Socialdemócrata serio busca chica antisistema

A veces se reúne el Banco Mundial en Alemania, por ejemplo, y las batallas campales entre los jóvenes y la policía dejan a los incidentes de Pozuelo en una travesura infantil. La prensa los llama jóvenes antisistema, aunque son una parte importante del sistema y cumplen como todo su función. Cuando los veo por la tele apedreando bancos y luchando cuerpo a cuerpo con la policía, no siento repulsión por esas escenas de violencia contra la autoridad económica. Que me perdone el defensor del pueblo. Lo que siento es envidia sana. Admiro a los países que tienen esos jóvenes capaces todavía de indignarse contra el poderoso y dispuestos a partirse la cara contra los antidisturbios. Ahí es donde se ve el trabajo de los padres y la labor educativa de la escuela. En España sobran motivos de queja. Al margen de la crisis económica y de su nefasta gestión, se me ocurren mil motivos para montarla en la calle. Pero nuestros jóvenes no parecen dispuestos a protestar, los veo por la universidad, muy tranquilos, comiendo chuches. ¡Por favor, que alguno de ellos queme alguna vez algo que no sea una bandera española por una causa que no sea la opresión del pueblo vasco! Agitar, provocar, denunciar, esa es la saludable función que cumplen en el sistema los llamados jóvenes antisistema. Pero ¿dónde están los nuestros? Me temo que en Pozuelo. No te dejes engañar por sus pantaloncitos caídos y el calzoncillo de marca asomando por encima. Ellos también están dispuestos a defender sus causas. Que sus causas no te gusten es otra cosa. Cada sistema tiene los antisistema que se merece. ¡A las barricadas, a las barricadas, todo por el triunfo del Gran Botellón!