Rosas y espinas

Vox devora al 'ABC'

Desolada hallo a la matria España en estos días aciagos. Dos de sus más sólidos pilares están enfrentados entre sí, y los españoles de bien tememos por la pervivencia del imperio. Uno pensaba que Vox y ABC ya estaban suficientemente distraídos denunciando que Pablo Iglesias desayuna hímenes de núbiles vírgenes católicas y que Pedro Sánchez negocia en secreto con Bildu la anexión de Abu Dhabi a las provincias vascongadas, pero no. Tanta testosterona en el cerebro ha terminado formando coágulo y los becerros ya no saben a quién cornear. Tened a mano las sales: he de anunciaros que Vox ha pedido a sus afiliados que anulen sus suscripciones al ABC, pues consideran que el torcuatiano diario es otra cabeza, aunque disimulada, de la hidra social-comunista bolivariana que acecha nuestro destino hacia dios.

La gresca cainita empezó por unas comillas. Para que luego digáis que la derecha española persigue a la cultura.

Sugiere el ABC con estas comillas guerracivileras que los de Vox tienen un poco de cuento, que a veces se inventan agresiones para victimizarse, que se pintan heridas en el rostro para salir en los medios cual héroes libertarios de la democracia. En junio del año pasado, en Sestao, por ejemplo, todos los periódicos se hicieron eco de la salvaje pedrada que la diputada de Vox Rocío de Meer recibió en la cabeza durante un mitin para las elecciones vascas. Las fotos del reguero de sangre saliendo de la ceja de la mártir voxera nos conmovieron a todos, y todos la denunciamos, aunque mosqueaba un poco que una pedrada así pudiera causar herida tan cosmética. Qué bien le quedaba a Rocío de Meer la hemoglobina cruzando el rostro. Qué certera pedrada que no provocara hematoma ni deformidad, sino tan solo estampa de martirio cristiano edulcorado por un mal pintor. Yo quisiera que todas las pedradas me las dieran así.

Se dice que, al día siguiente, Santiago Abascal ungió con sus manos sudorosas de levantarse temprano la ceja herida de la diputada, y Rocío de Meer volvió a lucir monísima 24 horas después en otro mitin en Irún sin cicatriz y sin nada. Milagros de la sangre española que la ciencia agnóstica es incapaz de entender.

El caso es que las comillas de ABC en el presente simple de la tercera persona plural del verbo 'atacar' les parece a los gramáticos de Vox que minimizan sus gestas, que les acercan más al Sancho de la Ínsula Barataria que a Amadís de Gaula redactando sus fantásticas hazañas en Vic. Y, con su habitual fineza, han pedido a sus militantes que convenzan a "las personas mayores" de que hay que anular la suscripción al ABC.

Esto de las personas mayores me tiene desconcertado. No es que uno pensara que los suscriptores del diario monárquico fueran todos desmelenados youtubers posmileniales, pero se puede constatar que ya casi ninguno paga el periódico en pesetas. Y eso lo sabe hasta Iván Espinosa de los Monteros.

En ABC la enérgica respuesta no se ha hecho esperar. Escribe Jesús Lillo con rancio abolengo y tal: "La violencia que sufre Vox en la campaña electoral catalana obliga a los dirigentes del partido que lidera Santiago Abascal a manejar con la mayor precisión el valor de la misma libertad que pretenden negarle. ABC es el periódico que con más contundencia ha condenado los ataques dirigidos contra los representantes de Vox, a los que desde el comienzo de esta campaña ha dedicado la más amplia cobertura informativa y editorial, inexcusable en un diario cuya defensa integral de la democracia le obliga a denunciar cualquier atentado contra los derechos que nos hacen libres. Al portavoz de Vox en el Congreso, sin embargo, no le termina de gustar el enfoque de ABC, tanto que ayer sugirió a nuestros suscriptores -a los que prejuzga como «personas mayores»- que se den de baja. Cerrar medios de comunicación es una afición -de momento aspiración- que Iván Espinosa de los Monteros comparte con Pablo Iglesias".

El director del diario, Julián Quirós, ha ido incluso más allá en su lameteo conciliador: "En lo que lo tengo tratado, estimo mucho el fondo humano de Santiago Abascal, cabe compartir no pocas convicciones de Vox y todo demócrata debe solidarizarse contra la violencia de la que son víctimas. Pero. Y aquí llega el pero: como periodistas nunca vamos a someternos al poder que intenta callarte, que intenta someterte, dirigirte o amedrentarte, venga de Podemos o venga de Iván Espinosa, llamando a un boicot contra ABC".

Desde Prometeo a Frankenstein, todos sabemos que si creas un monstruo al final el monstruo se te revuelve. Y eso es lo que le está pasando a ABC con su criatura Vox. Como le pasó antes al PP. Su monstruito desestabilizador se les ha ido de las manos. Lo mismo que el trumpismo ha devorado a los republicanos moderados en los USA.

ABC terminó quitando las comillas de la discordia de su página web. No se tome tal circunstancia como acto de cobardía. Ni de sometimiento de un medio a los dictados veleidosos de una ultraderecha ávida. Lo hacen por defender a España, que está por encima de su deontología y su dignidad.