El repartidor de periódicos

Defendiendo el 'ejpañol'

Yo creo que para criticar con fundamento una ley de educación, es necesario aparentar al menos un poquito de educación. Y de eso nunca ha ido sobrada nuestra derechita mediática, callejera y parlamentaria. Lo estamos viviendo estos días con la ley Celaá, que al parecer va a provocar que los niños de Badajoz y de Almería, dentro de muy pocos años, solo se puedan comunicar en vasco, catalán, gallego y bable. El español está en peligro. Si no detenemos a este gobierno judeomasónico, dentro de nada los 600 millones de hablantes del español que hay en el mundo no podrán volver a comunicar nunca con nadie.

Los gallegos esto ya lo hemos preconizado. Como casi todo. A mediados de los 80, cuando nació la Televisión de Galicia, una de las series que se tradujo más pronto a la lengua de Rosalía fue Star Trek, quizá por la afición de nuestro pueblo al senderismo migratorio. En uno de los capítulos, el capitán Kirk y su tripulación entraban en contacto con unos alienígenas muy pintureros, y creo recordar que algo vermiformes, que amenazaban a la Enterprise en un trampitán onomatopéyico de difícil intelección. El capitán Kirk, siempre tan educado como un Pablo Casado interestelar y con el máster en regla, le preguntó al pinturero y vermiforme extraterrestre ininteligible:

--¿Falas galego?

Y sí. Aquel poco agraciado --para nuestros cánones-- ser de las galaxias falaba galego. Y gracias a eso consintieron en dialogar delante de una ración de percebes criogenizados y evitar una guerra cosmogónica, o como se diga.

Se quejaba El Mundo estos días de "la anulación del castellano como lengua vehicular". Un concepto que no aparece en ninguna de las ocho legislaciones educativas democráticas hasta la ley Wert de 2013. Ni siquiera en las de Aznar, cuya educación es tan excelsa que, un día borracho, le metió un bolígrafo a una periodista impertinente entre las tetas por toda respuesta a una pregunta.

En su artículo 3.2, nuestra Constitución dice que "las [otras] lenguas españolas serán también oficiales". Lo de vehiculares no aparece. Y además suena a que van en vehículo, mientras las otras lenguas se desplazan a pie. Si fuera vehicular, el español sería una lengua contaminante. Que yo creo que es lo que pretenden estos ignaros.

Los mismos que defienden con tanto ahínco el español cuando no gobiernan, son los que recortan en educación y cultura, los que niegan la gratuidad de los libros de texto, los que se resisten a que los niños estudien historia más acá del falso mito don Pelayo.

Odian la cultura multiforme, porque ignoran que, la que no es multiforme, nunca será cultura. Es lo que tiene estudiar entre tanto sacerdote superchero. No recuerdan que la primera misa en castellano se celebró en España el 10 de febrero de 1965. Antes eran en latín, lengua de bárbaros invasores, con lo que la defensa eclesial del español se convierte en moda de la más reciente modernidad. Antes, se le negaba al pueblo inculto la comprensión de la palabra del señor altísimo. Sans le latin la messe nous emmerde, cantaba en 1976 Georges Brassens. No sé qué tendrán que decir de esto los píos y castos defensores de la educación religiosa en español de España y por España y por el aguilucho y tal.

Uno de los argumentos más divertidos que utiliza esta gentecilla es que el español se habla en todo el mundo y, por ejemplo, el gallego no. Cuando nos da acceso a 260 millones de hablantes del portugués. Es la pornocultura, centrada en calibrar a ver quién tiene la lengua más grande. Y las más grandes lenguas, incluso en el cunilingüis, solo son útiles si sabes utilizarlas. Y no es virtud que se le deba demandar, sin desdoro, a esta gente. Que, lo que defienden, es el ejpañol. Pues no conocen otro.

PS: A mi hermana tamborcilla, a quien parece ser que la medicina le ha dicho que tanto amor y tanta belleza no caben en un solo pecho.