Ruido de fondo

No es momento para viejos

Me aburre el PSOE. Entiendo que para la prensa semejante folletín garantiza contenidos periodísticos hasta el verano. Pero, francamente, a los menores de 50 hace tiempo que la suerte del PSOE nos la refanfinfla. ¿Qué es lo más grave que puede suceder? ¿Que desaparezca? Pues vale, que desaparezca. No sería la primera vez que un partido político que ha sido todopoderoso lo pierde todo por su incapacidad para entender el mundo, por su lentitud de movimientos o simplemente porque sus miembros directivos están más preocupados por salvar el culo o por embellecer su biografía que por solucionar los problemas.

Le sucedió al PC y le sucedió a la UCD, dos partidos que lo fueron todo en diferentes momentos de la historia de España y de los que no queda nada. La UCD se desintegró porque cada uno iba a lo suyo y el PC se murió porque no supo entender los nuevos tiempos. Y la historia no los ha echado de menos. Como tampoco echaremos de menos al PSOE si buena parte de los jubilados que todavía lo apoyan deciden retirarle su voto en las próximas elecciones.

Como dijo Franco cuando lo de Carrero, no hay mal que por bien no venga. Una escandalosa pérdida de escaños en el PSOE dejaría espacio para el nacimiento de nuevas ideas. Porque eso es exactamente lo que falta, y eso es lo que están pidiendo a su manera las acampadas de toda España: una nueva manera de ser de izquierdas, una nueva manera de relacionarse con los ciudadanos. Pero en el PSOE no se enteran o no quieren enterarse. Fijaos: están viviendo su apocalipsis y todo lo que se les ocurre es recurrir otra vez al inquietante, pero majete, Alfredo Pérez Rubalcaba.