Opinion · Rosas y espinas

Mi neonazi español

fragafranco_457Qué a gusto se han quedado los alemanes con su diputado neonazi sentado en el Parlamento europeo. En España es que somos unos sosos. Aquí, a lo más que nos atrevimos, fue a votar al asesino Manuel Fraga como jefe de la oposición durante una década. Pero un neonazi… Cómo viste un neonazi la democracia, con sus cruces gamadas y sus aterradores himnos. La pena es que nos los van a quitar, a los neonazis. Ya sé que va a sonar paradójico siendo yo un reconocido rojo de mierda de toda la vida, pero a mí, que nos quiten a los neonazis de Alemania, a los lepenistas de Francia, a los amaneceres dorados griegos y a otras muchas perlas fascistas europeas, me causa preocupación. Yo voy a defender fieramente la presencia en nuestras instituciones de este neofascismo. Porque este neofascismo es democrático y lo han alimentado durante muchos años estos señores tan democráticamente preocupados. Y, a lo mejor, otras opciones como el PPE, la socialdemocracia (léase PSOE) y el neoliberalismo rampante, pues están pensando cómo pararle los pies a esta democracia que ellos han manipulado hasta convertirla en cruz gamada. Están planteando estrategias para defenderse de lo que ellos mismos han creado. Me parece un poco absurdo.
naziYo no sé si atenta contra el copyright reproducir aquí la excelente crónica que escribió, con todas sus claves, para el hoy triste El País, el compañero o compañera Claudi Pérez después de la reunión informal de nuestros presidentes europeos de gobierno tras conocer los resultados del 25-M: «El avance de los radicales en las elecciones del 25-M (y la caída del bipartidismo) causa inquietud en las instituciones europeas, metidas en una batalla que se adivina larga por la presidencia de la Comisión Europea. Pero sobre todo provoca espanto en algunas capitales: el nerviosismo se apoderó ayer de los líderes de los países más afectados por el ascenso de los extremistas en la Unión, especialmente Francia y Reino Unido. La primera gran bronca de la era post 25-M está en marcha: a su llegada a una cumbre informal, en Bruselas, el presidente socialista francés, François Hollande, y el premier conservador británico, David Cameron, reclamaron una reacción fulminante de la UE para abortar esa tendencia en las urnas, que refleja el desencanto de muchos votantes».
Yo deseo que todos estos partidos neonazis que tanto asustan a nuestros establecidos poderes, llamados por los horteras stablishment, no sufran la «reacción fulminante» de nuestros prebostes europeos y sigan recitando Mein Kampf en los parlamentos. Y, los de aquí, que nos sigan cantando el Cara al sol.
Yo me temo que esta «reacción fulminante» de los europeístas va a consistir en reformular nuestras leyes electorales europeas y encontrar una clave para que los presuntos «extremistas» no desgasten su oncológica preminencia. Y lo que temen no es a los neonazis, con los que, por cierto, les hermanan ciertas delicadas concomitancias. Como la de poner cuchillas en las vallas melillenses o tirarle gases lacrimógenos a un negro para que se ahogue intentando nadar hacia nuestra bella y libre frontera.
Tanto los populares como los socialdemócratas y liberales europeos saben desde hace años que sus políticas fomentan el crecimiento de partidos xenófobos. Y nunca han hecho nada. Ahora lo van a hacer porque hay una Syriza griega y un Podemos español. No les da miedo el neofascismo, les da miedo la neodemocracia. El neofascismo tiene un límite marcado por la frontera con la estupidez y su violencia. La neodemocracia no.
Estas elecciones europeas no significan nada, porque a la mitad de los peperos le importa un carajo Europa. Volverán a votar en las municipales, autonómicas y generales. Son manada, sin ánimo de ofender (una manada que tiene una idea no tiene por qué ser criticada, debe ser considerada como fuerza del pueblo, y así considero al PP). Pero la reacción de los presidentes agraviados me da miedo. Porque sé dónde está su miedo. Y lo que quieren anular. Van a cambiar las leyes electorales, o crear otra indefinida ley de partidos, como la española, que de manera señorita Pepis pueda derogar algún par de derechos fundamentales. Al tiempo. Que vengan más neonazis. Que ya los pararemos nosotros con nuestras armas y nuestros votos. Pero no nos busquen ustedes nuevas soluciones, señores stablishment. Que ya las sabemos buscar nosotros