Opinion · Marco Incomparable

Prohibido comer langostinos

Bardem
Es el ‘izquierdoso’ favorito de la caverna.

 

Pueden ser de izquierdas, qué se le va a hacer si eligen el camino erróneo, pero no les consienten tener casas espectaculares, llevar el tren de vida que quieran, ir a los mejores restaurantes o parir en hospitales privados. Ah, no. Eso no. Menudos caras duras.

 

Si de verdad esta gente del espectáculo es de izquierdas, si están comprometidos a fondo con los que tienen menos, tienen que vivir debajo de un puente, comprar toda su ropa en el Lefties, y nada de comer langostinos. Hipócritas de la farándula.

 

Los mejores ejemplos de esta gentuza de izquierdas dada a la buena vida son Penélope Cruz y Javier Bardem. Vaya sinvergüenzas. Él, activista contra la Guerra de Irak y desde aquel momento para abajo (apoyó a Baltasar Garzón, está comprometido con la causa saharaui…). Y además, es hijo de Pilar Bardem. Para qué queremos más.

 

Ella, comunista que anuncia, ¡horror! Loewe. Telita con la de Alcobendas. Menuda jeta.

 

Si viven bien, es que su compromiso con el Sahara es, por fuerza, falso. Si tienen un hijo en un hospital privado de EEUU, es que su apoyo a la sanidad pública es, claramente, mentira. Si la familia de él se ve obligada a cerrar un bar -después de haber pagado lo correspondiente a sus trabajadores-, deberían tener prohibido utilizar su imagen en la gala de los Goya para apoyar a los 1.250 trabajadores que Coca-Cola quiere despedir pese a ser una compañía sin pérdidas. Es más, teniendo un beneficio en 2013 de 900 millones de euros. Qué cara más dura. Bardem, digo.

 

Cómo le jode a la derecha que triunfe la gente de izquierdas. A la gente bien de toda la vida, la del Club de Polo, le cuesta acostumbrarse. Antes, cuando los privilegios eran en exclusiva para ellos, no tenían que ver a estas personas de procedencia tan distinta a la suya triunfar. Ahora sí. Es más, se pueden pagar lujos mayores que ellos. Y les jode.