Rosas y espinas

Nos ocupamos del mar

rajoyMirad que os lo tengo dicho, inconscientes electores. No votéis más mayorías absolutas. No aprendimos con Felipe González, que le puso un camisón de muaré a la izquierda española y la convirtió en señorita pudorosa y casi, casi, de derechas. Tampoco con el inefable José María Aznar, Chaplin siniestro que a pesar de sus ridículos nunca nos hizo reír. Y ahora sufrimos a Mariano Rajoy, un señor que no se ha enterado de que es presidente del gobierno y sigue ejerciendo de registrador de la propiedad, poniendo a nombre de los ricos lo poco que poseíamos los pobres.

sirenaEsta semana le ha tocado a la costa, al litoral. Aunque los periódicos no se han dado mucho eco entre tanta tropelía, tanta corrupción y tanto desahucio, la ultra carpetovetónica que nos gobierna acaba de aprobar con su mayoría absoluta y el apoyo de CiU una ley de costas que nos roba las vistas al mar. Si hasta ahora 100 metros de litoral eran míos, tuyos, del pueblo, públicos, ahora ya solo serán 20. Bajad inmediatamente al kiosco a comprar postales de la mar océana, porque dentro de poco habrá alambradas privadas que nos impedirán acercarnos a las sirenas y a las caracolas. Y, si no os queda a desmano, denunciad en el Parnaso que la barcarola ha sido brutalmente asesinada por un tío que nunca quiso ser poeta.

costaDe todas las salvajadas que nos ha venido haciendo este gobierno durante el año más largo de la democracia española, esta es la que más me duele. A pesar de su escasa repercusión mediática. El resto de medidas, quieras que no, nos afectan solo a los seres humanos, que no somos nada. Nos empobrecen. Vale. Nos desahucian. Bueno. Nos criminalizan. Pase. Pero hacerle esto al mar, dejar que la serpiente de la codicia privada se le acerque tanto, a solo 20 metros, es merecedor de una venganza oceánica en forma de tsunami que acabe con todos nosotros definitivamente. Al fin y al cabo, los hombres justos ya estábamos anegados en lágrimas. Casi es preferible que nos anegue la mar.

ariasNuestro distinguido ministro Miguel Arias Cañete presentó su nueva ley de costas con la habitual sonrisa del trilero, poniendo gran énfasis en destacar que esta normativa ofrece "garantías jurídicas" a los dueños de más de 10.000 casas ilegales que emputecen la costa española. O sea, a aquellos que construyeron con dos cojones en tierra pública, mía, a menos de cien metros de la costa. Todo un aviso. Como en el caso de la amnistía fiscal o ciertos indultos a torturadores y banqueros, la ilegalidad vuelve a ser entronizada por este gobierno. Nos han cambiado la educación para la ciudadanía por una invitación a la ilegalidad que a mí se me está metiendo muy venenosamente en baudelaireel cuerpo, cada vez más, y un día de estos voy a empezar a ser ilegal sin interrupción, cual Baudelaire era sublime, pues es lo que me pide el rocanrol. Se redacta una nueva ley de costas que asesina el mar para ofrecer "garantías jurídicas" a los delincuentes que han construido donde estaba prohibido. En mi tierra, en tu tierra, en tierra de todos, en tierra pública. Votan al clamor de un ¡que se jodan! con su mayoría absoluta de borregos disciplinados y se creen que no les va a pasar nada.

MobyPues sí les va a pasar. A sus hijos. Cuando hereden un país que una ardilla pueda cruzar de Algeciras a Fisterra saltando de tejado en tejado.

Me acuerdo de una canción vieja: "Nos ocupamos del mar y tenemos dividida la tarea. Ella cuida de las olas. Yo vigilo la marea. Es cansado. Por eso al llegar la noche ella descansa a mi lado... Mis ojos, en su costado".

Mañana cuando amanezca, a estos dos amantes los despertará una excavadora.

Mirad que os lo tengo dicho, inconscientes electores.