El repartidor de periódicos

Y más guapa la princesa Leonor

Portada de 'Abc'.

"Hoy Mañueco ronda la absoluta, la Constitución sigue intacta, al fin bajan los impuestos y Leonor está más guapa que nunca". Así celebra Jorge Bustos, jefe de Opinión de El Mundo, la entrada de la ultraderecha de Vox en el gobierno de Castilla y León.

Voy a remitirme a los datos  para rebatir a Bustos. Yo no sé por qué hoy Alfonso Fernández Mañueco ronda la absoluta, cuando no la rondó en las elecciones: mentira. Que yo sepa, pactar con Vox no le ha dado más votos. En lo de que la Constitución sigue intacta, a Bustos, tristemente, hay que darle la razón. Otra cosa es constatar que hayan bajado los impuestos por el solo hecho de que los fascistas antidemócratas hayan entrado en un gobierno democrático: ¿a alguno os han bajado los impuestos desde que se ha pactado con Vox?: falsedad o tontería. Pero, y esto es lo más importante, tampoco entiendo que la llegada de Vox provoque un repentino embellecimiento de la princesa Leonor. Que "está más guapa que nunca", dice Bustos. Yo creo que a este chico se le está humedeciendo demasiado la entrepierna ideológica. Vaya comentario. Este es el nivel de nuestros intelectuales borbónicos.

Mientras nuestra derecha mediática aplaude con entusiasmo la belleza de la princesa Leonor y la humillación castellanoleonesa de Vox al renovado PP del moderado Feijóo, el presidente del Partido Popular Europeo, Donald Tusk, ha calificado el pacto en León y Castilla como "una decepción" y "una rendición". Es una forma fina de decir que el PP español ya se ha revelado como un partido profascista, cosa que aquí no nos hemos atrevido a decir nadie, aunque lo intuyéramos levemente desde Fraga.

Pero mientras Tusk se alarma de que sus socios españoles acojan al fascismo, en La Razón no se enteran. Y silencian al presidente del PP europeo. No sale en sus noticias. Y hablan de "la falacia de la línea roja antifascista". Cuando el mismo presidente del PP europeo le está diciendo a nuestro PP que no es una falacia. Que es necesaria esa línea roja antifascista. Que es necesario, y casi obligatorio, incluso para las derechas, no pactar con Vox ni con sus homólogos europeos.

Yo, ingenuamente, a veces pienso que el trabajo de la prensa de hoy consiste en no enterarse de lo que no quieren que nos enteremos. En cerrar muy fuerte los ojos, como los niños, para no ver. Pero que cierren muy fuerte sus ojos no quiere decir que otros ojos no vayan a seguir abiertos. Y aquí es donde vuelvo a lo de Castilla y León, al pacto con Vox, a la institucionalización del fascismo racista en España.

La Razón titula su editorial Acuerdo y democracia en Castilla y León. Y aclama la llegada de Vox criticando "el espantajo vano del miedo a la ultraderecha". Nunca dicen que Vox no sea ultraderecha. Solo se ríen del espantajo vano de nuestro miedo. ¿Del miedo de quién? Yo no les tengo miedo. Y mi falta de miedo es lo que más miedo me da.

Donald Tusk, el presidente del Partido Popular Europeo, se ha pronunciado en sede solemne en contra del primer pacto de gobierno con el neofascismo español. Nuestra prensa derechista aplaude unánimemente el pacto.

En El Mundo, los pensantes editorialistas de la línea ideológica se buscan una solución imaginativa, y para acallar las críticas de Donald Tusk a nuestro pacto con los nazis, con perdón, le dan de hostias al cadáver de Pablo Casado. El texto se titula La deslealtad al PP que le faltaba a Casado. Con eso os digo todo. O no: "Casado aprovechó un cónclave del PP europeo para despedirse y, en un ejercicio de irresponsabilidad más que llamativo, cargó contra el acuerdo de legislatura entre el PP y Vox en Castilla y León el mismo día en que éste se daba a conocer".

Ya se han inventado al nuevo rojo perseguible del PP. Ni más ni menos que Pablo Casado. El ex amiguito de Santiago Abascal y ahijado de Esperanza Aguirre. La verdad es que, si no dieran miedo, harían gracia. Y cada vez más guapa, Bustos, la princesa Leonor.