El repartidor de periódicos

La derecha no salva ni a dios

Cómo estarán las cosas en la derecha española que hasta los obispos ya resultan sospechosos. Aquí no se salva ni dios. No recuerdo episodio político reciente ni lejano en que el Partido Popular no haya tenido, ya sea de forma tácita o explícita, el apoyo de la curia, tan vinculada espiritual y económicamente a varios de los medios que más alimentan la tensión, el guerracivilismo, el bulo, la catalanofobia, el dicterio y la asonada perpetua. El PP está adelantando al clero español por la derecha, y no es porque los curas se hayan vuelto bolivarianos de repente, ni porque Pablo Iglesias les haya echado burundanga en el vino de misa. Sencillamente, los voxpulares Pablo Casado y Santiago Abascal están adelantando a la Iglesia en esa carrera de cangrejos hacia el pasado que cualquier día nos niega el heliocentrismo otra vez, y a ver quién convence al sol, en pleno cambio climático, para que se ponga a dar vueltas alrededor de la tierra. Ni la Iglesia está por la labor terraplanista de nuestro trifachito, ya digo.

El apoyo de la Conferencia Episcopal a los indultos catalanes, de seguro consensuado con el Papa, es recibido por los editorialistas de El Mundo con "sorpresa y decepción". "Nada obligaba a la jerarquía eclesial española a alinearse explícitamente con los obispos catalanes, cuya larga historia de connivencia con el nacionalismo insolidario no es novedad ni en Cataluña ni en el País Vasco", aclaran para decirnos que no todos los curas son malvados, sino solo los vascos y catalanes.

El ABC ni siquiera osa dar una opinión editorial sobre este contradiós que se ha subido a los altares. Bastante tienen con titular que La eutanasia ya permite matar en España desde hoy, que es argumento peligroso. Sobre todo teniendo en cuenta el perfil bélico e ideológico de los lectores de ABC, que lo mismo se lo toman a pie de letra y desempolvan la luger del abuelo al grito de que matar vuelve a estar permitido en España, como en los tiempos gloriosos. Yo, si fuera director general de Tráfico, propondría a Pedro Sánchez una ley que no solo prohibiera a carros, tractores y bicicletas transitar por autopistas, sino que añadiera el veto a enterrar gentes en las cunetas, que la vieja banda se está animando un poco.

En La Razón, con mucho cuidadito y sobra de circunloquio, Francisco Marhuenda llama "apesebrados" a nuestros obispos. Como si fuera una novedad. No sé mejor manera de calificar a un tío que se gana el sustento pagado por un jefe al que nunca nadie ha visto, y que no le hace transferencia desde ningún banco. Parece don Juan Carlos. A dios sí que le tendría que mandar una inspección de trabajo Yolanda Díaz, ahora que los curas se nos han vuelto social-comunistas.

Sostiene Marhuenda que "un efecto positivo de los polémicos indultos es que la izquierda política y mediática glosa las virtudes de empresarios y obispos". O sea, que no le mola que los extremos se toquen, se acerquen. Su negocio es el enfrentamiento estático, el inmovilismo, el gargajo incesante. Marhuenda, caballero de humor fino, quiere guerra garcilasa, pero con más espada que verso. Y le da más importancia a que la izquierda se alegre de la racionalidad de Iglesia y patronal, que al hecho de que Iglesia y patronal hayan tenido que admitir, después de tanto tiempo, que en este asunto catalán tuvo siempre razón la izquierda: la única solución es política, cultural, económica, pasional... Lo cual que no hay una única solución. Eso es lo que han entendido los representantes del dios dinero y del dinero de dios, empresarios y obispos, y es lo que no quiere entender este PP terraplanista. Que, por cierto, sigue creciendo en las encuestas. O sea que, quizá en muy poco tiempo, veamos como se comercializan cilicios deportivos en decatlón con una banderita de España donde más duela.