El repartidor de periódicos

650.000 muertos son solo una foto

larazon.750Considera el columnista de La Razón Pedro Narváez que 650.000 muertos son una estampa. En estos días de terror, la foto de las Azores se le aparece a la derecha mediática en plan Lord Canterville, pero intenta borrar la mancha de sangre con el moderno detergente del bombardeo a Siria. Hay un clamor guerrero en la prensa de papel que ya se venía atisbando desde hace meses. Pero a veces su espíritu furriel se pasa un poco. Escribía el citado Narváez este miércoles en el diario de Planeta [¿Es la guerra?] esta curiosa reflexión: "Hilar Aznar y aquel apoyo de las Azores, una foto al cabo, y lo que ahora sucede, es tejer una relación perversa y malintencionada a sabiendas de que es falsa".

Aquella simple foto. "Una foto al cabo", resume el cronista. Aquel retrato de George Bush, Tony Blair y José María Aznar fue un posado de primera comunión que no hizo daño a nadie. Fue un selfie. Los 650.000 muertos contabilizados en Irak tras aquella "foto al cabo" fueron víctimas del flash, y no se entiende lo que dice Blair asumiendo que el Estado Islámico nació precisamente de aquella disparatada y avariciosa operación militar. Quizá Blair ha sido abducido por Manuela Carmena. Pues la alcaldesa de Madrid, continúa Narváez en su lírica exposición, es la mala de esta película de cinturones que no sujetan pantalones, sino odios explosivos: "Los alcaldes populistas, fracasadas sus ansias de cambiar el mundo, prefieren batallar fuera que ordenar que limpien las ciudades de porquería. Carmena ya no es feliz, como si nos importara [...]. Las víctimas de París le estarán muy agradecidas por pensar que no hay que hacer justicia en su nombre".

Como la filiación yihadista de la ex jueza parece incontestable, Narváez centra el foco en ese "hacer justicia en su nombre [de las víctimas]" que recuerda el estilo Harry El Sucio, Rambo, Chuck Norris y tal. Hacer justicia, como el afamado lector habrá colegido, es matar, bombardear, napalmear. Después, la de los cadáveres de niños, también será "una foto al cabo".

Guerra y cultura

En el mismo diario, José María Marco matizaba un día antes que aquella foto de las Azores y sus subsiguientes 650.000 muertos fue sencillamente para mayor gloria de España y de Don Pelayo, que era un geoestratega adelantado a su tiempo: "En nuestro país, fue el interés nacional el que llevó a José María Aznar a apoyar la estrategia norteamericana de intervención en Irak. Los Estados Unidos no tenían entonces más interlocutor que Reino Unido. España se adelantó y consiguió un protagonismo acorde con su importancia cultural y económica en la escena internacional". Cuando ya se califica como de "importancia cultural" una masacre, una invasión, un bombardeo, a mí se me pone toda la biblioteca de punta. No me extraña que Pepe Carvalho quemara libros. La única diferencia entre terrorismo y cultura, para Marco, es geográfica: si lo hacen ellos es terrorismo, si lo hacemos nosotros, cultura. Si sobrevives a tanta barbarie, ningún día te acostarás sin haber aprendido algo nuevo.

abc.750Pacto sin pactantes

Entre tanta disquisición sobre fotografía y cultura contra la yihad, ayer sucedió un acontecimiento curioso de analizar. ABC lo titula tal que así en su portada de hoy: "El pacto antiyihadista pone a prueba el sentido de Estado frente al electoralismo". Ni Mariano Rajoy ni Pedro Sánchez acudieron al apretón de manos por compromisos de campaña. Y al diario de Bieito Rubido, a pesar del lustre y esplendor de su portada, no le pasó desapercibido el detalle: "La ausencia del presidente del Gobierno y del secretario general del PSOE no estuvo a la altura de la trascendencia del acto, pero el resultado es lo que importa". Huelga decir que el pacto antiyihadista viene totalmente vacuo de sentido, propuestas (más allá de la cadena perpetua, poco útil con terroristas suicidas) y programa, como todos los grandes avances de la Historia. Pero parece mentira que nuestros dos grandes dirigentes hayan pasado de hacerse la foto. Hay quien sospecha que el bipartidismo no desea que esta moderna guerra santa se convierta en epicentro de la campaña electoral. Los muertos no están censados, pero algunas veces votan (sucedió en 2004). Y ese voto es el más difícil de manipular.

Juan Carlos pide limosna mediática

Entre tanta parafernalia armamentística, Carmen Duerto nos trajo a La Razón la gran noticia alegre de la semana: Juan Carlos I, segundo rey de España, ha vuelto. Fue en el Rastrillo del Nuevo Futuro, que es un invento de hace 47 años, al más viejo estilo No-Do, donde señoras de mucho dinero venden sus trapos y joyas viejas para donar calderilla a los menesterosos. Pues el rey pasmado, se conoce que un poco harto de no salir en los papeles por choriceos o rubias, cogió el teléfono y llamó a su hermana doña Pilar: "Me llamó por la mañana del domingo y me preguntó si me venía bien que viniese. Si eso me podía ayudar en algo y, claro, le dije que sí, que me ayudaba muchísimo". Leyendo entre líneas, el diario planetario nos deja entrever que nuestro monarca cesante tiene una agenda muy apretada: "Pues si quieres voy esta tarde, que es la única que tengo libre". Y que ha perdido en alguna estación de esquí los presuntos dineros de KIO. Porque, como también nos aclara Duerto, don Juan Carlos I no compró nada. Tenemos que ir pensando en comprarle otro yate al pobre hombre.