Rosas y espinas

Lo que Aznar nos ha robado

aznarJaime del Burgo, ex adalid pepero de la teoría conspiranoica que quiso atribuir a ETA los atentados del 15-M, le ha dicho al juez Pablo Ruz que José María Aznar se llevó sobresueldos por valor de 782.695 euros de las cuentas de Luis Bárcenas. Y que nuestro más querido ex presidente ordenó compensaciones económicas a otros amigos del PP por aquella boquita que antaño ocultaba bajo frondoso bigote. Sin embargo, el fiscal Anticorrupción, Antonio Romeral, se opone a que Aznar declare como testigo en el extraño caso de la contabilidad B del PP.

Como ya estamos curados de espantos y de espantapájaros, a nadie extraña que Aznar se pudiera llevar el presunto pellizco A o B de Bárcenas, porque, al fin y al cabo, salvar al PP, a España y a Irak, por poner tres ejemplos, nunca debe de salirle gratis al contribuyente, que es quien financia al PP y a Bárcenas a través de subvenciones e impuestos. Por mí, que se quede con la pasta.

Lo que realmente nos ha robado Aznar es la posibilidad de verle otra vez en directo, en vivo, presumiendo, y ahora ante un juez, de nunca haber metido la mano en la caja, alardeando de solo conocer a Bárcenas, a Correa y al Bigotes de vista, y sacando su abdominal tableta intelectiva para poner al togado en su sitio, por preguntón y bocazas.

En calidad de testigo uno no puede mentir, y el espectáculo de ver a Aznar diciendo realmente lo que piensa de sí mismo, lo que siente sobre sí mismo, lo guapo que se ve, lo encantado que está de conocerse, dejaría los índices de audiencia de Gran Hermano o Master Chef a la altura de una película muda protagonizada por la limitadísima gestualidad de Alfredo Pérez Rubalcaba. Yo mismo le pagaría a Aznar los 782.695 euros que presuntamente ha pellizcado solo por verlo en tesitura judicial diciendo sus cosas.

barcenasJosé María Aznar comenzó su fulgurante carrera política vestido de mediocre burocratilla de voz nasal, bautizado como pequeño Charlot por los columnistas de éxito, y ha terminado autoconvenciéndose de que posee poderes sobrenaturales. Cuando se mira en el espejo, sonríe abiertamente porque está contemplando a un superhéroe de la Marvel. No se echa a volar porque no le sale del gaviotero. Pero cuando le apetece lanza llamas por esa boquita, y eso solo puede hacerlo un superhéroe. Que se lo pregunten a Mariano Rajoy, a quien ya le ha chamuscado más de un puro.

En el caso de Aznar, la autocomplacencia es la madre de su ciencia, y yo creo que en su ego más íntimo está deseando que lo llame el juez, que lo cite no ya de testigo, sino de imputado, de protagonista, de primera vedette, de prima-donna. Otra cosa sería infravalorar su grandeur, que la tiene por mucho que no sepa hablar francés, ni inglés, ni nada. En cierta ocasión no muy lejana, un retranqueiro ex senador del PP me dijo sobre Aznar una frase muy elocuente: "Cuando escucha a Rajoy decir que si gana las elecciones va a gobernar como Dios manda, Aznar se cree que se está refiriendo a él".

federicoAhora Aznar está en horas bajas en su propio partido, y los liliputienses del gobierno actual se atreven incluso a sugerirle que se calle, que no ande por ahí pregonando bajadas de impuestos y cosas. Y hasta le quieren arrebatar a su señora la alcaldía de Madrid, a pesar de que se la ganó por incuestionables méritos maritales, sin tener que pasar por esa barriobajera pantomima llamada democracia. Por eso da tanta tristeza que nuestro fiscal Anticorrupción condene a Aznar, de tan aviesa manera, a no regresar a la actualidad informativa, a las portadas hagiográficas de Marhuenda, a los sermones mariacomplejantes de Federico, al prime-time que nunca debió de haber abandonado. Eso, y no el presunto dinero A o B de Bárcenas, es lo que realmente nos está robando Aznar al no comparecer de testigo o de imputado. Su querida, su inimitable presencia.