El repartidor de periódicos

Pilar Gómez y el Ministerio del Bulo

Por fin un presidente de Gobierno ha sugerido lo que periodistas, políticos, filósofos, poetas, vagabundos y toda la gente de bien venimos clamando desde hace tiempo: basta ya de manipulación informativa. La manipulación informativa es como la religión: idiotiza a los pueblos, sacrifica a los sabios y siempre es un gran negocio para las oligarquías (parafraseo a Séneca, creo).

La cosa viene porque varios medios se han hecho eco de lo que publicó esta semana Pilar Gómez, ex de La Razón y hoy en El Confidencial, y siempre muy televisiva, asegurando que Pedro Sánchez prepara para finales de agosto una crisis de Gobierno. "Por favor, una cosa es informar y otra es intoxicar", ha replicado el presi en tono inequívocamente social-comunista.

Ítem más: "Entiendo que las informaciones que se publican son para que, luego, yo responda y diga que, efectivamente, no hay ninguna crisis de Gobierno, y se traslade una imagen de que este no es un Gobierno estable".

El presi se podría haber currado la comparecencia un poco más, porque el tema me parece tanto o más importante que la crisis energética, la pobreza, la guerra o la amenaza electoral de Alberto Núñez-Fakejóo y sus jueces con faldas y a lo loco. No estoy frivolizando: la desinformación provoca guerras, pobreza, crisis. Cuántas cosas se solucionarían si los pueblos estuviéramos un poco bien informados. De ahí el poder de la desinformación: el verdadero cuarto poder.

La presunta periodista autora del supuesto bulo, Pilar Gómez, ha salido en un programa de televisión de cuyo nombre no quiero acordarme explicando lo siguiente:

"Yo creo que lo que tiene que hacer el presidente no es matar al mensajero. Él es el único que va a decidir si hace esa crisis o no. He trabajado esa información con fuentes de su partido y con fuentes cercanas al presidente y de la propia Moncloa. Si los que intoxican son la gente que tiene el presidente alrededor, pues será que tienen ellos problemas internos. Me parece muy grave que el presidente arremeta contra la prensa. Él está en su derecho. Vamos a ver si lo hace o no [la crisis de Gobierno], a lo mejor ya no lo hace".

O sea, nos viene a decir Pilar Gómez que es una tía tan importante que puede cambiar el curso de la Historia de España, y que a lo mejor el presidente electo de un país va a modificar su forma de actuar por las publicaciones de su gacetilla (con respeto: como ésta). Es la expresión máxima del arte del bulo: si mi mentira no se cumple, es porque mi mentira era verdad. Pobres historiadores del futuro, si se han de fiar de estos periódicos.

Una cosita más: cualquier periodista sabe que el entorno de Sánchez es mínimo. Que apenas nadie conoce sus decisiones hasta ya tomadas. Su hermetismo incluso enfada a los suyos. Que se lo pregunten a Iván Redondo y a José Luis Ábalos.

"Las intoxicaciones nada tienen que ver con lo que pienso y con cómo vamos a actuar", recalcó un nada alborotado presi. Pero el ruido estaba hecho, que es lo que cuenta. Y me gusta que Pedro Sánchez lleve este contra-ruido a los telediarios, porque es el único que lo puede hacer. Lo triste es que observo que no ha sido muy noticia. Con lo que nos gusta el periodismo declarativo.

Se dice que este Gobierno siempre ha tenido problemas de comunicación. Que no sabe transmitirle al pueblo sus acordes, sino solo sus desacuerdos (inmunidad del rey, ley mordaza, inversión en tanquecitos para la Ucrania nazi de Zelenski...). La gente se gasta el sobrante de la subida bolivariana de su sueldo mínimo en comprar los periódicos fachas que la combatieron. Cuando vuelva el feudalismo laboral del PP y les quiten lo salarialmente bailado, ya no podrán seguir comprando esos periódicos, pero el mal estará hecho. Hay que combatir esta lacra desde ya.

Yo esperaba (y espero) mucho más de este Gobierno, que contra el neofascismo del bulo no ha sabido manejar ni la pluma (comunicación) ni la espada (legislativa). Pero va siendo urgente. No puede ser más costoso judicialmente decir que los borbones son unos ladrones (verdad histórica desde hace siglos), que difamar a un candidato a la presidencia con una cuenta negra en no sé qué isla (a Eduardo Inda, no lo olvidemos, le salió gratis).

Yo crearía un Ministerio del Bulo con rueda de prensa matinal diaria, deshojando las mentiras cotidianas de las radios, televisiones y periódicos (Faemino y Cansado, ya que no están Tip y Coll, serían magníficos portavoces). Y que velara por la salud mental de los españoles. Una cosa es la censura y otra la urgencia de perseguir y castigar la falsa información. Que no se practica en España. Esta vez, sí: gracias, señorito Pedro. Muchos periodistas necesitamos más gestos como este. Por el capricho de redignificar la profesión. Y echarle una mano a la verdad, que mucha falta le hace.