Marco Incomparable

Al César lo que es del César

¿Qué más da el debate sobre la reforma de la Constitución si el texto de la Carta Magna no lo cumple ni Dios? ¿Qué es eso que nos enseñaron sobre la igualdad entre los españoles? ¿O sobre el derecho al trabajo? ¿Y el derecho a la salud y a la educación? ¿Mandeee?

 

Sin duda, mi favorito desde la primera vez que me puse a buscar casa es el derecho a la vivienda digna. Desde que fui tan gilipollas que me até de por vida a un banco con una hipoteca-robo (sí, yo también soy una pringada que hizo caso a sus padres), me pregunto por qué yo pago cada año -entre otras muchas cosas- el IBI y Rouco Varela no.

 

Llamadme estúpida, pero ahora que hay un Papa que fue portero de discoteca, que parece vivir en el mundo real y está preocupado por cuestiones como el SIDA, los anticonceptivos o la pederastia, me gustaría que este hombre, antes de que alguien se lo cargue, se fije por un minuto en los privilegios que atesora con avaricia la jerarquía de la Iglesia en España para cargárselos de un plumazo.

 

Ni siquiera una crisis de proporciones bíblicas ha conseguido que estos señores se animen a dar ejemplo y a renunciar a algunas de sus enormes prebendas. La decisión del Constitucional de eximir a la Iglesia católica de pagar el Impuesto sobre Bienes Inmuebles debería ser, aunque parezca una contradicción viniendo del TC, inconstitucional. ¿No vivimos en un Estado aconfesional? ¿Por qué la Iglesia cuenta con miles de millones de euros en subvenciones directas, cesiones de terrenos, exenciones de impuestos y demás privilegios?

 

¿Cuántos recortes nos podríamos evitar si la Iglesia pagara lo que nos debe? ¿Cuántos derechos mantendríamos?

 

Según me enseñaron en el colegio, católico por supuesto, en la Biblia (Mateo 22:21) Jesús se quitó de encima a unos "fariseos" (me encanta esta palabra) que no querían pagar impuestos con una frase que hoy nos viene al pelo. Ellos le preguntaron si era lícito pagar impuestos a César. "Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? [...] Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios".