Rosas y espinas

Ciudadanos 2022: el apocalipsis

La líder de Cs, Inés Arrimadas, comparece tras el anuncio de elecciones anticipadas en Castilla y León, a 20 de diciembre de 2021, en Madrid, (España).- EUROPA PRESS

Tengo un primo que dice que tuvo un amigo imaginario que una vez conoció a alguien bastante cercano que aun se cree que Ciudadanos nació para regenerar a la derecha española, para civilizarla, para desputrefaccionarla del hedor a corrupción sistémica que va dejando el Partido Popular allá donde bate sus gavioteras alas. Parece ser que el plan no salió bien, y hoy C´s es un partido zombi que tampoco desprende muy buen olor, y vaga por los páramos electorales sin mucha víscera que echarse a la boca.

Lo de Albert Rivera y sus fotogénicos chicos y chicas fue una operación de márketing, y duró los veinte segundos que dura un anuncio. Lo que viene a demostrar que en España no existe una derecha civilizada, porque del experimento lo que ha surgido es Vox. La derecha española es muy de derechas y no acepta disimulos. Y ni siquiera los más incautos votantes anticatalanistas del PSOE observan ya a C´s como una alternativa de centro.

Ahora se preparan para un nuevo aquelarre electoral en Castilla y León. La estrategia del PP se inspira en la crueldad de Jack el Destripador: antes de asesinarte, te divierte con mutilaciones. Después vendrá Andalucía, donde andan mendigando que el PP los integre en sus candidaturas. Ya no quieren ser muleta, se conforman con ser parche. Y pronto catarán la Nada.

Es curioso observar, desde un punto de vista sociológico más que político, cómo el intento de regeneración y búsqueda de la centralidad de la derecha española lo único que ha dejado como fruto es esa excrecencia intelectual llamada Vox. Eso nos dice mucho de nuestra sociedad.

El conservador español, católico y obediente, no quiere tonterías, y prefiere la cazalla de Vox al té con pastas que le ofrecía Ciudadanos. Ya José María Aznar reivindicó con gran éxito a la "derecha sin complejos". Y C´s no dejaba de ser una derechita acomplejada, por mucho que sus elegantes candidatos repitieran soflamas regeneracionistas en los parlamentos y en los mítines.

2022 es año que tiene mucho nombre de película catastrofista, y yo creo que será el año del apocalipsis ciudadano. Y da un poco de terror pensar en gobiernos desacomplejados de PP y Vox. Porque uno jamás creyó en C´s, pero al menos, en Madrid, tuvieron la decencia de denunciar las políticas sanitarias de Ayuso ante la covid. Sé que no sirvió de nada, pero se agradece el gesto, el disimulo.

Va a resultar que ahora estoy echando de menos a Ciudadanos, cosa que nunca pensé que me sucedería. Pero la herencia que deja su cadáver tiene pinta de ser bastante desasosegante. El florecimiento y muerte veloz del partido naranja demuestra que la derecha española de a pie, la que va a misa y vota religiosamente, anhela radicalidad, nada de tonterías, convivencia desacomplejada con el fascismo, pegar a maricones si hace falta.

En España no existe el centro, y si existiere ya estaría habitado por el centro-derecha del PSOE. Ciudadanos solo tuvo un sentido estético durante un tiempo. Quedaba muy bien en las portadas de las revistas de colorines los domingos en los kioskos. Pero nada más. Aquel desnudo inaugural con que se presentó Albert Rivera en sociedad resultó premonitorio.