Ruido de fondo

España en Eurovisión

En el documento para el pacto educativo no veo ninguna intención de retirar el dinero público a la enseñanza concertada. Los curas, las monjas y los viejos compañeros de viaje que hicieron fortuna a la sombra del PSOE seguirán recibiendo un dinero que debería ir a la enseñanza pública. ¿Tú aceptarías que se subvencionara a la Clínica Rúber, donde jamás te van a operar? ¿Y todo para qué? ¡Si los colegios de pago no garantizan una buena educación! Hemos podido comprobarlo estas últimas semanas. Primero fue Esperanza Aguirre, alumna del Liceo francés,  que llamó hijoputa a no sé quién y que luego preguntó iracunda al alcalde de su pueblo por qué había autorizado la construcción de "esa puta mierda". En un colegio público a Esperanza Aguirre se le hubiera puesto un parte. Luego fue Aznar, alumno del Pilar, y su dedo en alto. En el colegio público de mis hijos lo hubieran llevado del bracito al despacho del director. Hace dos días, Juan Cotino se enfrentó en el Parlamento valenciano a una diputada de la oposición que preguntaba demasiado. Le dijo algo así: me avergonzaría tener una hija como usted; aunque la verdad no creo que la señora diputada conozca a su padre. No sé a qué colegio ha ido Don Cotino, pero estoy casi seguro de que no ha ido al mismo instituto que John Cobra. Y ya ves: la misma educación, los mismos modales, la misma grosería y mal gusto. Nuestra escuela no es la responsable de la mala educación del país. Si acaso, es la víctima. El foco de la enfermedad está en otra parte. Tras unos años de crecimiento económico artificial y choricero, España se ha convertido en un país de John Cobras. John Cobra somos nosotros. Deberíamos haberlo mandado a Eurovisión.