El repartidor de periódicos

Miedo y asco en Podemos

Portada de 'El País'.

"El juez que conspiró contra una magistrada vinculada a Podemos irá a la cárcel". Así titulaba El País en recónditas páginas interiores la noticia. ¿Qué noticia? ¿Qué juez? ¿Qué magistrada vinculada a Podemos? ¿Por qué conspiraron contra ella? ¿Quién inspiró la conspiración? Vamos a ver si nos aclaramos. La historia es fascinante.

Un ministro del Partido Popular, José Manuel Soria, luego dimitido por mentiroso y presunto evasor fiscal, le encarga a un juez sobornar a un delincuente para que este declare falsamente contra Victoria Rosell, un diputada electa, una representante del pueblo, para más señas podemita.

Ministro, juez y presunto delincuente consiguen apartar a Rosell de la carrera política, o sea, privar a parte del electorado de su derecho de representación. Lo hicieron con la complicidad de esos medios que hoy se refieren a ella como una "magistrada vinculada a Podemos", pero que en sus portadas de antaño, dando veracidad acrítica a los disparates de este juez, hablaban de Victoria Rosell, diputada de Podemos, y ofrecían todo tipo de detalles sobre su vida y milagros, hijos y amigos, novios y as, poliamores y todas esas profundidades epistemológicas que le interesan al español medio.

No hubo periódico tradicional que no sacara más de un día a Victoria Rosell con todos sus nombres y apellidos y fotos en las más visibles cabeceras. Fue su minuto de gloria. Se convirtió en nuestra mejor pin-up del lawfare, que dirían los horteras. Y le arruinaron la vida con nombre y apellidos. La jodieron bien jodida con nombres y apellidos. Hicieron sospechar de su honradez a familiares y amigos, también con nombres, fotos y apellidos.

Qué bajo ha caído esta mujer ahora que se ha demostrado no su inocencia, sino que se trata de una víctima más de la corrupción y el mafiosismo endémico que pudre a nuestra derecha y a sus tamborileros mediáticos. Qué bajo ha caído, que de ser la corrupta Victoria Rosell ha sido degradada a inocente "magistrada vinculada a Podemos", así en anónimo. Qué poco dura la fama. Se me van ocurriendo otros titulares: "Irá a la cárcel un señor que conspiró contra una canaria rubia". Este lo he clavado, señores de la prensa. Veraz y elegante.

Igual El País inventó este giro para preservar la intimidad de la jueza podemita, para que los españoles, sus vecinos y familiares, no nos enteremos de que es una mujer perseguida y honrada, en este país donde la honradez está tan mal vista.

No es que quiera que me contraten en El País, pero ya puestos a preservar intimidades yo hubiera titulado: "El juez sobornado por el gobierno del PP que conspiró contra Podemos irá a la cárcel". Lo que pasa es que este titular tiene menos intriga. Y, además, supondría evidenciar bajo sentencia del Tribunal Supremo que en España se puede arruinar la carrera política de una persona y la imagen de un partido incómodo con una sola llamada a un juez y a un periódico de papel amigo. Los españoles no estamos preparados para asimilar esto. Deberían haber titulado: "La jueza podemita Victoria Rosell manda a un patriota y colega a la cárcel". ¿A que suena mejor? Y viene a ser verdad.

Por supuesto, ni un solo editorial de nuestros viejos periódicos papeleros tuvo a bien analizar esta sentencia, no vayan a verse obligados a reconocer que en España existe una mafia fachotogada que dedica los recursos públicos a dinamitar reputaciones y acallar enemigos políticos. Que se prepare Yolanda Díaz. "Imputan a la lideresa de Podemos en el asesinato de Kennedy", podría ser un titular de arrancada. "Absuelta una gallega elegante por un tiroteo en Dallas", sería el titular de El País cuando se dictara sentencia.

Y ojito al dato. Esta sentencia no hubiera sido posible si el presunto delincuente no hubiera sospechado que el juez era otro delincuente. Por eso grabó el chantaje. Bonita paradoja. Los delincuentes desconfían más de la Justicia que la Justicia de los delincuentes. Me encanta este país, tan ingeniosamente pútrido.