Rosas y espinas

Candidatos guapos contra mujeres logotipas

madinaJóvenes y suficientemente guapos. Así es como pretenden PSOE e IU contrarrestar el efecto Pablo Iglesias en las próximas elecciones generales. Uno no está a favor de las gerontocracias porque sí, como tampoco es partidario de la espinillocracia porque sí. Pero sospecho que este lifting generacional de los partidos de la ex izquierda española, con su Eduardo Madina, su Pedro Sánchez y su Alberto Garzón, solo responden a una moda modernuqui para afear al telegénico Pablo Iglesias, al líder de la revolución Coleta, como gustan de decir los gilipollas que se creen que la responsabilidad solo puede habitar más arriba de una corbata, que es el complemento de vestir más estúpido e incómodo inventado por el hombre después del cilicio.

Yo no dudo de la formación, honestidad y altura de miras de Madina, Sánchez o Garzón. Pero me hace gracia este ridículo mimetismo de carteles pre-electorales de chicos más o menos guapos tras el electo-sex-symbol Pablo Podemos. Yo, para creerme realmente que la exizquierda se quiere regenerar, lo primero que necesito es que me pongan de cartel electoral y de líder del partido a una mujer. O a dos mujeres, caso de bicefalia. Y voy lento excluyendo a un o una homosexual, o a un trans de cualquier género como cabeza de cartel. Que también me valdría para demostrar que la regeneración es real.

pedroQue en 40 años de democracia ninguno de los dos partidos de la ex izquierda tradicional haya jamás apostado por una mujer me empieza a parecer una vergüenza. Y ahora que todo tiene que cambiar antilampedusianamente, porque si no se hunden (PSOE) o se vuelven a quedar solo flotando (IU), chirrían estos tres chicos guapos que representan, entre otras cosas, un contracontinuismo blando. O sea, un continuismo disimulado. En cuanto a José Antonio Pérez Tapias, fue diputado de 2006 a 2012 sin levantarse de su escaño hasta el día de la reforma del artículo 135 de la Constitución, tiene 60 tacos y un aliento de pana con coderas que nos evoca viejas glaciaciones. Y viejas traiciones.

Los prudentes me reprocharán que considere que un solo rostro de mujer pueda ser sinónimo de cambio. Y llevarán toda la razón. Pero es tiempo de que la izquierda deje de escuchar a los prudentes, que son la voz del que no quiere gritar, y estamos en tiempos de grito y de lucha. El simple hecho de que PSOE o IU aceptaran un caudillato femenino contendría un mensaje fundamental a favor de esa igualdad real, que es aun quimera en un país donde la mujer cobra un 16% menos que el hombre por desempeñar el mismo trabajo.

mujer

Sin embargo, ni siquiera las mujeres de PSOE e IU se atreven a dar el paso en primarias y tal. Y eso nos da idea de la ex izquierda rancia y casposa que tenemos.  Una ex izquierda que es casi como la derecha en esto de la igualdad real, donde la mujer es transparente, solo asegundadamente visible, solo aceptada como protegida del aparato. O sea, de un tío. Y no quiero nombrar aquí a Susana Díaz porque resultaría inelegante.

Uno siempre anda citando La libertad guiando al pueblo en las columnas, aun a riesgo de ponerse pesado, y no es por otra cosa que por eso de ver a la mujer como icono político, revolucionario, como logotipa, poniéndome post-hortera por si acaso me está leyendo algún director de márketing.

La ex izquierda española necesita algo más que un lavado de imagen y que proteger a sus ex consejeros de Caja Madrid que tendrían que estar en la cárcel, por dejación de funciones, y no en un escaño. Yo tengo una nostalgia histórica, basada en el terror que me produce morir sin haber votado antes a una mujer libertaria, obrera, transformadora, futura. Solo por ser mujer, creería mucho más en esta logotipa que en cualquiera de los guaperas más o menos consentidos que nos preparan las direcciones de PSOE e IU. Que, además, tampoco son tan guapos.