Marco Incomparable

Candidata a la López Ibor

 

Al Partido Popular le queda un año y medio. Ese es el tiempo que tiene por delante el autodenominado "Partido de los Trabajadores" (María Dolores de Cospedal dixit, 2010) para inventarse una excusa que le permita quitar como sea el bastón de mando del principal Ayuntamiento de España a la mujer de José María Aznar.

 

Presentar a la alcaldesa estrella del PP a sus primeras elecciones en 2015 empieza a plantearse como un reto imposible y absurdo. Y no es sólo porque Ana Botella haya conseguido ella solita que los madrileños hayamos hecho el mayor de los ridículos por el mundo en los últimos meses (relaxing cup of café con leche en la plaza mayor, la huelga de basuras...). Sino, más bien, porque empieza a dar la impresión de que esta mujer no está bien.

 

"La reforma laboral es la que ha traído más progreso en la historia de la Humanidad". ¿Qué le ponen en el café a esta tía? Muy relaxing no debe de ser. Yo pensaba que el progreso había llegado con el descubrimiento del fuego, la penicilina, Internet, el pitido de los coches cuando das marcha atrás... que personajes históricos como Leonardo da Vinci, Einstein, Ortega y Gasset, Bill Gates o Belén Esteban habían sido clave en los avances de la humanidad.

 

Pero venga, no creo que el propio José María Aznar, en sus momentos más high (perdón, relaxing), sea capaz de pensar que ninguno de sus fichajes en el PP, ni siquiera alguien tan perfecto como él, nos haya proporcionado ningún tipo de progreso a la Humanidad. Ni siquiera a España. Y menos con la reforma laboral.

 

Las  declaraciones de Ana Botella han pasado de ser excéntricas, como cuando afirmaba que "el paro asfixia más" que la polución, o que los mendigos de Madrid eran "una dificultad añadida" a la limpieza de las calles, a ser más propias de alguien con problemas de verdad. Decir que la reforma laboral y el PP han traído el mayor progreso de la humanidad es un oxímoron y la deriva de tonterías que dice esta mujer debería preocupar en Génova.

 

Si después de hacer el ridículo día tras día a Botella no se le quitan las ganas de seguir jugando a la política, su partido -que ahora resulta ser también el partido de la transparencia, ole sus narices- tendrá que plantearse si para la candidatura a la capital de 2015 les va a resultar más rentable presentar a cualquier otro que lleve una chapa que ponga PP (en Madrid, ya lo sabemos, por desgracia da lo mismo a quién presenten: van a ganar igual).