Opinion · Marco Incomparable

Terelu, soplar y sorber a la vez

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Soberbia. Altiva. Borrde. Ha heredado el marujismo de mamá, y lo peor es que le ha añadido un sentimiento de high society del que se partirían de la risa en el barrio de Salamanca. Ella se siente así, pero esa forma de verlo no va a juego con todo ese tinte, todo ese maquillaje y toda esa ropa carísima y horrible a la vez. ¿En qué boutique compráis las Campos? ¿Habéis oído hablar de Inditex?

 

Toda esa prepotencia la alberga una mujer que se siente fuerte y por ello es capaz de plantarse delante de su árbol navideño king size decorado por su interiorista con indescriptibles bolas azules (??!!??) y de desearnos feliz navidad en un vídeo, cual reinona, a través de Hola.

 

Esta mujer es fuerte porque ha conseguido entrar en el club de presentadores que rezuman mala leche (léase Isabel Gemio, Pepe Navarro, etc.) y que, pese a todo, al margen de su manifiesta antipatía y dudosa capacidad, se han llenado los bolsillos a costa de la audiencia.

 

Y además de fuerte es valiente. Porque si yo me hubiera aprovechado de mi apellido (o mejor dicho del de mamá, que ella en realidad se apellida Borrego) hasta límites asombrosos durante tantos años, no tendría las narices de decir que ser «hija de» me perjudica. Ni mucho menos soltar que no me siento valorada profesionalmente. Los que no se sienten valorados son los miles de periodistas de verdad que están en el paro, no te jode. Toma ya la hijísima.

 

Repasemos su trayectoria. ¿Carrera de Periodismo? Para qué, si puedes echar a andar bajo las faldas de mamá en programas como ‘A mi manera’, ‘Ésta es su casa’ y ‘Pasa la vida’.

 

Después de disfrutar de las ventajas de que su madre sea María Teresa Campos, Terelu echó a volar sola en Telemadrid en ‘Con T de tarde’, espacio difícil de recordar pese a estar siete años en antena, y eso que eran los buenos tiempos de la cadena.

 

Fue en ese programa rosa cuando empezó a compaginar sin aparentes problemas de incoherencia el vivir del corazón y mirar por encima del hombro a todo lo que oliera a cuore. Y esto es lo fascinante de Terelu. Su permanente contradicción.

 

Desde que fichó en 2010 por Sálvame, ha llevado al extremo sus intentos de soplar y sorber a la vez. Intentar quedar bien con tus compañeros o con los conocidos de los que se habla en un programa en el que es imposible quedar bien con nadie, es un buen ejemplo de ello. Otro es dejar de lado su enfrentamiento con la cadena Telecinco a golpe de cheque, aunque para ello tenga que hablar de su vida privada.

 

En resumen. No se quiere aprovechar de su madre, pero usa su apellido. No quiere saber nada del corazón, hasta que ve que se puede forrar con él. Quiere salvaguardar la privacidad de su hija menor de edad y la expone en la portada de una revista a cara descubierta. Aparece en programas en las mismas cadenas con las que su madre firma contratos y después nos cuenta que no se siente valorada profesionalmente, que le ha perjudicado ser hija de.

 

Ante todo, coherencia.