El repartidor de periódicos

Lírica carnicería en el PP

Leyendo los viejos periódicos de nuestra vieja derecha se da cuenta uno de que lo que le falta a Pablo Casado es cariño. Solo le quiere Teodoro García Egea, y supongo que resulta difícil enamorarse de un señor que para hacerte la corte escupe muy lejos huesitos de aceituna. El caso es que la derecha mediática se ha posicionado claramente en favor de Isabel Díaz Ayuso en el walking dead en que se ha convertido el Partido Popular en estos días. Casado y Teo se van quedando solos. Ya solo falta que los baristas conspiren para ponerles aceitunas sin hueso en el vermú. Eso ya sería el acabose. Pero es lo que están sugiriendo los gurús intelectuales del conservadurismo patrio.

Nos dice ABC, en su editorial de hoy, que "resulta alarmante una organización donde se suceden filtraciones sobre supuesta corrupción de uno de sus principales activos, sin pruebas decisorias en su contra, por el mero hecho de haberse convertido en una adversaria interna".

El adjetivo "alarmante" aplicado a un partido político roza la insolitez de la greguería. Qué belleza.

Pero no termina aquí la inspiración lírica de nuestro entrañable y torcuatiano diario. Están que lo tiran. Pasan de Gómez de la Serna a la novela negra con una soltura impropia de unos señorones tan tradicionales: "Casado se ha comportado como una suerte de policía contra Ayuso, alimentando sospechas de corrupción que de momento nadie ha demostrado. Pesan por encima de todo las ambiciones de poder, el control político del partido en Madrid y el choque de egos".

No veo yo a Casado en el papel de policía, pues parece un hombre más bien despistado, capaz incluso de olvidar en comparecencia pública que Melilla y Canarias pertenecen al continente africano.

Luego matizan que "la trama de espionaje" que urdieron Pablo y Teo para denunciar las mordidas del hermanísimo es "patética".

Pero no os perdáis la doctrina Cristina de Borbón con la que pretenden exculpar a nuestra IDA: "La presidenta alega desconocimiento y eso significa que no se ha dado irregularidad formal alguna, aunque objetivamente se ha producido un efecto no deseado por las leyes, incumpliendo el espíritu de lo que persigue".

Esto de exculpar a las damas que se dicen tontas a mí me suena un poco machista, cuando menos.

Pero me difumino y olvido que este artículo iba sobre las veleidades poéticas de nuestra prensa seria. En El Mundo, despachan la guerra en el PP con un elegante endecasílabo de ecos becquerianos: "Nadie ha vuelto de su propio suicidio". No me digáis que no es chulo. Pa meter en un soneto, que diría Góngora.

Pero, como todos sabéis, pues en España no se hace otra cosa que leer poesía, cuando el dulce vate deja la pluma y se va a descansar al bar se vuelve un borrico vocinglero y esputariamente tabernario, que es lo que le pasa a continuación al editorialista de El Mundo: "Los votantes del PP hoy saben que el partido al que votaron o al que pensaban votar está dirigido por una desafortunada conjunción de insensatos sin escrúpulos". Vaya plagio: Pedro Sánchez también era un "insensato sin escrúpulos" en el editorial que le dedicó El País en 2016, cuando en el PSOE volaban los puñales entre Susana Díaz y Sánchez.

Yo no sé para qué quiero tanto libro en casa, si en una sola visita al kiosko ya tengo greguerías, novela policíaca, poesía romántica y hasta plagios, que es el género literario más original y placentero, según mi gusto.

Y fijaos que, con lo letrado y novelero que es Paco Marhuenda, La Razón  es el único periódico en el que no he leído líricas disquisiciones sobre este devoramiento zombie que estamos contemplando estos días. Se limitan al "y tú más". Yo no sé, le tendría que consultar a Ferreras, pero creo que eso no es hacer periodismo. Ni literatura.

A ver, bolo. A quién se le ocurre titular tu opinión empresarial sobre este divertido aquelarre con un simple: "Esa izquierda que solo ve la paja en el ojo ajeno". Me leí el texto dos veces porque me extrañó no encontrar sugerencia a que la culpa de todo esto la tienen Pablo Iglesias y Venezuela. Yo no sabré escupir muy lejos huesos de aceituna, Teo, pero a exégeta no me gana nadie. Y creo que IDA es mejor musa que Pablo, por lo que cuentan los papeles

Resulta además decepcionante, para un triste vate vago como yo, reconocer esta desidia literaria de La Razón, pues es periódico que pertenece al grupo Planeta, adalid del compromiso lírico y la excelencia literaria, como se demuestra cada año con el premio. Os dejo. Me voy al bar a llamar a mi alcalde "insensato sin escrúpulos", que es lo que se lleva hogaño en lo más cool del periodismo.