Opinion · El repartidor de periódicos

Pobres españolitos catalanes

elmundo.750Pues eso. Que es muy claro y lo entiende todo el mundo: un vaso es un vaso y un plato es un plato. Nos hacía falta a los españoles y a los catalanes este descubrimiento ontológico para resolver nuestros problemas identitarios. Yo mismo, que soy medio gallego y medio toledano, ya he resuelto el problema: un vaso es un vaso y un plato es un plato, y no quiero pertenecer a un país gobernado por un fulano que alimenta mi inteligencia con tan cerámicos argumentos. Necesito independizarme ya de Mariano Rajoy, y, si Mariano Rajoy representa a España, necesito independizarme de España pero ya. Para que me gobiernen con el argumento de que un plato es un plato y un vaso es un vaso prefiero pertenecer a una antipatria universalista presidida por Epi y Blas.

O por Arcadi Espada, el día que me apetezca despertarme bajo el yugo de los zaratustras superiores. «Es obvio que los independizados lo serían de la Constitución española y por lo tanto no se ve cómo podrían beneficiarse de lo que dispondría esa Constitución arrasada. El mantra, pues, es tan veraz como el que dijera que los portugueses conservaron la nacionalidad española después de Aljubarrota. Y su único objetivo, aparte del de intentar consolar con mentirijillas a aquellos pobres españolitos catalanes que aún no han entendido cuánto los desprecian los catalanes catalanes, es el de convencer a los pobres catalanitos xenófobos que, aun por la despreciable vía española, podrían seguir cobijados en los lujos y seguridades que ofrece la Unión Europea».

Esto lo escribió mi adorado muso (lo cito cada semana) tal que el jueves en su columna de El Mundo. «Pobres españolitos catalanes que aún no han entendido». Yo añadiría que nada. Hay periodistas mediocres que intentan entender la realidad y volcarla en palabras por si acaso, y hay pensadores de sublime altazoraje (ay Altazor, azor fulminado por la altura) que directamente insultan al populacho porque no entiende lo que está sucediendo, cual Arcadi, y lo ponen en su sitio: «Pobres españolitos catalanes que aún no han entendido» nada. Si yo fuera un «españolito catalán» me sentiría ofendido.

Esta columna de Arcadi, digna de ser estudiada en las clases de educación para la ciudadanía, ha provocado un enfrentamiento entre Carlos Alsina (Onda Cero) y el citado Zaratustra de la página dos de El Mundo. Sin desperdicio.

ALSINA: A mí me parece buena la columna, aunque salga yo un poco mal parado.

-ARCADI: No sales mal parado. Sales como uno de los protagonistas de la historia de la campaña.

ALSINA: ¿Salgo como estúpido o engreído?

larazon.750Vayamos por partes, como Jack El Destripador. Dice esto la columna sobre la entrevista que a Alsina le fue concedida por nuestro amado líder: «Algunas, pocas, mentiras secesionistas necesitan algo de tiempo y algunos datos para ser desenmascaradas, pero esta pertenece al grupo más usual: burdas y pueriles mentiras que solo pueden ser creídas por menores de edad […]. a vida de un mantra, como la de cualquier animalito, depende de los alimentos que reciba. Y no hay duda de que la paparrucha de la nacionalidad recibió un apreciable crédito cuando el periodista Carlos Alsina la utilizó el martes en conversación radiofónica con el presidente Rajoy. No parece legítimo que un periodista utilice mentiras sandias en su trabajo y mucho menos sin citar su denominación de origen […]. La mentira puede ser inmoral, pero también eficaz. Así volvió a probarse en esa entrevista cuando al grotesco planteamiento de una nacionalidad española que acoge a sus hijos desnaturalizados, el presidente respondió con mil balbuceos y un extraordinario y definitivo «Ah, no lo sé». Yo comprendo la torpeza del presidente. Es desmoralizador replicar a la ciencia del tarot. Pero una de las tareas irredimibles que le enconmiendan los ciudadanos a la política (y al periodismo) es encararse por delegación ante la estupidez».

Esto de insultar al lector («pobres españolitos catalanes que aún no han entendido») está poniéndose de moda. Se conoce que el lector vota equivocado, y hay que corregirlo. En La Razón, lo tenía muy claro Abel Hernández este día 25 en su columna La fórmula de Pablo Iglesias: «No hay que darle más vueltas. Se trata de echar entre todos a Rajoy y se arreglará por arte de birlibirloque el problema de Cataluña. Es la clarividente fórmula de Pablo Iglesias, líder de Podemos. Quien dice Rajoy dice el Partido Popular. No importa que lo voten millones de españoles. La gente, en este caso, carece de interés. Seguramente está mal informada. La derecha no tiene legitimidad democrática en España ni en Cataluña. Eso es lo que pasa. Dicho con claridad: la derecha sobra, es la culpable de todo, es franquista y corrupta. Muerto el perro, se acabó la rabia». ¿Para qué ser periodista, si es tan fácil ser oráculo?

Estaba yo en esta tesitura de elegir entre ser un «pobre españolito catalán» de Arcadi o un «mal informado» de Hernández cuando, en lugar de suicidarme, abracé la fe. Sucedió gracias también a La Razón, donde el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, nos convocó a una vigilia hoy mismo para Orar por España y su unidad. No se pierdan la vigilia, que va a estar entretenidísima y, seguramente, van a regalar porros de incienso. «No podemos olvidar, por otra parte, que una decisión como la que algunos apuntan ante el 27-S, la de la secesión, puede generar no pocos sufrimientos tanto en los que habitan en tierras catalanas como los que viven en el resto de los pueblos de España; sin ignorar las muchas, y previsibles consecuencias que tendría para todos. Esto también es una cuestión moral (ciertamente para la secesión no se encuentra ninguna justificación moral y por más que buscamos no encontramos ningún texto del magisterio, ni de ningún autor que lo justifique desde el punto de vista moral). Ante esta situación creada, por algunos calificada de crítica, invitamos a todos los fieles de nuestra diócesis de Valencia a orar insistentemente y con fe: la oración es la fuerza que tenemos los creyentes ante situaciones que no podemos o no sabemos resolver los hombres, que expresa nuestra confianza plena en Dios, para quien nada es imposible».

No sigo, que me está dando un santateresa y no soy capaz de bajar los dedos hasta el teclado.