Ruido de fondo

Política de gama baja

Ser escéptico es más elegante que tener ilusión. Los errores del escéptico son menos llamativos que los del esperanzado. Yo, sin embargo, confieso ser uno de esos ingenuos que tienen puestas esperanzas en Obama. A ver si me explico: no creo que con el nuevo presidente el capitalismo deje paso a la autogestión, pero sí espero un cambio de modales. Y también espero que Europa se contagie. Me gustó su referencia a ciertos valores pasados de moda que es necesario rescatar: el trabajo duro y sobre todo la honestidad. Hacer las cosas porque se deben hacer. Y lo contrario, negarse a hacerlas porque no son justas, porque van en contra de nuestros principios, aunque esa actitud nos perjudique en el corto plazo o no nos produzca beneficios inmediatos.Ahora vuelvo los ojos a la política de mi país, y veo que todo está en manos de políticos de gama baja, obsesionados por el corto plazo. Veo la estrategia de José Blanco en la incomprensible batalla por Caja Madrid, y me abochorna haberlo votado. Ha ordenado, solo o en compañía de otros socialistas, apoyar a Esperanza Aguirre para debilitar a Alberto Ruiz-Gallardón, porque temen que este sea el candidato del PP en las elecciones de 2012. Pero a Esperanza Aguirre no se le puede dar la mano sin mancharse y sin hacerse cómplice de sus pestíferas políticas.Preferiría una actitud menos pragmática, menos obsesionada con los resultados y más pendiente de las ideas y de los modales. O de la estética. Me gustaría que los Blanco y compañía combatieran sin pactos, sin tregua y sin estrategias a la última excrecencia de Aznar.