Rosas y espinas

Menos twitter y más Teófila

teo"Tanto twitter y tanta opinión... ¡Oiga! ¡Oiga! Que aquí lo más llamativo es, para esta alcaldesa, es que hay gente que viene a pedir ayudas para el ayuntamiento social para comer... ¿Eh? Y resulta que tienen una cuenta en twitter. Que sepa yo, eso cuesta dinero, ¿no? Estar... Tener... Estar... Ehhh [la alcaldesa recibe el apunte de un chivato encorbatado que se sienta a su izquierda: "Acceso a internet", susurra el chivato]. ¡Tener acceso a internet. ¡Eso! ¿Es gratis? [la alcaldesa se recoloca el pañuelo con vehemencia hembra y mira al público, retadora, y repite]. ¿Eso es gratis? [sonríe]. ¡Porque, vamos, esto sí que es llamativo!".

En película es mejor que en libro, por si queréis el enlace.

Teófila Martínez, vate que recitó estas bellas palabras que acabáis de leer o escuchar, es alcaldesa de Cádiz y diputada de España entera. Por el PP, huelga decirlo. Mi bucólica Teófila se ha olvidado de que la gente más necesitada, los pobres de pedir, los desahuciados, los parados que buscan trabajo y las alcaldesas que procuran novio necesitan más que nadie eso de twitter, eso de internet, eso que cuesta dinero.

El trabajo, queridísima Teófila, ya no se busca de puerta en puerta como en la añorada prehistoria franquista. El trabajador ya no se inclina en los umbrales de las señoronas a ver si hay una basura que sacar por cinco reales y un cacho de pan duro. El trabajador de hoy, el parado de hoy, el subvencionado de hoy, el anciano sin asistencia de hoy necesitan más internet, eso que usted llama twitter, que el trozo de pan de su manuficencia. El trabajo ya no se busca inclinándose ante usted al modo que a usted le gusta, doña Teófila. El trabajo de hoy se busca en eso que usted llama twitter, y que nosotros llamados red, y un parado sin twitter nunca encontrará donde esclavizarse mejor que a los pies de su puerta, simultaneísima alcaldesa y diputada por la gracia del pueblo llano.

Aunque yo no soy muy partidario de contradecir a las alcaldesas diputadas, pues para el asunto de las incompatibilidades soy muy mío, estoy como a puntito de decir que yo creo que a mi Teófila no le molesta tanto que los hambrientos de pedir se gasten diez pavos al mes en internet, sino que la incomoda que se gasten esos diez pavos de internet en denunciar a los que les han llevado al hambre y a no tener diez pavos. O sea, a doña Teófila misma. Por poner un ejemplo azaroso.

A la vehemente Teófila la ha puesto vehemente, contra esto de twitter, el hecho de que un movimiento social nacido del tal twitter le haya jodido el homenaje que ella había preparado para su amantísimo teniente de alcalde, un tal José Blas Fernández a quien no se juzgará aquí. A este señor particular no le conozco ni méritos ni deméritos, y no soy quién para juzgarle.

Dicho homenaje al teniente de alcalde José Blas se iba a incardinar en una fiesta llamada de la caballa, de la que tampoco conozco deméritos ni méritos. Pero, coño, alcaldesa: no se puede politizar una fiesta popular, que paga el pueblo, homenajeando a tu paje, a tu escudero, a tu teniente de alcalde. Es un gesto que está mal visto hasta en los más delirantes libros de caballería. Disimula y dale a tu escudero un sobre, diputada. De esa forma los hambrientos que dilapidan el pan de sus hijos pagando twitter no se enterarán de nada. Ni te impedirán que homenajees a costa del erario público a José Blas. Quien, por culpa de twitter, por cierto, se ha quedado sin homenaje. Se le adivina llorando tras las esquinas.

Mi conciencia, que es muy errabunda, me hace pensar cosas raras. Hay trabajadores tan hambrientos que acuden a los servicios sociales del Ayuntamiento de Cádiz en busca del humillante pan de la beneficencia. Esos trabajadores, sin embargo, compran menos pan a cambio de pagar comunicación, twitter, internet, acceso a la información plural. A mí no me parece un mal punto de partida eso de tener un poco más de hambre a cambio de un poco más de información. Hasta he leído en algún sitio que la información es un derecho fundamental. La información no quita el hambre, enseña cómo combatirlo, me da por pensar a mí. Por eso no me extraña que Teófila Martínez haya descuidado el disimulo y la hipocresía en este caso, y haya criticado a los hambrientos por no renunciar al derecho a la información, al conocimiento, a twitter, a internet, a las chorradas que yo escribo (si alcanzara el jubileo de hacerles algún día sonreír). Cuando un pueblo renuncia a un trozo de pan por un trozo de derecho a la información, a la cultura, o a ligar o pensar por twitter, a las teófilas de este mundo se les estremecen las enaguas. Que también cuestan dinero, como esas cuentas de twitter que nos quiere quitar nuestra alcaldesa, diputada y simultánea señora.