Sobre el tapete

Los simios aporreadores olisqueando como si no hubiera un mañana y María Callas vive

Comprendo perfectamente que haya quien ya se haya perdido. ¡Qué me lo cuenten a mí! Me paso los días y las noches yendo hacia atrás y hacia delante para saber por dónde ando. Ah, ya caigo. Había caído tan bajo que estaba en la fiesta de la Cabra. Sí, sí.

Después de muchas peripecias para escurrir el bulto cada vez que me acosaba el Trumpista Inyectator, logré instalarme en un palco, para verlas venir, rodeado de bandejas con tapas y canapés de lo más y mejor surtido. Mucho chorizo. Quien me conozca, sabe bien que yo prefiero Jamón Pata Negra. Y así, como quien no quiere la cosa, algún que otro gin-tonic fue cayendo; pese a que estaba en acto de servicio.

Pero antes de llegar al principio del fondo del asunto de la primera parte del tema, permítanme que les recuerde dos conclusiones a las que llegamos Elemental Watson y yo mismo en episodios anteriores; conclusiones que ustedes no deberían ignorar ni un segundo más, si estiman en algo sus vidas. A saber.

Primera ley de los simios aporreadores. Está demostrada científicamente la existencia de los simios aporreadores desde, al menos, hace trescientos mil años.

Segunda ley de los simios aporreadores. Los simios aporreadores olisquean oliendo ligeramente mediante el sentido del olfato (algunos carecen de cualquier otro sentido); husmean disimulando con mucho arte; curiosean noticias e informaciones; fisgan burlándose de los aporreados; indagan y averiguan, inquiriendo lo que haga falta para castigar nuestros delitos y pecados (de obra y de pensamiento; los de pensamiento son los peores); examinan los papeles y envían a la hoguera aquellos que no pasan el examen; y se cachondean con mucha destreza de todos nosotros con la Vara de la Inquisición.

Ahora, atentos, porque estamos de nuevo en el aquelarre cabruno. Les cuento. A medida que el barullo se iba haciendo más desinhibido, aumentaba el frenesí de los simios (y de las simias) con un desparrame olisqueante como si no hubiera un mañana. Como que aquí no hay criaturas que puedan escandalizarse, voy a contar lo que vi sin tapujo alguno, todo por afán de servir a la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. ¿Ustedes saben cómo olisquean los perritos? ¿Verdad que sí? Pues, al loro.

Había que verlos. Los simios de la fiesta seguro que no se habían enterado de aquella campaña que decía: "si olisqueas no bebas y si bebes no olisquees". Había que verlos con la cogorza que empezaban a llevar en sus higadillos y olisqueando, olisqueando, sin pausa, sin tregua, por aquí, por allá. Y como los perritos, olisqueando todos los bajos vientres y las entrepiernas que se les ponía a mano y a tiro. También olisqueaban las porras y las otras herramientas de trabajo, igualito que lo hacen los perritos con los árboles y los faroles. Mismamente.

Hablan arriba, olisquean abajo. Cabezas hacia el sur, cabezas para el norte, estiramientos de cuello, meneos de pelambreras y pelucas; igualito como lo hacen los perritos cuando se sacuden el agua al meterlos en la bañera. ¡Qué ritmo imprimían a sus zamarreos y contorsiones! Porque, no se lo pierdan, simio olisquea simio, pero también mucha cobra… Que te dejes, que no te dejo, que te conozco, que después te chivas, que esto me lo dices en la calle, que tú más… Qué jaleo.

Entusiasmados y bien colocados con coca-cola de la buena, y con el piloto automático puesto, jadeaban y gruñían tumultuosamente como si estuvieran en una danza macabra o en una sesión de magia negra, olisqueándose los unos a los otros con promiscuidad y alevosía. Unos eran más bien patosos, otros sinuosos: los había gatunos y felinos, babosos y airosos, de colmillos retorcidos y lenguas de doble filo; por haber, los había con aspecto de vampiros, serpientes y alacranes venenosos … Tal era el ímpetu sin freno (y sin marcha atrás) que poseía a unos y a otros, que no pasó mucho tiempo para que aquello pareciese un "despiporre". Nos explicaremos.

Es este un palabro que, etimológicamente, viene de despi y porre. O sea, teniendo en cuenta este contexto en el cual todo dios son aporreadores prime de luxe, quiere decir que cuando los de la porra se animan, pasan de husmear a hurgar en los bajos instintos o en donde les peta, tirando la piedra y escondiendo la mano. Porque si hay que mentir, se miente; si hay que afinar, se afina; si hay que amenazar, se amenaza; si hay que fabricar infundios, calumnias y pruebas falsas, se fabrican; si hay que golpear duro, se golpea; si hay que montar un sesgo acusatorio, se monta; si hay que torturar, se tortura; y si hay que asesinar, se asesina. Resumiendo, aporreando y hurgando que son gerundios. Y es que, en el Reino de España, un Estado nacido en 1936 para matar, con la satisfacción del deber cumplido, los hurgadores lograron la Inmunidad y la impunidad de rebaño.

En el Reino de España es una tradición venerable lo del hurgamiento. Se hurga mucho y los tribunales europeos de justicia dicen que no se investiga nada. El manual de atención al público contempla los siguientes pasos:

Primero. Se aconseja amablemente a los hurgados que no molesten después del hurgamiento.

Segundo. Si molestan, se desestiman las reclamaciones.

Tercero. Si se admiten a trámite las reclamaciones, se absuelven.

Cuarto. Si no se absuelven, se anula la condena.

Quinto. Si no se anula la condena, se indulta.

Sexto. En cualquier supuesto, se reparten medallas y gratificaciones por el cumplimiento del deber.

Séptimo. Si los Tribunales Europeos se quejan, se les envía una peineta y se duplican las medallas y las gratificaciones. Alguno será ascendido a ministro y muchos serán altos cargos.

En efecto, hurgando, hurgando y con el mazo dando;  y si no se acierta a la primera, se afina, se afina… hasta donde sea menester. Para refrescar un poquito la memoria y advertencia para navegantes, el oportuno tuit de Apunto Ppunto:

Así parece. A veces se afina y se hurga tanto, que incluso muerden la mano que les da de comer. Cuando se acostumbra uno a afinar, se le coge gusto. Por ejemplo, el informe sobre el reciente 8-M. Es curioso, porque ahora sí que molestan los afinamientos. Ahora ya existen oficialmente los "sesgos acusatorios". Lo dice la Abogacía del Estado. ¡Qué cosas no veremos cuando los aporreadores disputan entre ellos!

Por cierto, pensando en estas cosas y como que estamos acabando, ¿saben aquel que diu: Hallábase Tito Petronio Árbitro, a quien se le atribuye la autoría de El Satiricón, en una de sus celebradas bacanales. Como que era considerado un elegantiae arbiter (o sea, un árbitro de la elegancia), uno de los convidados le preguntó cómo castraba elegantemente a sus esclavos. Petronio, con la misma voz engolada y superior que caracteriza a un ministro y portavoz que lo fue del Rajoyato, Ipunto Mpunto de Vpunto Mpunto, le respondió con elegancia indiscutible. "Se cuelga de las manos y los pies al esclavo boca abajo, se cogen dos piedras planas y chaafff". El invitado curioso se sorprendió: "Pero hará mucho daño". Petronio, con la misma flema que habría exhibido el ministro del Rajoyato, le aclaró: "si no te pillas los dedos, ni te enteras".

Esto es lo que le debe pasar, solo por poner un ejemplo, a Mpunto Ipunto, el jefazo del PSC. Considera un error dudar de la trayectoria de Pérez de los Cobos. Pero, alma de cántaro, nadie duda de tal trayectoria; está más que acreditada.

Es bonito ver cómo dios los cría y ellos se juntan. Reconforta la unidad patriótica de todos ellos, cerrando filas en defensa del Régimen del 78. Cumpliendo con su deber, cada uno a su aporreadora manera. Como que, ni te enteras si no te pillas los dedos, ahí tenemos al ya mentado Mpunto Ipunto, cumpliendo su deber bailando, se pasa la vida bailando; lleva así 30 años. Ha sido la estrella invitada en la Operación Triunfo 2020 con su Baile del Aporreo. Aquí la letra. Ustedes ponen la música y el ritmo; él pondrá el meneo.

Aporreo, aporreo,
un pasito para delante,
un pasito para detrás.
Aporreo, aporreo,
Un pasito para la izquierda,
tres o cuatro para la derecha.
Aporreo, aporreo…

Es lo mismito que le pasa a doña Cpunto cuando ataca con tanto donaire a todos los rojos y los separatistas que no pudo exterminar el Régimen al que sirvieron los fundadores de su partido. Gracias Gpunto Kpunto, por el apunte y la fotografía.

[A los que tienen un Sherlock Holmes interior, y por si acaso, aquí tienen algunas pistas para identificar al elegante ministro portavoz del Rajoyato. Nacido en Tetuán, en el protectorado del Imperio español en Marruecos, es el IX barón de Claret. Hijo del teniente coronel Íñigo Méndez de Vigo y del Arco, ayudante del dictador Francisco Franco, y de la II condesa de Areny. Un hermano es general de caballería y una hermana fue alto cargo en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Está casado con una prima del exministro Pedro Morenés y del presidente de Endesa. Es descendiente del marqués de Cubas; de la reina gobernadora María Cristina y su segundo marido, sargento de la guardia de corps y luego duque de Riánsares, matrimonio que tuvo que exiliarse por sus negocios turbios, como, entre otros, el tráfico de esclavos con Cuba, entonces prohibido; y del marqués de Esquilache, ministro de Carlos III, depuesto después del belén que le montaron en formato de motín].

Volveré, porque ¡vaya panorama! A estas alturas o bajuras, debo confesar que yo andaba acongojado, con todas las congojas aterradas, por decirlo finamente, pensando que de un momento al otro, indefenso y trémulo en el palco donde me hallaba con mis aposentaderas en un mullido butacón, me iban a olisquear, olismear, oler, husmear, curiosear, fisgar, indagar, averiguar, examinar, inquirir, hurgar, para terminar aporreado por la Vara de la Inquisición y con mis carnes y mis huesos en la hoguera (para salvación de mi alma, naturalmente).

En este punto, Sahrazade se da cuenta de que amanece y, discreta, se calla en homenaje a quienes han padecido la Covid-19 y muy especialmente a los que han sufrido la perdida de seres queridos: con María Callas y su La Mamma Morta, aria de la ópera Andrea Chénier de Umberto Giordano.

La letra:

La mamma morta m'hanno
alla porta della stanza mia;
Moriva e mi salvava!
poi a notte alta
io con Bersi errava,
quando ad un tratto
un livido bagliore guizza
e rischiara innanzi a' passi miei
la cupa via!
Guardo!
Bruciava il loco di mia culla!
Così fui sola!
E intorno il nulla!
Fame e miseria!
Il bisogno, il periglio!
Caddi malata,
e Bersi, buona e pura,
di sua bellezza ha fatto un mercato,
un contratto per me!
Porto sventura a chi bene mi vuole!
Fu in quel dolore
che a me venne l'amor!
Voce piena d'armonia e dice:
'Vivi ancora! Io son la vita!
Ne' miei occhi è il tuo cielo!
Tu non sei sola!
Le lacrime tue io le raccolgo!
Io sto sul tuo cammino e ti sorreggo!
Sorridi e spera! Io son l'amore!
Tutto intorno è sangue e fango?
Io son divino! Io son l'oblio!
Io sono il dio che sovra il mondo
scendo da l'empireo, fa della terra
un ciel! Ah!
Io son l'amore, io son l'amor, l'amor'
E l'angelo si accosta, bacia, e vi bacia la morte!
Corpo di moribonda è il corpo mio.
Prendilo dunque.
Io son già morta cosa!

Y no se confíen:

"Alcemos una muralla
juntando todas las manos:
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte…"