Ruido de fondo

No es malo que gane el PP

Por más que lo miro, sólo veo ventajas a la aplastante victoria del PP. Contemplaremos en primer lugar el prodigio prometido: veremos cómo sólo por cambiar el gobierno de algunas comunidades la crisis económica remite y los mercados financieros empiezan a prestar dinero sin apenas interés a una España donde los puestos de trabajo brotan espontáneos de los árboles. Y esto sin duda es bueno.

Otra cosa buena es lo bien que nos sientan a los españoles las políticas de derechas. Sí, nos sientan bien. Aquella hermandad, aquellas manifestaciones contra la Guerra de Irak, ¿habrían sido posibles si Aznar no hubiera sido presidente del Gobierno? ¿Y qué me decís del 15-M y las hermosas manifestaciones que recorren España? ¿Habría sido posible tanta indignación sin el trabajo sucio que Zapatero le está haciendo al PP? En España las políticas de derechas siempre han articulado la sociedad, han estimulado la contestación ciudadana y han sacado de nosotros lo mejor que llevamos dentro. Y esto sin duda es bueno.

Y es bueno también que el PP haya arrasado de ese modo, porque así los gusanos pierden sus complejos, salen a la superficie y es más fácil identificarlos. Estoy pensando en cierto informe del Instituto de Estudios Económicos, organismo dependiente de la CEOE, que considera inútil las inversiones en enseñanza pública, porque el éxito académico no depende -dicen estos linces, cuyos hijos estudian curiosamente en escuelas privadas- de factores externos, sino de los genes que cada niño haya heredado de sus padres. Ay, la herencia; urge restaurar cuanto antes el impuesto de sucesiones.