Opinion · Marco Incomparable

No os metáis con Leo

DICAPRIO1

 

Di Caprio en Ukrania organizando una protesta. Di Caprio llorando por las esquinas. Di Caprio huyendo feliz tras robar el Oscar. Di Caprio haciendo la foto del selfie con cara de circunstancias por no salir en ella. Di Caprio sin pizza. Di Caprio soñando con Oscars freaks bailarines…

 

Mucha risa con Leonardo pero, a diferencia de otros que en su día se quedaron sin estatuilla, este actor ha demostrado tener muchas tablas en la derrota. Partía como favorito (ya era la quinta nominación y parecía cantado) y fue capaz de reaccionar bien desde el primer momento. Sólo el beso que dio a su compañero Matthew McConaughey le debería haber salvado de la avalancha de mofas.

 

Sin ir más lejos, su compañera de reparto en Titanic (Kate Winslet) se quedó ojiplática cuando Hellen Hunt se llevó el Oscar a mejor actriz en 1998. Por cierto, muy injustamente. ¿Hellen Hunt tiene un Oscar? Sí, lo tiene.

 

Este capítulo sería interminable, así que pondré sólo unos pocos ejemplos. Gente que sí tiene un Oscar: Marisa Tomei. Gente que no tiene un Oscar: Glenn Close. Paul Newman mandó a otro a recoger su Oscar honorífico en 1986, un poco tarde ya para alguien con semejante trayectoria. Y, aunque sé que os vais a echar encima de mí: ¿¿¿por qué Tom Cruise no tiene un Oscar???

 

Bueno, volvamos al momento ‘Vamos a reírnos de Leo’. Está claro que McConaughey hace un gran papel en Dallas Buyers Club (el tipo de actuación con cambio físico brutal que encanta a Hollywood).

 

Querido Di Caprio. Dado que es altamente probable que ahora mismo no tengas otra cosa mejor que leer mi blog, quiero que sepas que cuentas con todo mi apoyo. A mí, Sandra Bulos, tampoco me entienden, y eso que ahora en Los Angeles me tratan mejor como estrella indiscutible de Hollywood que soy, mal que les pese.

 

Esta debe de ser una semana dura para ti, pero no te preocupes. A las estrellas nos van estas pequeñas cosillas en el sueldo. Ahora son cientos de miles los tuiteros que dan rienda suelta a su creatividad a nuestra costa. Nosotros luego nos montamos en nuestro yate y echamos pelillos a la mar.