Ruido de fondo

Pipas, caramelos, chicles

¿Cómo conseguir que el vicepresidente de un Gobierno que combate la crisis conteniendo el gasto, no aumentando los ingresos, diga que es de izquierdas sin ponerse colorado? Conscientes de la dificultad, en Moncloa han diseñado una batería de pipas, caramelos, chicles, a ver si cuela de cara a las próximas elecciones.

La primera chuchería es subir la cantidad mínima intocable en los embargos de nómina por impago de hipoteca de 600 a 900 euros. Una medida necesaria aunque insuficiente. Pero, claro, se trata de parecer súper rojo sin incomodar a los bancos. La paradoja es que, según Mis Estudios Sociológicos de Andar Por Casa, buena parte de los beneficiarios de esta nueva ley, es decir, la gente que lo está pasando realmente mal, es la que votará en contra del PSOE, al que consideran culpable de todas sus desgracias.

No voy a frivolizar con la velocidad y el vino después del accidente de Ortega Cano, pero las profundas discusiones que según la prensa tuvieron lugar en el Consejo de Ministros sobre si era conveniente o no aumentar en 10 km/h la velocidad permitida me sumieron en el estupor, donde sigo instalado. Ya sé que lo que se discutía en realidad era el poder de Rubalcaba, pero aún así, con la que está cayendo, ¿no convendría tener un poquito de por favor?

La última gominola ha consistido en matar al padre y dejar bien claro que aunque la carrera política de Rubalcaba se gestó a la sombra de Felipe González, el flamante candidato no tiene nada que ver con ese Abuelo Cebolleta que va por las emisoras impartiendo insidiosos consejos sobre lo que un buen socialista tiene que hacer.