Opinion · Rosas y espinas

Mariano ‘El Barbas’

Mariano Rajoy, en su primer día en Santa Pola. EFE.
Mariano Rajoy, en su primer día en Santa Pola. EFE.

Echaba ya tanto de menos a Mariano Rajoy que estuve a punto de comprarme un latifundio solo para verle en el registro de la propiedad. Por suerte, siempre nos quedará Villarejo. “Dale un toque al Barbas“, dijo el ex comisario a Ignacio López del Hierro, marido de María Dolores de Cospedal, avisando de las investigaciones policiales sobre corrupción que se cernían sobre el Partido Popular. “Dale un toque al Barbas“: cada vez que lo repito me nace un plasma en el salón. Qué recuerdos. Qué nostalgia. Todo líder pasado fue mejor.

Las cloacas del Estado, ese Estado cloaca llamado España, andan soltando psicofonías que nos retraen a nuestros seres más queridos: el Barbas, la parienta, Balta, Alfredo Pérez Hitchcock. Si algo tienen de bueno las cloacas, es que en ellas puedes encontrar de todo. Desde un presidente del Gobierno a un juez estrella, desde un maquiavelo calvo y ateo a una piadosa señorona con peineta semanasantina, desde un director de la policía a un maricón beato que se lucra con la visita del Papa (y disculpad lo de maricón, pero es el campo léxico al que me limitan nuestros simpáticos protagonistas). Podemos presumir de que tenemos las mejores cloacas de Europa. No sé cómo no utilizamos ese lema como reclamo turístico para alemanes ricos con diarrea: Spain shit is different. Fraga, que siempre se comía muchas sílabas, se tuvo que tragar también precisamente esa.

Si algo tienen nuestras cloacas es riqueza lingüística. Ahora que mi querido Darío Villanueva se va de la Real Academia, yo creo que había que ir pensando en Villarejo para el cargo. Que se lo pregunten a Baltasar Garzón: “Balta me dijo: yo de ti, no sé por qué, pero me fío, porque eres un profesional, cojones, tú curras y tal cual, no tienes na, te pasa como al Gordo, no tenéis sentimientos, además da gusto trabajar contigo, coño. Porque me dijo, me dice mucho Alfredo, fíate de él y tal y cual” (se me acaba de levantar Lorca de una cuneta, por líricos celos).

Como no podía ser de otra forma, la psicofonía más jugosa que nos regalan las grabaciones de Villarejo sobre las cloacas se registra en un urinario masculino. Si es que piensan en todo por el bien público. Dice Villarejo del ex director de la Policía y luego vicepresidente de la Generalitat valenciana, Juan Cotino: “Cuando tienes convicciones religiosas coherentes, a mí me tranquiliza mucho”. Aunque añade, con enorme sensibilidad, que como “es maricón y tiene sus rollos, ese es el único matiz problemático”. A mí, sinceramente, me parece mucho más problemático tener convicciones religiosas en plan Cotino que ser maricón, pero si la gente que manda, que guía nuestros destinos desde el restaurante Rianxo piensa así, debo de ser yo el equivocado.

Tampoco deja de ser gracioso que de la nada haya surgido un periódico (moncloa.com) dedicado casi en exclusiva a airear las psicofonías citadas, que sin duda inspirarán a algún desastrado e indigente podemita a decir lo de PSOE y PP la misma mierda es.

–Yo tengo la cartera en un lado y el corazón en el otro –dice Villarejo–. El corazón es vuestro [del PP]. Siempre que gobernáis vosotros nunca he ganado dinero, pero siempre que está el PSOE, como son tan desastres, pues siempre me encargan cosas.

Spain shit is different, ya se dijo arriba. Entre tanto despliegue poético y estadista, no sé cómo aun no se le ha ocurrido a nadie decir que moncloa.com está financiado por Nicolás Maduro. Dadles tiempo, que imaginación no les falta.