Opinion · Marco Incomparable

El rayo láser de Michelle Obama

U.S. President Barack Obama shares a laugh with Danish PM Thorning-Schmidt as his wife, U.S. first lady Michelle looks on during a memorial service for late South African President Nelson Mandela in Johannesburg

 

Si por alguna extraña conjunción interplanetaria yo me encontrara en un momento de mi vida sentada entre Barack Obama y David Cameron, no lo dudaría ni un segundo: yo también les pediría una foto. A partir de ahí, dejaría de hacerles caso y me dedicaría a subirla cuanto antes a Facebook, a Twitter, la pondría de perfil en WhatsApp… Incluso, lo reconozco, vencería mis reticencias a estar en más redes sociales. Desbloquearía Instagram, me registraría en el acto en Pinterest y Google+ sólo por poder publicar la imagen. Sí, qué pasa. Como la mayoría de vosotros, pediría a Obama y a Cameron que se hicieran la foto conmigo, aunque fuera en un funeral.

 

Claro que, ahora que lo pienso, probablemente por esa y por otras muchas razones yo nunca llegaré a ser nadie. Ni siquiera llegaré a primera ministra de Dinamarca.

 

La imagen de Michelle Obama lanzando su poderosa mirada cual rayo láser a su marido y a Helle Thorning-Schmidt (la premier danesa) mientras que ambos se estaban partiendo de risa, ha prendido como la pólvora en las redes sociales. Que si los celos de Michelle, que cómo se las gasta, que si la rubia, que si jijijajá. Ni la foto del presidente de EEUU con Castro, ni el recuerdo de Nelson Mandela, oigan.

 

Pongámonos por un minuto en la piel de esta pedazo de mujer que a la vista de todos ha dejado su valía profesional, su carácter y su independencia, bien remarcada pese a ser la esposa de uno de los hombres más poderosos del planeta.

 

Imaginémonos que nos levantamos una mañana y que estamos casados con el presidente de EEUU. ¿Cuánta gente se acercaría a nosotros para intentar ser gracioso, para caernos bien, para contarnos su historia, para pedirnos un favor, para simplemente vernos de cerca o para hacerse una foto? Sí, muchos. Poderosos empresarios, estrellas de Hollywood, multimillonarios y jefes de Estado también.

 

¿De verdad la mirada de Michelle Obama en el funeral de Mandela es tan importante? Incluso, si seguimos el juego general, ¿es concluyente? ¿Hay celos de por medio?

 

¿Soy la única que ve que, en vez de lanzar una mirada asesina a su marido, esta mujer está pasando olímpicamente del tema? Puestos a elucubrar, podría estar mirando en esa dirección, pero mucho más lejos, hacia el fondo del estadio, con alguna que otra dioptría. Podría, también, estar observando a su marido y a la primera ministra, pero con más ganas de bostezar que de sacar las uñas por la rubia. Vamos, que podía estar perfectamente en su sitio, es decir, más en su sitio que los cargos electos que la rodeaban, atenta al acto en memoria de Nelson Mandela.

 

El fotógrafo que retrató el momento en el que Obama y Cameron se hacían la foto con Thorning-Schmidt ha explicado que la estadounidense estaba participando de la alegría general del palco, pero eso ya da igual. Es trending topic.

 

Yo me apuesto la colección entera de Lo Mejor de Muchachada Nui a que Barack Obama no dormido en el sofá esta semana.