobre la consulta del 9-N: «Conozco a gente que votó el mismo día en 4 ó 5 sitios distintos». Tienes que fichar a este torero para el periódico, Paco. Más adelante, se escandaliza el matador de los resultados de las últimas municipales con sesudo y afilado verbo: «Después de que haya salido Ada Colau como alcaldesa con esa fuerza, pues uno ya se puede esperar cualquier cosa. Igual llegan los perroflautas de la CUP y se colocan primero. O el caso de Manuela Carmona (sic) en Madrid, por poner otro ejemplo. ¿Quién me iba a decir a mí que un partido de Podemos iba a estar gobernando en la capital? Yo creo que la gente no debería conocer las consecuencias que tiene su voto» [supongo que le sobra el ‘no’ a la redactora, y que Serafín quiso advertir al pueblo español de «que la gente debería conocer las consecuencias que tiene su voto», no de lo contrario]. Remata el pensador con una frase que me ha dejado meditando largo rato: «España es 1, no 51». Todavía le estoy dando vueltas al ruedo epistemológico de este ínclito analista para entenderla. No me salen las cuentas ni con provincias.

A cinco columnas, el titular de portada de Marhuenda es tan estupefaciente como acostumbra: La manipulación del acto de la Diada: «Si a la chica se le rompe la voz, mejor». Se refiere a la joven de 16 años elegida para leer el manifiesto de este 11-S, y que recibe instrucciones del encargado de orquestar el acto en los siguientes términos: «Si a la chica se le rompe la voz mientras graba la voz en off, mejor». Eso sí, el periodista se cubre [quizás de gloria]: «No es descartable que su filtración [la del borrador del discurso] les obligue a introducir hoy modificaciones sobre la marcha». La fuerza del periodismo de calidad para transformar la realidad, o sea.

 

abc.750Y tú más

Como al PP le encanta la política del «y tú más», vamos a aplicársela al beato ministro Jorge Fernández Díaz, que el lunes concedía una entrevista al ABC en la que acusaba a Artur Mas –quien dijo saber del registro policial de la sede de Convergencia un día antes de producirse– de haber «mentido en sede parlamentaria» o encubierto «la comisión de un delito» [el de revelación de secretos]. «Nixon dimitió por mentir», azuza el entrevistador al ministro, el mismo que ocultó primero y falseó después la entrevista que mantuvo con el imputado Rodrigo Rato en su despacho ministerial. «Estaba pensando en eso, en el Watergate. Ya he dicho que tuvo que haber dimitido», contestó el ministro. Pero a Fernández Díaz, como es de confesión diaria, Dios ya le ha perdonado, y por tanto está exento de dimitir. Ave María Purísima.

elmundo.200Rajoy gana votos o pierde aceite

Hermoseaba ayer en la portada de El Mundo una exclusiva muy marca España, firmada por Marisol Hernández y que desvelaba la División en el PP y el Gobierno sobre si Rajoy debe ir a la boda gay de [Javier] Maroto este 18 de septiembre en Vitoria, a diez calendas tan solo de las elecciones catalanas. Luminoso debate que alumbra lo moderna que es la derecha española. Recordad que el PP recurrió ante el Constitucional la ley de matrimonio gay de Zapatero. Se desconoce si, tras dicho debate, se discutió la conveniencia de que Jorge Fernández Díaz continúe asistiendo a misa diaria, ahora que nos ha salido un papa contestatario y aparentemente algo rojo. El caso es que la presencia de Rajoy en el citado enlace nupcial puede disgustar a la poderosa militancia homófoba que aun pervive entre el votante centro-facha, y Mariano sufre la amenaza de perder votos y aceite si va. Me temo lo peor para el cuitado de Maroto, ex alcalde de Vitoria y vicesecretario sectorial del PP. Al final se le va a llenar la boda de abertzales.

El poeta y amigo Antonio Lucas ilustra la exclusiva a pie de artículo con una columna que finiquita así: «Ciertas carcundias ideológicas se sostienen en el tiempo gracias a una intransigencia. Intentar prohibir las bodas gais por «desnaturalizadas» [Mariano dixit] es un buen ejemplo. Ahora hagan cuentas. A ver cuánto les les puede salir lo de estar en los esponsales de un compañero maricón. Vivan los novios». Se le van a enfadar a Lucas los cruzados del lenguaje políticamente correcto. Pero es la de cabrear vocación inherente al poeta, como casi nadie sabe.

 

ABC, plural por un día

A veces hasta en la prensa derechona florece una contradicción, y eso está bien. La paradoja es el estilete de la verdad. Sucedió este lunes en ABC, donde en la página 5 escribía Guy Sorman esta razonable reflexión sobre el drama de los refugiados: «Ya conocemos las objeciones aparentemente racionales: esa gente no es europea, no sabría integrarse y la economía no podría absorberla. Pero lo que parece verdadero es falso. Esos «refugiados», si se les aceptara en Europa, aportarían su educación y su fuerza de trabajo; en su mayoría son jóvenes y emprendedores, como testimonia su exilio. La emigración es una selección trágica que privilegia a los fuertes frente a los débiles. Estados Unidos se ha desarrollado más rápidamente que Europa gracias al dinamismo que aportan los inmigrantes, mientras que Europa declina a medida que envejece. La integración cultural sería impensable, ¿no es así? La objeción parece sutil, pero supone extrañamente que Europa sea cultural, étnica y religiosamente una joya pura sin tacha. Europa, en realidad, es una acumulación mestiza, un crisol de culturas que, unidas, forman la civilización europea».

descargaPero, ay, el papel no solo sirve para escribir poesía, también se usa en el váter. Siete páginas más allá, el neocatecúmeno literario Juan Manuel de Prada, en su artículo Los capataces solidarios, escribe esto (no olvidéis tirar después de la cadena): «Ha bastado que se publicase la foto del niño ahogado, Aylan Kurdi, para que los capataces de las colonias democráticas de la Unión Europea se hayan puesto a lloriquear como plañideras. Son los mismos que han permitido, auspiciado y promovido una guerra en Siria que ha acabado con la vida de miles de niños como Aylan: una matanza que estos capataces, como obedientes lacayos de los Estados Unidos, nunca han deplorado, porque había que «llevar la democracia» a Siria, para convertirla en otra colonia […]. Nuestros capataces, tras lloriquear ante la foto de Aylan Kurdi, se han mostrado dispuestos a acoger la avalancha de refugiados sirios que invade Europa. Con razón estos capataces solidarios no dejan que se publiquen fotos de los niños triturados en los abortorios. ¡Si mañana se llegase a publicar alguna empezarían también a lloriquear, y habría que dejar que esos niños naciesen! […]. Nuestros capataces solidarios saben que gobiernan sobre masas cretinizadas que actúan como el perrito de Paulov, dejándose «conmover» por una foto del niño Aylan Kurdi, o por la imagen de los refugiados a los que se les abren las fronteras. Que luego esos refugiados estén condenados a la mendicidad y a la delincuencia, o que estas migraciones masivas contribuyan a la expansión de la religión mahometana les importa un bledo, como les importa un bledo el futuro de las masas cretinizadas a las que gobiernan. Lo importante es salir en la foto y esconder la mala conciencia con aspavientos sensibleros». ¿Qué tal vais de tránsito intestinal, masas cretinizadas?